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Entrevistas íntimas y en profundidad en NORTE TV

Paola Chequín en Punto de Partida: del dolor íntimo a una causa colectiva

la mamá de Beltrán, el niño correntino que falleció a los seis años tras atravesar una enfermedad poco frecuente, y cuya situación conmovió profundamente a la comunidad.

Se estrenó el nuevo programa en Norte TV, Punto de Partida, un proyecto que intenta conocer la historia de los entrevistados que pocos conocen. Busca el comienzo de las historias contada por sus propios protagonistas, pero esta vez, así como en la vida, en este juego es sin reglas.

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Una charla íntima y en profundidad. Paola Chequín pasó por Punto de Partida, ciclo de NORTE TV conducido por Florencia Martínez.

Está conducido por Florencia Martínez, en la dirección técnica está Nicanor Moreno, Daniel García en dirección, Julio Verón y Andrés Ignacio en sonido, bajo la producción general de Emmanuel Leguizamón. Se puede ver por el canal de Youtube de Norte TV y cada sábado, a las 21, habrá un capítulo estreno.

El último sábado, la primera historia fue la de Paola Chequín, la mamá de Beltrán, el niño correntino que falleció a los seis años tras atravesar una enfermedad poco frecuente, y cuya situación conmovió profundamente a la comunidad. Sin embargo, reducirla a ese rol sería injusto y, sobre todo, incompleto. Porque detrás del dolor que la volvió visible, hay una vida marcada por múltiples comienzos, aprendizajes y decisiones que hoy explican por qué Paola eligió transformar una pérdida irreparable en una causa colectiva.

Paola no habla desde la comodidad. Habla desde la herida abierta. Y aun así, su relato no se instala únicamente en el sufrimiento, sino en la necesidad urgente de que lo vivido no se repita. De que ninguna familia vuelva a transitar el mismo camino en soledad, incertidumbre y desamparo.

Beltrán fue un niño profundamente afectuoso, curioso, vital. Un chico que despertaba a la familia cada mañana con entusiasmo, que decía "te amo" sin motivo y que encontraba alegría en los gestos más simples. "Vino a recibir amor y a dar amor", resume Paola. Su enfermedad irrumpió sin aviso y sin respuestas claras. El diagnóstico, adrenoleucodistrofia, llegó después de un largo peregrinar médico y trajo consigo una certeza devastadora: no había cura. La progresión fue rápida y cruel.

"Verlo apagarse fue peor que el diagnóstico", confiesa Paola. La frase "no hay nada para hacer" se convirtió en una sentencia que ninguna madre está preparada para escuchar.

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