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Encuentro multitudinario de la Renovación Carismática

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Fieles de diferentes puntos de la provincia se congregaron en las instalaciones de la Asociación Italiana, en una jornada presidida por Monseñor Hugo Nicolás Barbaro.

CHARATA (Agencia) — Se realizó en esta ciudad un concurrido encuentro de fieles católicos pertenecientes a la Renovación Carismática. Fieles de diferentes puntos de la provincia se congregaron en las instalaciones de la Asociación Italiana, en una jornada presidida por Monseñor Hugo Nicolás Barbaro, Obispo de la Diócesis de San Roque.

En el marco de la jornada, NORTE dialogó con Monseñor Barbaro, quien destacó: "La importancia de estar en Charata es acompañar a un grupo de fieles que se reúnen a compartir la alegría de su fe. La fe es como una piedra que ya está ahí, que uno tiene; es un regalo de Dios, un don que infunde en nuestra alma para ayudarnos a creer en Él y en lo que nos ha revelado. Nos ayuda a vivir de un modo más coherente, a ser imagen de Cristo e instrumentos para que otros puedan descubrir este camino".

Durante la entrevista, el obispo compartió una experiencia personal sobre el impacto del testimonio creyente: "Un muchacho joven me contó que se había alejado mucho de la fe. Le pregunté cómo había vuelto y me dijo que fue durante una misión en su parroquia. Lo que lo acercó a Dios fue ver la alegría de ese grupo de jóvenes que estaban misionando. Es un dato no menor".

"Todo lo que se vive en este tipo de encuentros es fundamental: escuchas cosas que te ayudan a pensar la fe, a renovarla, a rezar mejor y a tratar mejor a Jesucristo. El Señor nos habla a través de personas, de la vida familiar, de los compañeros o de distintas situaciones para que otros digan "yo me acerco a Dios". El Espíritu Santo es el que habla, no uno, pero se apoya en nosotros", añadió.

Asimismo, Barbaro diferenció los espacios de formación de las celebraciones centrales de la Iglesia: "Una cosa es un encuentro donde uno escucha reflexiones sobre la vida cristiana y el Evangelio. Son verdaderas enseñanzas donde sacerdotes, obispos y laicos formados nos ayudan a reflexionar sobre cómo vivir como hijos de Dios. Pero la misa es otra cosa: es un regalo que nos dejó Jesús. En la Santa Misa, Jesús viene a nosotros y se da por nosotros como se dio en la Cruz; se hace presente en la hostia consagrada".

"Es el sacramento central al que todos los demás hacen referencia, porque es la presencia viva de Jesucristo entregándose por nosotros. Es algo impresionante. Los primeros cristianos se preparaban toda la noche para la misa, para poder aprovechar esa presencia y la fuerza que pone en nuestras vidas", concluyó el prelado.

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