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Una noche para viajar sin moverse del NEA

"Resistencia es una usina de arte": Diego Pérez vuelve a su tierra para encender Resonancia

Folktrónica, arte sonoro y raíces vivas en un festival donde la experimentación se vuelve celebración. El próximo viernes 12, desde las 19, en el Cecual.

En Resistencia hay noches en las que la ciudad parece abrir un portal propio. Una de ellas será el 12 de diciembre, cuando el Festival Resonancia vuelva a encender el CECUAL con música experimental, electrónica, arte sonoro y un pulso identitario que no negocia sus raíces.

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La grilla empieza puntual, a las 19, con muestras de arte sonoro y animación surgidas del laboratorio del espacio. Pero la atmósfera completa recién se revela cuando cae la noche y los sonidos comienzan a entrelazarse: Zencilia Míng (Misiones), Guazuncho (Corrientes), Bardo (Chaco), y el cierre estelar con Nación Ekeko, el proyecto de Diego Pérez, músico chaqueño que desde hace tiempo viene exportando folktrónica a los escenarios más exigentes del mundo.

Pérez llega "a su tierra" –como no se cansa de decir– después de girar por Europa, Colombia, Buenos Aires, Córdoba y Rosario. Trae bajo el brazo Gran Espíritu, su nuevo disco, pero también ganas de reconectar con su familia, sus afectos y ese público que, según él, "tiene una avidez muy especial por lo original, lo experimental, lo distinto".

"Resistencia siempre fue una usina de arte y a veces los que vivimos ahí no nos damos cuenta", sostiene Diego en diálogo con NORTE Play, que subirá al escenario con invitados especiales: entre ellos, Leko Zamora, poeta wichí que recitará textos que atraviesan paisajes, memorias y ancestralidades.

Para Pérez, la música sigue siendo un puente entre mundos: entre lo ancestral y lo contemporáneo, entre el beat electrónico y el pulso de las comunidades originarias, entre la danza y la introspección. "Nación Ekeko es un viaje sensorial —dice—, un trance rítmico para escuchar con el cuerpo, no sólo con la cabeza".

La música y la IA

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En tiempos en que la tecnología altera incluso la creación artística, el músico plantea una brújula clara: la herramienta no puede reemplazar la experiencia humana. "Hay que aprender a mirar hacia adentro antes de buscar afuera", reflexiona sobre la inteligencia artificial.

Mientras tanto, en la Argentina, la música independiente atraviesa un momento crítico: "La clase media de la música se está cayendo", advierte. Pero, aun así, confía en la capacidad del arte para reinventarse y en la potencia cultural del NEA como faro creativo. El viernes 12, el CECUAL volverá a ser territorio de exploración. Un lugar donde conviven sintetizadores, voces milenarias, paisajes electrónicos y la sensación –innegable– de que en Chaco siempre está pasando algo profundo, aunque a veces cueste verlo desde adentro.

La música independiente en modo supervivencia

La escena musical argentina vive una contracción que golpea especialmente a quienes están entre el circuito masivo y el under puro. Con menos festivales, menos giras rentables y mayor costo operativo, muchos artistas del segmento independiente están obligados a diversificar trabajos o postergar proyectos. La "clase media musical", como define Diego Pérez, sufre la falta de políticas culturales estables y el desfinanciamiento del sector. Sin embargo, crece al mismo tiempo la producción colaborativa, la autogestión y el intercambio regional, claves para sostener la creatividad en tiempos económicos adversos.

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Inteligencia artificial, ¿aliada o amenaza?

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La irrupción de la inteligencia artificial encendió debates intensos dentro del mundo musical. Compositores, productores y performers coinciden en una advertencia: la tecnología puede potenciar la creación, pero también uniformarla, automatizarla o desplazar procesos sensibles. Diego Pérez lo sintetiza sin rodeos: "La IA es herramienta, no destino". 

La tendencia actual es convivir con ella: usarla para bocetar ideas, limpiar audios o generar material auxiliar, sin perder la esencia humana del arte. La discusión recién empieza y será determinante en el rumbo estético y laboral de toda una generación.

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Zencilia Ming llega desde Misiones.

La grilla del Festival Resonancia

●         19:00 – Muestra de arte sonoro y laboratorio de animación

●         19:30 – Escucha del taller Autoproducción sin miedo

●         20:00 – Zencilia Ming

●         21:00 – Guazuncho

●         22:00 – Nación Ekeko

●         23:00 – Bardo

Artistas invitados

●         Bardo (Chaco)

El dúo de Agustina Smith y Nacho Flores que explora texturas electrónicas a partir de síntesis analógica y digital. Su propuesta en vivo genera paisajes sonoros hipnóticos y bailables.

●         Guazuncho (Corrientes)

El músico multiinstrumentista Iñaki Zubieta presenta una obra que amalgama electrónica contemporánea con tradición litoraleña. Su universo sonoro combina poesía del litoral, colores atmosféricos y una sensibilidad experimental particular.

●         Zencilia Ming (Misiones)

Artista interdisciplinario y autodidacta, que mezcla voces procesadas, beats bailables, bajos secuenciados y grabaciones de campo con dispositivos electrónicos. 

●         Nación Ekeko

El proyecto de Diego Pérez que combina músicas de raíz andina, latina y africana con electrónica contemporánea. Su propuesta fusiona sonidos ancestrales con house y techno, generando un viaje energético y sensorial.

Nación Ekeko nace de viajes, del encuentro con personajes latinoamericanos, de cantos y recitados recopilados. Un gran recorrido musical que atraviesa de punta a punta las venas abiertas de América Latina. El Ekeko es Diego Pérez, y lo son también sus instrumentos que va combinando uno a uno, canción a canción: Sonolumas (controlador inalámbrico diseñado por Diego Pérez), cuatro venezolano, teclado, guitarra, vientos andinos y programaciones, guiados por una capacidad innata para la improvisación y la composición en tiempo real. ¡Un show mágico e imperdible!

Es el proyecto solista de Diego Pérez que vio la luz en 2015, y ha recorrido ya China, Europa y Latinoamérica. Conexión musical que une historias ancestrales con nuevas tecnologías y hace de la danza un universo paralelo en el que todos latinos juntos. Nación Ekeko, una experiencia psicodélica, nueva y armoniosa de la que todos queremos ser parte.

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