El chaqueño apasionado por los deportes de montaña y nieve
Es de Las Breñas. Se preparó y se capacitó. Hoy trabaja como preparador de los esquiadores que compiten en los Juegos de Invierno.
Hoy se habla más de lo habitual de los Juegos Olímpicos de Invierno con sede en Milano-Cortina 2026, escenario en el que se registraron destacados resultados a través de Tiziano Gravier en ski alpine, una disciplina no popular en nuestro país. Lo relevante es que en el proceso de formación del joven deportista existe un preparador físico especializado como lo es Pablo García, nacido en Las Breñas (Chaco), que de muy joven emigró en busca de más preparación y adquisición de conocimientos para estar en la élite de esta difícil tarea de poner a punto a nuestros valores en la alta competencia.

Radicado en Bariloche, donde es propietario de un gimnasio, espacio al que asisten los atletas en busca de fuerza con los fierros para lograr una buena base, además de brindar capacitaciones, fue entrevistado por NORTE en una charla interesante en la que dejó sus impresiones sobre el trabajo de años realizado y su apuesta al futuro para seguir creciendo.
Emigró muy joven de la Capital Provincial del Inmigrante, estudió en el colegio Don Bosco de Resistencia, luego la carrera de preparador físico con sello de la facultad de Barcelona, que más tarde le permitió trabajar en Italia.
"La decisión de partir de mi ciudad tuvo una mezcla de ambición y miedo, pero con la intención de crecer, de manera que debía formarme, competir con algo más grande. Decidí trabajar con atletas olímpicos de alto rendimiento, lo que me obligó a estudiar y construirme más lejos de mi provincia. No fue fácil, pero era necesario", se sinceró Pablo García.

La selección de la especialidad
Sobre los motivos de su inspiración para seleccionar esta especialización, precisó: "Los deportes de tiempos y marca siempre me llamaron la atención, ejemplo el atletismo, lanzamiento de jabalina y de bala, levantamiento de pesas, partiendo de esto y la participación individual, la montaña me atrapó y todo lo que rodea. Hoy, en lo que trabajo, el esquí, tiene una exigencia real, es muy técnico, muy individual, y sin fuerza no hay técnica que aguante. Por eso entendí que la base se centra en las pesas, una pasión que tengo, es lo estructural, más sus derivados, por eso es esencial el trabajo de potencia que produce reclutamiento motor al máximo, es la receta para construir un atleta del alto rendimiento".
Su primera experiencia con los deportes de montaña significó un gran descubrimiento. "Fue en la ciudad de Macerata, ubicada en el este de Italia, donde residía porque en Roma seguí estudiando y capacitándome. Me atrapó por su característica, incluso tuve los primeros diálogos con esquiadores y el público acostumbrado a moverse en la nieve".
Su regreso a la Argentina se dio en 2007 y siguió en la misma línea de investigación del alto rendimiento. "Generé contactos con profesionales ligados al Cenard, los exponentes de la escuela búlgara de levantamiento olímpico y colegas que me compartieron información y autores de libros muy útiles. La clave es investigar y preguntar, no perder la curiosidad y estar dispuesto a aprender cosas nuevas".

Las exigencias de la puesta a punto
La preparación de un deportista que desafía a las pruebas de montaña y nieve requiere de una serie de exigencias. "Es como cualquier atleta que pretende competir y enfrentarse a los son de primer nivel. El esquí alpino no es popular, se practica de manera solitaria, sin multitudes ni estructuras, lo que lo hace auténtico porque cada logro cuesta mucho, por eso se celebra y se reconoce el trabajo de los chicos porque estar en el top 30 o 40 a nivel olímpico es un gran logro".
Y agregó: "El eje es la potencia, control total, estabilidad, sin esta base no se puede competir, menos con los de afuera. Mi principio es que primero debemos construir al atleta y luego ver si va a esquiar, correr, remar o pedalear, lo primordial es lograr un atleta genuino".












