Carlos Salazar: un guapo del ring
El boxeador de Sáenz Peña que fue monarca supermosca y mosca entre 1995 y 1998, supo sobreponerse a las adversidades, lesiones y derrotas, pero capitalizó las victorias que lo hicieron triunfar como un campeón con interesante palmarés.
El rudo deporte de los puños le enseñó que siempre hay que levantarse en los momentos adversos y que nunca se debe bajar la guardia. Por eso, Carlos Salazar, si bien nació en Buenos Aires, es un chaqueño más porque desde pibe se radicó en Sáenz Peña, donde es un ídolo de la ciudad por lo que dio y brindó al deporte chaqueño y nacional. El 7 de octubre se cumplieron 32 años de su consagración como mundial supermosca de la Federación Internacional de Boxeo cuando en 1995 venció a Harold Gray, y al año siguiente, conquistó el cinturón de monarca de los peso mosca. También tiene en su haber las coronas de campeón chaqueño, argentino y sudamericano.

"Después de venir de tres derrotas por títulos del Mundo en Oriente por el Consejo Mundial, haber tenido la cuarta oportunidad, la de alcanzar el objetivo del título, marcó una etapa muy cambiante en mi vida porque de desafiante pasé a campeón. También fue de vital importancia la confianza brindada por el promotor y el entrenador quienes vieron firmes posibilidades de proyectarme en la Federación Internacional de Boxeo" resalta el pugilista en la entrevista que mantuvo con NORTE.
La primera defensa como dueño del cinturón supermosca la concretó con éxito en febrero de 1996 en Roma, Italia, donde venció al local Antonello Melis por puntos en doce asaltos. Dos meses más tarde perdió la corona frente a Harold Grey en decisión unánime, combate realizado en Cartagena.
"Todo me sirvió para crecer porque esa caída me sirvió de experiencia para pensar en dar el salto a la categoría mosca, en la cual me sentí más cómodo y la mejor prueba fue que alcancé de nuevo la corona" recuerda tras arrebatarle el título al azteca Alberto "Ratón" Jiménez en un inolvidable nocaut en la décima vuelta en diciembre de 1996 en Lanús.
El acontecimiento tuvo una enorme repercusión en el mundo del boxeo porque el pugilista radicado en Sáenz Peña empezada a dar muestras de su potencial arriba del ring, donde sabía manejar los tiempos y los momentos de atacar y buscar los ángulos propicios para los golpes certeros que duelan al adversario. " El impacto de la nueva corona fue tremendamente positivo, obedeció al hecho de no bajar los brazos, al esfuerzo de años, la dedicación en el gimnasio y a la puesta a punto de manera permanente, la conducta, estos aspectos hicieron posibles los logros".

Un hecho inédito fue que peleó cuatro veces en Chaco en calidad de campeón mundial. La primera se dio en la ciudad Termal en 1997 al superar por puntos al mexicano Antonio Villasana Ruiz. La segunda, en el mismo año, en las instalaciones del club de Regatas Resistencia, escenario en el que derrotó al retador panameño Everaldo Morales. En 1998 regresó a Sáenz Peña, en el Club Acción, al vencer por puntos en decisión unánime al mexicano Antonio Villasana Ruiz en esperada revancha, mientras que la otra presentación, también en 1998, otra vez en la termal, retuvo la corona en ajustada decisión dividida de los jurados contra el puertorriqueño José "Carita" López.
"Haber peleado en mi ciudad Sáenz Peña y en Resistencia, en mi querido Chaco, significó hacer realidad el sueño de mostrarme ante el público, además de haber tenido la satisfacción de llevar el nombre de mi provincia por el mundo. Fue algo inolvidable que me vieran de local, una experiencia única en lo personal que la gente tampoco olvida" recuerda con nostalgia.
Valorado y reconocido
Muchas veces, los boxeadores pasan al olvido por más que hayan desarrollado una trayectoria impecable como es el caso de Salazar. Sion embargo, él siente el reconocimiento permanente de la gente.,
"Me siento valorado en mi provincia, al punto que fui nombrado Persona destacada, en Sáenz peña, Residente Ilustre, Embajador del Deporte, incluso hay una plaza que lleva mi nombre, mi familia, mis amigos y yo estaremos eternamente agradecidos".
Cualquier disciplina demanda una vida ordenada en todos los aspectos para conseguir las metas trazadas, mucho más cuando se llega a la alta competencia. "Sobrellevé de una manera adecuada, soporté las lesiones, los fracasos, valoré los triunfos y aprendí de ellos, además de contar con el acompañamiento incondicional del entorno" destaca.

