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Zach Armstrong, el científico que dice haber clonado la fórmula de la Coca-Cola

Los ingredientes de la gaseosa más conocida del mundo duermen en una bóveda de acero, pero Zach Armstrong ha desafiado el misterio.

Tiene 40 años de historia, es la bebida no alcohólica más popular del mundo, pero apenas un puñado de personas conoce su receta. Los ingredientes de la Coca- Cola son uno de los secretos comerciales mejor guardados. Y la propia compañía hace gala de ello, ocultando la fórmula original dentro de una bóveda de acero gigante que muestra a los visitantes en la exposición World of Coca-Cola en Atlanta (EEUU). Nadie esperaba, por tanto, que un estudiante de ingeniería química de último año se propusiese robar la fórmula, armar una bebida químicamente idéntica con el mismo sabor y lo contase. Pero el divulgador científico Zach Armstrong, LabCo‑ atz, lo ha hecho.

"Recrear la Coca-Cola siempre fue mi objetivo. Dos años antes de empezar probé una de esas colas sencillas hechas con frutas y especias, pero estaba tan lejos del sabor tradicional que abandoné la idea. Pero me gusta terminar lo que empiezo", explica Armstrong cuando el vídeo en el que presenta su Lab-Cola ya supera los cinco millones de visualizaciones en Youtube.

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El reconocido divulgador científico Zach Armstrong, apodado “LabCoatz” en su canal de YouTube.

La compañía transporta todos los ingredientes sin etiquetar para mantener la sombra a lo largo de todo el mundo. Prepara un concentrado que luego vende a empresas embotelladoras licenciadas. Las filtraciones son imposibles, circunstancia que añadió emoción al proyecto y lo liberó de problemas legales: la compañía no ha patentado su receta. "Ninguna empresa va a revelar cómo fabrica su producto más lucrativo, pero si Coca-Cola lo hiciera, es poco probable que surgiera una competencia seria. Y si lo hiciera, compraría a la empresa competidora, como ya ha hecho antes", bromea.

Desde que el farmacéutico John Stith Pemberton inventara la Coca-Cola original en 1886 mezclando hoja de coca y nuez de cola en agua carbonatada y la ofreciese como bebida medicinal, muchos han intentado replicarla sin éxito. "Muchas de las colas de hazla tú mismo se basan en la versión original de Pemberton, una receta muy cargada de sabores florales como el neroli, de especias como la nuez moscada y la canela y componentes cítricos.

También utiliza una gran cantidad de aceites aromáticos mezclados. Las recetas basadas en esa formulación van a ser muy diferentes de la moderna", detalla el divulgador científico, que considera que la composición actual está marcada por lo económico: "Usa más limón y lima, baratos y refrescantes y reduce especias como el neroli, extremadamente cara".

Armstrong narra su investigación como un película de suspense en la que se suceden los artículos científicos, los análisis químicos y los familiares y amigos probando sus experimentos. El punto de inflexión se produce cuando otro divulgador pone a su disposición un espectómetro de masas, un dispositivo que permite determinar la distribución de las moléculas de una sustancia en función de su masa y que ya era señalado como clave en un paper de 2006.

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Armstrong ha bautizado a su bebida como Lab-Cola y asegura que logró “clonar” la gaseosa más popular del mundo.

LabCoatz detalla minuciosamente todos los ingredientes: 110 g. de azúcar; 0,64 g. de ácido fosfórico; 9,6 g. de cafeína; 320 ml. de color caramelo... Hasta llegar a la clave de todo, los "sabores naturales". "Ahí comienza la verdadera batalla", rememora. Aunque la gran revelación lleva al punto de partida: la coca que da nombre a la propia bebida.

Desde 1886 hasta 1903, Coca-Cola contenía el alcaloide de la cocaína. Y hoy utiliza extracto de hoja de coca descocainizado producido por la compañía Stepan. Coca-Cola es la única empresa del planeta autorizada para importar, procesar y usar comercialmente hojas de coca en su bebida. Amstrong intentó conseguir extracto de hoja de coca sin alcaloides procedente de Bolivia y Perú, sin éxito. Sintió entonces que era imposible replicar el sabor sin hojas de coca. Y estuvo a punto de tirar la toalla hasta que aparecieron los taninos. "

Perfectly Replicating Coca Cola (It Took Me A Year)

Tenía esperanzas de que fueran la pieza que faltaba y me entusiasmé aún más cuando me di cuenta de que el extracto de hoja de coca los contiene. Por suerte, mi intuición era correcta", relata. El extracto de hojas de coca es un tipo de té y los tés contienen taninos. De sabor astringente seco, al no ser volátiles, se escondían en los espectros de masas basados en gases.

CONTROLAR LAS PROPORCIONES

Ajustar las proporciones le llevó meses. "Si cualquier cosa estaba desequilibrada, aspectos aparentemente aleatorios como la dulzura o la acidez se desajustaban", recuerda. Ya con los taninos, logró que su Lab- Cola dejase de saber a re‑ fresco light. En las catas a ciegas, muchos confundieron su bebida con la Coca- Cola. Su reacción favorita fue la de un compañero de universidad, Nile. "Me dijo que la mía se parecía más a la clásica que la propia ver‑ sión del refresco en botella de vidrio".

Coca-Cola se consume en 200 países y la marca detalla que, según el lugar donde se fabrique y las materias primas que se usen, se detectan diferencias en el sabor. Lo recordó en julio, cuando Donald Trump, propuso que usara azúcar de caña en vez de jarabe de maíz en EEUU. En Europa se usa azúcar como edulcorante en el sabor original. "Su sabor ha cambiado con el tiempo. Así que hay bastante margen para decir "esto sabe a Coca- Cola". La mía es una recrea‑ ción de la bebida de 2025 en EEUU. Se parece más a la que te sirven en una fuente de un restaurante", detalla.

Al divulgador no le preocupa que la empresa tome represalias. "Intentar cualquier acción legal sería admitir que mi fórmula es válida y el público se daría cuenta. No soy un motivo serio de preocupación para ellos: sus terribles anuncios navideños con IA hicieron más daño a su marca del que yo jamás haré", argumenta.

Lo que sí ha afectado a su día a día es que ya no puede disfrutar de una Coca-Cola. Ni de ningún otro refresco. "Cada vez que me tomo uno empiezo a analizar y descomponer su sabor. Alguna parte de mi cerebro sigue trabajando en este proyecto, y creo que siempre lo hará", concluye.

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