La condesa Alice Chavagnac de Le Saige
Un día como hoy de 1899, un malón indígena asesinaba a la condesa Alice Chavagnac de Le Saige, una heroína en aquellos inicios difíciles de la Colonia Resistencia.
El 13 de marzo de 1899 se oyeron desde el monte cercano gritos y disparos de armas de fuego. De improviso aparecieron alrededor de ochenta indígenas, a los que acompañaban tres sujetos correntinos: Benito, Julián Borda y Victoriano Paites. El mayordomo y el capataz Simeón Gómez (muerto de un tiro) organizaron la defensa y la fuga de las mujeres y de los niños, llevándolos hasta un campo distante un kilómetro de allí. Cuando la condesa se disponía a abandonar su casa, huyendo del malón, notó que un criadillo —Genaro, de siete años de edad— quedaba rezagado a merced de los atacantes; Alice, sin medir el peligro, regresó para socorrer al pequeño, pero un indio que estaba en el jardín le arrojó una lanza y la hirió mortalmente. La condesa, herida, observó que luego del ataque, los aborígenes llevaban a Genaro. La condesa fue auxiliada por los vecinos más cercanos y la trasladaron a una casa vecina.
Un chasqui llevó la noticia del ataque a Resistencia, donde se encontraba su hijo Rolando. Éste buscó con urgencia al farmacéutico Olaff With y se dirigieron a la estancia, pero Alice Chavagnac de Le Saige de Villesbrunne ya expiraba. Al día siguiente, una comisión al mando de un alférez se dirigió a la estancia Santa Ana, como fuera bautizada por su dueña. Los indígenas ya se habían alejado convenientemente, llevándose todo lo que pudieron de la casa y algunos animales del corral.

Los restos de la condesa fueron velados en Resistencia y recibieron sepultura en esta ciudad. Actualmente sus cenizas descansan en una urna en el panteón de la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos del cementerio San Francisco Solano. El lugar donde estuvo emplazado el establecimiento Santa Ana está a la vera de uno de los caminos del Chaco y es conocido como Condesa Cué, en guaraní campo que fue de la condesa.
En el paraje La Condesa, el tiempo y el abandono devastaron aquella mansión. Nadie volvió a habitar la casona, recelada hasta por los linyeras, como rincón maldito. En medio de la desolación solo quedaron un pozo de agua y unos lirios florecidos. Un corpulento algarrobo casi centenario, quizá testigo de aquella tragedia, daba sombra a la cruz de madera como testigo solitario de aquella la primera empresaria chaqueña.
Alice fue una heroína en aquellos inicios difíciles de la Colonia Resistencia. Transcurrieron once años desde su llegada. Sus hijos tenían 25 y 21 años de edad.
La calle 4 de Villa San Martín, que nace en la Avenida Sarmiento de Resistencia, lleva el nombre Alice Le Saige. Su prolongación recorre la ciudad de Barranqueras.
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