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Advertencia por baja vacunación infantil

La reciente confirmación de un caso de sarampión en la provincia de Entre Ríos encendió una alarma que los especialistas venían anticipando desde hace meses, debido a la caída de la vacunación infantil producto de la peligrosa influencia de los discursos antivacunas. El director del Hospital Pediátrico, Hugo Ramos, dijo que el sistema de salud "está en alerta", no porque existan casos sospechosos en la provincia, sino porque la disminución de la cobertura de inmunización abre la puerta a la reaparición de enfermedades que estaban controladas.

Ramos recordó que el sarampión es "una enfermedad altamente contagiosa y muy grave", cuyo riesgo solo puede reducirse con un calendario de vacunación completo. Para el profesional de la salud, el carnet de vacunas es "el documento de salud" más importante de un niño. Su advertencia se sostiene en un dato indiscutible, y es que la cobertura cayó del 90% previo a la pandemia a alrededor del 60% en la actualidad. Esta disminución compromete la protección individual y la inmunidad necesaria de la mayor parte de la comunidad para frenar la circulación del virus.

La baja vacunación tiene varias causas, pero una de las más relevantes es el impacto persistente de la pandemia de COVID-19. Según Ramos, el temor generado durante esos años no afectó únicamente la aceptación de la vacuna contra el coronavirus, sino que se extendió a todas las inmunizaciones. Muchos padres dejaron de llevar a sus hijos a los centros de salud y, con el tiempo, se produjo un relajamiento generalizado en el cumplimiento de los esquemas vacunales.

A esta situación se sumó el avance del discurso antivacunas. Para el director del Pediátrico, la irracionalidad de estos mensajes es evidente y peligrosa. Aunque reconoce que cada persona puede tener su opinión, enfatiza que la decisión de no vacunar a un niño no es un asunto individual, sino una acción que pone en riesgo a toda la comunidad. En los últimos años, lamentablemente, movimientos antivacunas a nivel global lograron instalar dudas infundadas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, que fueron amplificadas por la desinformación en redes sociales.

Frente a este escenario, es indispensable recordar por qué las vacunas han sido consideradas uno de los mayores avances de la salud pública. Desde el descubrimiento pionero de Edward Jenner en 1796, las inmunizaciones transformaron el panorama sanitario mundial. Gracias a ellas se erradicó la viruela y se redujeron drásticamente enfermedades como el sarampión, la poliomielitis o la difteria. Pero su importancia trasciende lo individual, ya que cuando gran parte de una población está vacunada, se genera inmunidad de grupo. Este efecto dificulta la propagación de los patógenos y protege también a quienes no pueden vacunarse por razones médicas.

La historia reciente ofrece ejemplos de lo que ocurre cuando la cobertura cae peligrosamente. En 2019, Costa Rica registró un caso importado de sarampión luego de más de una década sin circulación autóctona. El virus ingresó a través de un niño no vacunado, lo que encendió un debate global sobre la responsabilidad colectiva asociada a la vacunación. Situaciones como esta demuestran que confiar únicamente en la "inmunidad natural" es poco ético y extremadamente riesgoso. Permitir que una enfermedad se propague para generar defensas implica exponer a la población a hospitalizaciones masivas, muertes evitables y la posibilidad de nuevas variantes virales.

Frente a estos riesgos, la vacunación es la estrategia más segura y efectiva. Proporciona inmunidad controlada, evita complicaciones graves y fortalece los sistemas de salud al reducir la cantidad de internaciones. Además, tiene un impacto social y económico directo, ya que disminuye los gastos en tratamientos, previene ausencias laborales y protege especialmente a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

Las autoridades sanitarias de la provincia aconsejan revisar el carnet de vacunación y acudir al centro de salud ante cualquier duda. Los hospitales están preparados para completar esquemas en el momento y cada consulta es una oportunidad para prevenir.  

La caída de la vacunación infantil y el avance del discurso antivacunas pueden poner en jaque décadas de avances en salud pública. Reforzar la confianza en las vacunas, combatir la desinformación y recuperar las coberturas perdidas protege a cada niño y resguarda a toda la sociedad. La evidencia histórica y científica confirma que la vacunación es el camino más seguro y responsable para construir una comunidad saludable y preparada frente a las enfermedades.

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