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Memorias de Resistencia

Bar El Alacris y una anécdota imperdible

bar alacris

Tuvo su gran trascendencia junto con el Veredes, después del traslado de La Biela, pero con la particularidad de que Richard dedicó mucho de su saber en gastronomía al servicio del cliente, con la inteligencia de tomar, muchos de los mozos de La Biela, que ya tenían escuela en lo suyo, trabajaba a full con la gente. 

Una de las anécdotas que puedo contar, que a Richard, que siempre lo enojaba, fue una vez que fuimos al bar después de uno de los asados de los jueves, que hicimos en el Club de Regatas, estando allí una noche de verano, se largó a llover y tras la lluvia aparecieron los sapos, los juntamos en las bolsas de hielo, uno de los más animados para juntarlos, era Alberto Rosso (porteño de Ramos Mejias y Cuñado en ese momento de Jorge Millán Ford) no conocía los sapos, pero los juntaba sin ningún problema. Ingresamos al bar con las bolsas sin que sean vistas y armamos una mesa grande al fondo, dejamos que salgan los batracios de las bolsas, imagínese, usted. Cuando empezaron a deambular a los saltos por el boliche, de un lleno total la gente empezó a retirarse, ante la mirada atónita de Richard, que no entendía nada. Cuando no quedó nadie y se dio cuenta de lo que pasaba, nos quería comer vivos, pero como no le dábamos bola a su ira, nos invitó champagne y el bar quedó para nosotros.

Después de algunos cambios de nombres y formas, tomó la posta el Tano Tonutti, y abrió el Ángelo, que también tuvo su trascendencia, por su gran atención y dedicación. El Tano siguió con la mística del lugar, que entre sus cosas más importantes, era compartir la mesa con los habitúes, esto te daba un lugar y una comodidad, que te hacía creer un poco dueño del bar.

En octubre de 2016 dos amigos tomaban la posta y le daban una tónica similar a la anterior, pero con un gusto refinado y dándole valor al lugar. Aquellos emprendedores eran Carlitos Rusconi y Santiago Sada. Le pusieron toda la onda y las mejores ideas. Lo aclimataron con fotos viejas de la ciudad y con publicidades de antaño que le dan ese aire a bar de años pasados.

olegario restobar

Tenían que ponerle un nuevo nombre y la idea fue gestándose. Carlitos se inspiró en un nombre tradicional de Resistencia y muy caro a sus sentimientos. Pongámosle Olegario, dijo, como la famosa sastrería que por años vistió a los resistencianos. ¿Y qué tiene que ver?, dirá el lector.

El Olegario Café - Restobar dio continuidad a aquella historia que atesoraba el lugar, renovando su aspecto y recibiendo nuevamente a los habitués y a los nuevos amigos que se acercan a compartir desayunos, aperitivos del mediodía, almuerzos frugales, y las noches eternas de charlas con el maridaje de una buena cena y el mejor vino.

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