El regreso a la Luna y la nueva carrera de cohetes
Tras más de medio siglo, la humanidad volverá a viajar alrededor de la Luna con la misión tripulada Artemisa II.
Este acontecimiento, cargado de simbolismo, marca también el inicio de una nueva etapa: la aspiración de mantener una presencia humana sostenida más allá de la Tierra. El año 2026 se perfila como un punto de inflexión en la historia de la exploración espacial.

Este regreso al entorno lunar coincide con otra transformación profunda: la irrupción de nuevos actores y tecnologías que están redefiniendo el acceso al espacio. Agencias tradicionales y empresas privadas compiten y colaboran en un escenario cada vez más dinámico. Desde misiones científicas a planetas y asteroides hasta el estreno de una generación inédita de cohetes, 2026 promete avances decisivos que sentarán las bases de la actividad espacial de las próximas décadas.
GRANDES EJES ESTRATÉGICOS
Más allá de los lanzamientos que acapararán titulares, la agenda espacial del año se articula en torno a varias líneas estratégicas. Estas revelan las prioridades del sector y configuran un panorama global de competencia tecnológica. Cuatro áreas dominarán la escena: el renovado protagonismo de la Luna, la expansión de la ciencia planetaria, la intensa actividad en órbita baja terrestre y la revolución de los vehículos de lanzamiento.
EL AÑO DE LA LUNA
El hito central de 2026 será Artemisa II, la primera misión tripulada que viajará alrededor de la Luna desde la era Apolo. Cuatro astronautas probarán en vuelo la nave Orión, un paso imprescindible antes de futuros alunizajes. Aunque el lanzamiento está previsto para febrero o marzo, no se descartan retrasos de varias semanas o meses.

La actividad lunar no se limitará a esta misión. Un nutrido grupo de sondas robóticas, tanto públicas como privadas, buscará explorar y preparar el terreno para una presencia a largo plazo, con especial atención al polo sur lunar, clave por sus recursos potenciales. Entre las misiones más destacadas figuran el módulo Blue Moon Mark 1 de Blue Origin; Blue Ghost M2 de Firefly, que explorará la cara oculta; Nova-C IM-3 de Intuitive Machines, con destino a la región magnética de Reiner Gamma; Griffin de Astrobotic, que transportará el rover FLIP; y la ambiciosa Chang’e 7 china, equipada con orbitador, aterrizador, rover y un innovador "saltador" para cráteres en sombra permanente.
MISIONES A NUEVOS MUNDOS
Mientras la Luna concentra gran parte de la atención, 2026 también será un año clave para la exploración robótica del sistema solar. Estas misiones buscan responder a preguntas fundamentales sobre el origen y la evolución de los cuerpos planetarios.
Entre ellas destaca MMX, misión japonesa con participación europea que intentará traer a la Tierra muestras de Fobos, la mayor luna de Marte. China avanzará con Tianwen 2, destinada al asteroide Kamo’oalewa. En el ámbito privado, Venus Life Finder, de Rocket Lab, planea analizar la atmósfera venusina, aunque su lanzamiento podría retrasarse. A esto se suma el esperado despegue del telescopio espacial Nancy Grace Roman, que estudiará la energía oscura y buscará exoplanetas, y el observatorio Smile, una colaboración entre la ESA y China para analizar la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre.
ACTIVIDAD CONSTANTE EN ÓRBITA BAJA
La órbita baja terrestre seguirá siendo el principal centro de operaciones humanas. La Estación Espacial Internacional mantendrá un calendario intenso de rotaciones y reabastecimientos, con la misión Crew-12 y el vuelo Starliner 1 de Boeing, esta vez sin tripulación. Dependiendo del progreso del programa, la NASA podría autorizar otra misión tripulada a finales de año.
La Estación Espacial china también tendrá un papel destacado, con las misiones Shenzhou 23 y 24. Existe la posibilidad de que uno de los astronautas permanezca un año completo en órbita, un hito para el programa chino, facilitado por la incorporación del primer astronauta pakistaní. Además, se espera el primer vuelo no tripulado de la nueva nave Mengzhou.
REVOLUCIÓN COHETERIL
Sostener esta actividad exige un acceso fiable al espacio, y ahí emerge otra de las grandes tendencias de 2026: el debut de numerosos nuevos cohetes. Empresas del llamado New space se preparan para sus vuelos inaugurales, desafiando a los actores tradicionales y apostando por lanzamientos más frecuentes y económicos. Al mismo tiempo, se avanzará en la reutilización, con intentos de recuperar primeras etapas en vehículos como el Zhuque 3 de LandSpace o el CZ-12A chino. En conjunto, 2026 consolidará una nueva carrera espacial, más diversa, competitiva y ambiciosa.












