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Con el verano crecen las consultas

Agua en el oído: cómo sacarla después de nadar y prevenir infecciones

Especialistas explican por qué ocurre, qué maniobras simples ayudan a eliminar el agua y cuáles son las prácticas que pueden empeorar el problema.

Con la llegada del calor y el aumento de las actividades acuáticas, la sensación de agua atrapada en el oído se vuelve una consulta habitual en guardias y consultorios. Aunque suele parecer un inconveniente menor, los especialistas advierten que, si no se resuelve correctamente, puede derivar en infecciones conocidas como otitis del nadador. La dificultad para que el agua salga sola tiene una explicación anatómica.

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El juego en el agua es uno de los grandes placeres del verano, pero también puede favorecer la entrada de agua en los oídos.

El canal auditivo presenta dos curvas y, en algunas personas, una anchura limitada. A eso se suman factores que pueden estrecharlo aún más, como la exostosis -un crecimiento óseo asociado a la exposición prolongada al agua fría-, la presencia de tapones de cera, lesiones previas o perforaciones del tímpano. Todo esto favorece que el líquido quede retenido.

La acumulación de agua puede erosionar la piel del canal auditivo y facilitar la entrada de gérmenes. Según el otorrinolaringólogo Ricardo Marengo, jefe del servicio del CEMIC, el problema es más frecuente en niños y durante el verano, y suele manifestarse con dolor, picazón, enrojecimiento y, en algunos casos, fiebre.

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Qué hacer cuando el oído queda "tapado"

Ante esta molestia, los especialistas coinciden en que maniobras simples suelen ser suficientes. Inclinar la cabeza hacia el lado afectado y realizar un leve golpeteo puede ayudar. Otra opción es elevar la parte superior de la oreja mientras se inclina la cabeza, para rectificar el conducto y facilitar la salida del agua.

También se recomienda tirar suavemente del lóbulo hacia arriba y abajo, acostarse de lado sobre una toalla para aprovechar la gravedad, o apoyar la palma de la mano en forma cóncava sobre el oído y presionar suavemente para generar un leve vacío. Presionar con cuidado el trago, la pequeña prominencia delante del canal, puede colaborar con el drenaje.

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Durante el verano, las piletas son un punto de encuentro y diversión.

Ante molestias persistentes o dolor, consultar con un profesional y evitar remedios caseros que, lejos de ayudar, pueden agravar el cuadro.

Lo que no hay que hacer

Los especialistas son enfáticos respecto de las prácticas que deben evitarse. "Nunca hay que poner hisopos, ni gotas de aceite, ni mucho menos el famoso cucurucho de papel encendido: todo eso está absolutamente contraindicado", advierte Marengo. I

ntroducir objetos en el oído no solo empuja el agua y la cera hacia el fondo, sino que puede dañar la piel del canal y aumentar el riesgo de infección. La recomendación final es clara: ante molestias persistentes o dolor, consultar con un profesional y evitar remedios caseros que, lejos de ayudar, pueden agravar el cuadro.

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