Paritaria del salario universitario: como punto de partida
La recomposición salarial universitaria no es solo una discusión de porcentajes: expresa la defensa de la educación pública, de la ciencia nacional y del trabajo de quienes sostienen todos los días el sistema universitario argentino.
La reunión realizada el 10 de junio de 2026, con participación de representantes gremiales, del Consejo Interuniversitario Nacional y de autoridades nacionales, derivó en un incremento del 24,33% sobre los salarios básicos, distribuido en dos etapas: 21,33% en junio y 3% en octubre.

Ese porcentaje, aunque constituye un avance en la negociación, debe analizarse en el contexto de una inflación acumulada durante los años 2024, 2025 y 2026 que fue superior al incremento otorgado. Por ello, la recomposición reconocida resulta parcial frente a la pérdida real del poder adquisitivo sufrida por el sector universitario.
El acta también contempla la continuidad de la discusión salarial en un plazo no mayor a tres meses, con fecha límite prevista para el 10 de septiembre de 2026, tomando como referencia la variación acumulada del Índice de Precios al Consumidor informado por el INDEC. Además, incluye la actualización del 20% para gastos de funcionamiento de las universidades públicas, mayores partidas para hospitales universitarios, la actualización de las Becas Manuel Belgrano y fondos de capacitación para entidades gremiales docentes y no docentes. No obstante, ese incremento destinado al funcionamiento institucional tampoco alcanza a cubrir la inflación de bienes y servicios que impacta de manera directa en los costos cotidianos de las universidades.
Desde el plano universitario, este acuerdo debe valorarse como resultado de una lucha sostenida de las universidades nacionales, de sus trabajadores y trabajadoras, y de una comunidad que no permaneció indiferente ante el deterioro salarial, presupuestario y científico que atraviesa el sistema universitario argentino.

La recomposición salarial no puede presentarse como una concesión aislada, sino como el reconocimiento parcial de un derecho largamente reclamado. La educación superior, la investigación científica y la gestión cotidiana de las universidades requieren salarios dignos, previsibilidad presupuestaria y políticas públicas sostenidas.
Lejos de cerrar la discusión, este acuerdo confirma que la lucha universitaria fue justa y que debe continuar. Rectores, gremios, trabajadores docentes y no docentes, el sistema científico y la comunidad universitaria reclamaron por una causa noble: la aplicación de la ley, el financiamiento suficiente y el reconocimiento del trabajo que sostiene a la universidad pública argentina, ley que aún seguimos exclamando su aplicación.
La universidad pública argentina no puede pensarse sin salarios dignos, sin presupuesto suficiente y sin reconocimiento al trabajo de quienes la sostienen. Defenderla no es una consigna de ocasión: es una responsabilidad histórica y colectiva.
*Secretario Administrativo de la Universidad Nacional del Chaco Austral - Docente Universitario










