Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
De “platita ya” al sueldo hecho humo

La nueva pandemia silenciosa: el sobreendeudamiento inducido

La mayoría de quienes toman un préstamo lo hace para salir de un pozo. Pero con cada nuevo préstamo, el pozo se hace más hondo.

(Primera parte)

Se habla de una "emergencia o pandemia social de sobreendeudamiento". No se trata de gente que "se endeudó porque quiso", sino de un sistema armado para empujar a los sectores más vulnerables a una rueda que no para nunca y que se compone de crisis económica + ingresos bajos; ofertas insistentes de préstamos por todos los medios; intereses altísimos y "gastos y comisiones" ocultos;  refinanciaciones que capitalizan intereses sobre intereses (anatocismo); descuentos y/o embargos sobre porcentajes ilegales que violan normas de Orden Público sobre el sueldo o jubilación o pensiones.  

La mayoría de la población cree que el préstamo la va a ayudar a salir del pozo que está viviendo. Pero, en los hechos, el pozo con cada nuevo préstamo, con cada nueva refinanciación se hace más hondo hasta que ya no alcanza para comida, ni remedios ni para pagar la luz o el agua porque el banco o las financieras descuentan mes a mes mucho más de lo que la ley permite.

préstamo personal.jpg

La otra cara de las ofertas

Estas "ofertas" se firman sin explicación clara de la tasa de interés real, se publicita la tasa nominal y no la real efectiva anual que supera por dos o por tres, o más, la nominal, con contratos o pagarés de consumo en letras minúsculas, con "seguros", "comisiones" y "gastos administrativos" que nadie te explicó, con refinanciaciones que parecen un alivio… pero enmascaran una mayor agonía.

En lenguaje jurídico, se habla de sobreendeudamiento inducido. No es que el trabajador, la jubilada o pensionada se equivocó, lo empujan a endeudarse más allá de lo que puede pagar, aprovechando su necesidad y su desconocimiento financiero teniendo en la vereda de enfrente, el banco o las financieras, que son profesionales del negocio del dinero.

Mientras tanto, las noticias muestran, año tras año, que sube la morosidad en tarjetas y préstamos personales, aumentan los niveles de deuda de familias que viven de un sueldo o una jubilación o pensión, proliferan las financieras de carteles luminosos y promesas fáciles en el centro de nuestras ciudades y pueblos hasta en los barrios más alejados. No es casualidad. Es un modelo de negocio basado en exprimir al que menos tiene entre bancos y financieras (porque una ya no te alcanza) que se lleva medio sueldo (o más).

Un punto clave de protección para trabajadores activos, jubilados y pensionados estamos fundando en las acciones de amparos que interponemos: son los topes legales. Es simple: el salario, la jubilación y la pensión no son una cuenta cualquiera. Son ingresos alimentarios, protegidos por la Constitución, los tratados de derechos humanos, los principios de intangibilidad del salario y las leyes específicas.

Eso significa dos cosas muy sencillas:

1. No te pueden descontar lo que quieran. Hay límites porcentuales para embargos y descuentos.  

2. Esos límites son de orden público. No se puede "renunciar" a ellos firmando un contrato. Si supera los topes, es ilegal.

Sin embargo, en los casos reales vemos otra cosa, los bancos y las financieras terminan llevándose todos los meses más de lo que la ley permite, incluso descontando del aguinaldo, las asignaciones familiares, ayuda escolar, del subsidio de incapacidad o bonos especiales.  

El resultado socialmente es brutal: el sueldo se vuelve humo y la persona queda en la práctica sin capacidad de subsistencia. El costo oculto: salud mental destrozada. Al problema económico se suma el daño emocional y psicológico. En las acciones de amparo alegamos que nuestros clientes sufren angustia permanente, insomnio, ataques de pánico, sensación de no tener salida ("no puedo salir más de esto"). No es exageración, lo sufren miles y miles de chaqueños. Cuando alguien ve que trabaja todo el mes y el banco le vacía la cuenta, la desesperación no tiene límite. 

endeudamiento.jpg

Cómo empezar a protegerse

1) No creer en la "plata ya" sin leer todo lo que te quieren hacer firmar. Pedir una copia y llevarlo para asesorarte. Si la letra es ilegible, sácale foto, ampliá y leela en calma.  

2) Preguntar siempre la "tasa efectiva anual" (TEA). Es la que muestra el costo real. Si te la esconden es mala señal.  

3) No firmar refinanciación automática sin asesorarte. Muchas veces solo suman intereses sobre intereses y los capitalizan, cometiendo anatocismo.  

4) Guardar todo: mensajes, correos, recibos, resumen de cuenta (son la prueba del abuso financiero).  

5) Pedir ayuda antes de caer en la rueda de varias financieras a la vez. Defensorías del Pueblo, oficinas de Defensa del Consumidor y abogados/as especializados pueden orientarte.

(El autor es abogado -  Mat. Prof. 857)

Te puede interesar