Su carrera la construyó desde muy jovencito con objetivos claros porque siendo un adolescente ya se propuso ser campeón mundial. "Desde los 16 años, comienzos en este deporte, tuve el foco puesto en ese ambicioso objetivo. Tuve el acompañamiento de mi familia para alcanzarlo, también buena gente alrededor, y lo importante fue, sin dudas, mi cuidado personal, siempre subí al ring bien entrenado".
La soledad en lugares alejados generalmente hace que el deportista madure: "Me enseñó mucho el boxeo, el hecho de estar solo era necesario para poder avanzar y crecer, además incorporé experiencia y sabiduría para transmitir conocimientos a los pugilistas que les enseñé, cultura de otros países me permitieron sumar aprendizajes, varias amistades y los valores que pregono y transmito a los jóvenes".
Sus referentes arriba del ring
"He tenido boxeadores que me gustaban por su estilo y hambre de gloria . En la lista están Marvin Hagler, Carlos Monzón, un gran referente, qué me dirigió en el rincón en dos oportunidades. En Roma tuve una presentación y lo vi en acción a Nino Benvenutti, otro gran exponente" describió.
Acerca de su presente, comentó: "Brindo charlas de motivación deportiva y estoy en los lugares dónde el deporte me convoca".
Siendo campeón mundial uno se puede imaginar que ganó considerables bolsas de dólares, pero siempre mostró una vida austera y una marcada sencillez y humildad. "En lo económico logré lo que anhelada, una casa para mi familia, puse un gimnasio en el que sigo trabajando en la formación de valores y puedo llevar una vida normal".

Su palmarés
En su vida deportiva, Carlos Salazar, afrontó 58 combates con 47 triunfos, 18 por nocaut, 8 derrotas y 3 empates.
En los combates mundialistas realizó 14 con 7 victorias, 2 empates y 5 derrotas.
Como amateur concretó 35 presentaciones con 32 éxitos y 3 derrotas.
En el año 2000 recibió el Premio Konex como uno de los mejores boxeadores de la década en Argentina.
Campeón supermosca: el 7 de octubre de 1995 logró el título tras vencer al colombiano Harold Grey.
La primera defensa con éxito fue en febrero de 1996, en Roma (Italia), superó al local Antonello Melis por puntos.
En abril de 1996 perdió la corona ante Harold Grey, en Cartagena (Colombia).
Campeón mosca: Le ganó el cinturón a Alberto "Ratón" Jiménez con un recordado nocaut en el décimo round en diciembre de 1996 en Lanús.
1ª Defensa: 1997, en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco. Venció por puntos al mexicano Antonio Villasana Ruiz.
2ª Defensa: 1997, en Cagliari, Italia. Retuvo el cetro al empatar en 12 rounds contra el local Salvatore Fanni.
3ª Defensa: 1997, en Resistencia, Chaco (Club Regatas). Derrotó por puntos al retador panameño Everaldo Morales.
4ª Defensa: 1998, nuevamente en Sáenz Peña (Club Acción). Superó por puntos en decisión unánime al mexicano Antonio Villasana Ruiz en la revancha.
5ª Defensa: 1998, en Sáenz Peña. Retuvo la corona por puntos en una recordada y ajustada decisión dividida frente al puertorriqueño José "Carita" López.
Final de su carrera: en agosto de 1998 viajó a Glasgow, Escocia, donde cedió el título mundial tras caer por nocaut técnico en el octavo asalto ante el local Rubén Lynch.














