Las epidemias en el Chaco, para tener memoria
Contaba el médico Domingo Ameri en su libro Historia de la medicina en el Chaco, que la viruela fue uno de los azotes principales de la Colonia Resistencia; duró en forma intensiva y más significativa desde 1909 a 1911. Según el relato de Winderman, uno de los tantos héroes anónimos, fue un viejo curandero que pronosticaba el tiempo y decía que la inundación debía ocurrir cada cincuenta años y ocurrió un 4 de diciembre, de 1909 y sobre la inundación vino la epidemia que hizo estragos entre los aborígenes.

El curandero del relato los llevó a una carpa, a la manera de un lazareto y convivió con ellos para poder brindarles sus cuidados, recibía ayuda desde afuera de Doña Rosa y de Patricio Luque, que además incineraban los cadáveres. Cuando el curandero, que se llamaba Ceferino Cruz, también se contagió, se cortó las venas y murió desangrado entre los enfermos y el lazareto fue incendiado desapareciendo todo vestigio de enfermedad. También el cólera amenazó con invadir la colonia desde Corrientes y de Santa Fe, aunque felizmente no hay relatos de la época de que hubiera habido una verdadera epidemia.
La peste bubónica hizo sus estragos en la zona, hubo un foco en Puerto Tirol y la crónica periodística titulaba en uno de los artículos: "Bubónica pulmonar en Vicentini". Tres atacados fallecieron ayer. La familia atacada fue la de Címbaro Canella, víctimas de la peste. El doctor Perrando fue quien hizo desde un principio los pasos para salvar a los atacados de las garras de la enfermedad. Llamó a consulta a cuatro médicos después de tener por su parte el diagnóstico y este fue confirmado por el análisis de esputos enviados a la Farmacia Urtizberea y luego al Hospital para su verificación oficial. Relataban los familiares de Címbaro Canella.
Todo comenzó el 19 de marzo de 1924 cuando enfermó un hermano en Tirol; se encontró una rata en el depósito o en la panadería, no recuerdo. El doctor Perrando iba a verlo y lo trasladó a Vicentini porque estaba más cerca e iba en sulky. Murió el 19/3/24, o sea que la peste empezó unos días antes. "A los dos días enfermaron padre, madre y hermana". Perrando llevó en consulta a los doctores Morgan, Saling y Zolessi. Nos llevaron los ocho hermanos, todos niños, a Tirol y nos salvamos. Perrando les hizo una inyección. Todos quedaron en cuarentena."
Otros se alojaron en una casa de barro a cincuenta metros de la casa y ahí falleció José Címbaro. Los otros fallecidos fueron sepultados en el potrero a unos treinta metros de la casa porque no le permitieron en Tirol al confirmarse que era la peste bubónica. Todo ocurrió entre el 19 de marzo y el 5 de abril de 1924. Después de que fallecieron los ocho, en la casa paterna, los médicos decidieron quemar todo. Terminó este dramático relato con referencia de la Diligencia como el medio de transporte. Sin lugar a dudas fue un episodio sombrío y letal vivido en tan pocos días.
Para tener memoria todas estas pestes fueron exterminadas con las vacunas, simplemente un mensaje para los anti vacunas.
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