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Opinión

Milei entre la prohibición de la prensa en Casa Rosada y la eliminación de las Paso

El presidente de los argentinos Javier Milei sigue llamando, y mucho, la atención a propios; como a los radicales, por ejemplo; y más aún a ajenos que no son sus cómplices. El primer mandatario nacional suma actos y decisiones propias de un dictador. 

Esto hay que decirlo con todas las letras: Milei cada día afianza su dictadura. A todas luces encarna, en su discurso y en sus hechos la figura de un destemplado que ha venido a debilitar la democracia. 

Va en forma real y concreta en una profunda escalada por su programa político, económico caracterizado principalmente por el ajuste y el recorte como también se acrecienta con decisiones, medidas y resoluciones en formas totalmente arbitrarias que atentan, violan y quebrantan al sistema representativo, republicano y federal. 

Mantiene y crece con estilos discursivos y prácticas cotidianas totalmente disonantes, destempladas e inarmónicas con respecto a lo que la ciudadanía considera que debieran ser los géneros exclusivos que debe llevar a la practica un jefe de un Estado democrático. 

Por sus cualidades dictatoriales produce injusticia y el sufrimiento en la sociedad, así el pueblo argentino tiene la esperanza entre los dientes. Hasta se las puede considerar y calificar como prácticas violentas y en modos cancelatorios de transitar la democracia. 

Para más, engendra, fecunda y multiplica provocaciones sociales para luego poder ejercer la represión y represión es igual a debilitamiento de la democracia. Por eso, afirmamos que Milei se afianza como un auténtico dictador con aliados y cómplices cuyas raíces también son antidemocráticas. 

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Fachada de la Casa Rosada en Buenos Aires. Foto: Agustin Marcarian (Reuters).
Crédito: Agustin Marcarian (Reuters)

Hechos que desentonan con la democracia

Lamentablemente, por hoy el gobierno nacional que se dice libertario, presenta un escenario grotesco, burlón, extravagante e irrisorio del poder político y del Estado mismo. 

Por citar algunos de los últimos hechos desentonados con la democracia se puede citar la prohibición del ingreso de periodistas y gente de la prensa acreditados en la Casa de Gobierno.

 Esto, que es puro salvajismo antidemocrático, ha generado que diputados de casi todos los partidos políticos repudiaron la decisión de Milei de prohibir el ingreso de periodistas a Casa Rosada. 

Solo un déspota, un tirano y un dictador puede tomar esta decisión que no se justifica con el más mínimo pretexto o fundamento. Tal prohibición es proscripción y veda. Que a un presidente le estorbe la prensa es gravedad institucional en su máxima expresión. 

Esta decisión no solo afecta el ejercicio del periodismo, sino que impacta directa, oscura y profundamente en el derecho de la ciudadanía en el poder de acceso a la información sobre los actos de gobierno. 

Un retroceso institucional

No es mucho menos grave el intento de suspender las PASO. El senador nacional por la Unión Cívica Radical, Maximiliano Abad, fue contundente al decir que no está a favor de eliminar las PASO, pero sí de modificarlas. 

La definición encendió las alarmas en el oficialismo, que necesita construir mayorías para avanzar con la iniciativa. Este dirigente radical piensa igual que quienes consideramos que eliminar las PASO implicaría un retroceso institucional-democrático para volver a un sistema donde las cúpulas partidarias armaban las listas. 

Muy por el contrario, el gobernador del Chaco Leandro Zdero —por ser fiel y cumplidor discípulo— dijo públicamente que sus legisladores nacionales votarán lo que ordenó Milei, es decir, avalar la eliminación de las PASO. 

Ante tamaña realidad viene al caso citar que un dictador, un tirano es aquel gobernante que ejerce un poder absoluto, sin límites ni restricciones, imponiendo su voluntad sobre el pueblo a través de la opresión, la violencia y la represión. 

Su gestión se caracteriza por la falta de democracia, la ausencia de separación de poderes y la violación sistemática de los derechos humanos. Las circunstancias, el ambiente y el entorno nos dicen que es el caso de la gestión del libertario Javier Milei hoy en la República Argentina.

(*El autor es diputado nacional)

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