Valeria Luiselli: "Es una postura política no sucumbir a la tentación de la catástrofe"
La autora reflexiona en Principio, medio, fin sobre otras formas de contar a través de la historia de varias generaciones de mujeres.

Valeria Luiselli vuelve a las primeras planas con su nuevo libro, Principio, medio, fin. Aquí una madre, que es escritora y se acaba de separar, lleva a su hija a Sicilia, donde los clásicos griegos y latinos se suman como fascinantes compañeros de viaje. Los diálogos entre esta madre y su hija son imperdibles. A ellas se suma la madre de la escritora, la abuela que vive en Baja California. Ella va perdiendo los recuerdos. Hay mensajes de textos, historias y anécdotas, referencias literarias exquisitas y muchas cosas más. Una nueva novela que abre mas puertas.

— ¿Cuál es el principio de Principio, medio, fin?
— Empecé a escribir la novela en un momento en que muchas cosas se estaban reconfigurando para mí, tres de ellas, fundamentales para mi práctica como escritora. La primera es la llegada del sonido a mi vida y de la grabación y la escucha como partes esenciales de mi proceso de prestar atención a las cosas. Segundo: mi vida familiar se reestructuró de una manera muy hermosa y nunca imaginada, porque esta casa se llenó de mujeres de mi familia de todas las generaciones. De pronto éramos muchas y nos vimos empujadas a reimaginar la vida con esta estructura familiar nueva. La tercera es una necesidad muy profunda de redefinir por completo mi relación cotidiana con la escritura. Llega un momento en el que la vida te ha dado suficientes chingadazos o suficiente madurez o las dos cosas como para replantearte preguntas importantes.
— Hablemos de Trump y esa cruzada suya por aprender a escuchar: ¿cómo hace para no dejarse llevar por la distracción de las noticias?
— Pensando en los volcanes. Grabando paisajes sonoros submarinos. Leyendo a Plinio el Viejo. Dibujando con mi cría de cuatro años. Leyendo mucho y muy lento. Recordando que no nos podemos dar el lujo de la desesperación y la desesperanza. Es también una postura política no sucumbir a la tentación de la catástrofe
Por Iker Seisdedos, diario El País.










