"El impuesto al eructo de la vaca muestra el grado de desconocimiento que hay"
El actual titular de la Mesa Argentina de las Carnes Sustentables -MACS- y ex director del Senasa, Bernardo Cané, no sale del asombro y sorpresa al hacer referencia a un proyecto de ley ingresado en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
SÁENZ PEÑA (Agencia). El productor ganadero y asesor privado Bernardo Cané expresó su sorpresa y preocupación frente al debate surgido en torno a un supuesto "impuesto al eructo o a los gases" del ganado. Contó que solicitó una entrevista con el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alexis Guerra, para abordar el tema.

"Es una cosa descerebrada", afirmó, destacando que existen pruebas científicas que demuestran que la ganadería argentina tiene un impacto prácticamente nulo en la afectación del clima. "La ganadería influye en el 0,00000 de cualquier acción climática. Es una falacia", remarcó.
"Realmente pensé que ya no se hablaría más del tema, pero una legisladora de la provincia de Buenos Aires que el 10 de diciembre se va, presentó este proyecto para evitar que se las vacas se tiren pedos porque contaminan", dijo a Agroperfiles Radio el ex titular del Senasa.
Sostuvo además que el sector ganadero "es parte de la solución, no del problema", recordando que tanto Argentina como el mundo crecieron de la mano del desarrollo ganadero.
Sin embargo, advirtió que conviven dos realidades paralelas: una basada en hechos concretos y otra alimentada por discursos desconectados.
Por este motivo, desde la Mesa Argentina de Carne Sustentable buscarán reunirse con las autoridades legislativas provinciales y nacionales para exponer la gravedad de iniciativas que según Cané atentan contra la producción. "Parece que quieren que la gente huya del campo para irse a los cordones suburbanos. Es una locura. Hay que aflojar la presión ilógica sobre el que produce", señaló.
Los gigantes alimentarios preocupados por el abastecimiento futuro
Cané también comentó detalles de una reciente reunión con un dirigente uruguayo elegido vicepresidente de la Mesa Global de Carne Sustentable, organismo del cual él preside su capítulo argentino. Según explicó, las grandes compañías que integran la mesa, entre ellas McDonald’s y otros gigantes alimentarios, manifestaron una creciente preocupación por el abastecimiento futuro.
La demanda mundial de carne se mantiene firme y no deja de crecer, mientras que pocas regiones tienen capacidad de expandir su oferta. "La única parte del mundo con verdadero potencial para producir lo que se necesita es nuestra zona: el Gran Chaco americano, que incluye el Norte de Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil", señaló, destacando que el momento y el lugar son ideales para impulsar el desarrollo.
Saber comunicar
También reflexionó sobre la falta de construcción de poder comunicacional dentro del sector agropecuario. Aseguró que, salvo excepciones como la del dirigente ruralista de CRA Willy Martínez Balbis, la mayoría de las entidades productivas retroceden en materia de comunicación y evitan enfrentarse a los conflictos. "Cuando hay un problema meten la cabeza bajo tierra como el avestruz", expresó.
En contraposición, destacó los modelos de Paraguay y Brasil, donde los productores trabajan de manera coordinada, se vinculan con los gobiernos provinciales y nacionales y acercan propuestas que luego derivan en políticas públicas. Para Cané, en Argentina los temas polémicos o distorsionados como el mencionado impuesto al "eructo de la vaca" ganan espacio mediático, dando notoriedad a dirigentes sin trayectoria previa.

Sobre la caravana electrónica
En este contexto, también se refirió al debate por el eventual uso obligatorio de chips para identificar cada cabeza de ganado. Aclaró que nadie cuestiona la utilidad del caravaneo electrónico, pero reconoció que existen dudas entre pequeños productores. "Muchos dicen: "Tengo 50 vacas, ¿cómo voy a hacer esto? ¿Quién me lo va a pagar?", señaló, marcando que este será otro de los puntos que requerirá diálogo y definiciones claras para no sumar más carga sobre los sistemas productivos.
En ese sentido, sostuvo que el país estuvo veinticinco años atrasado en la implementación de la identificación electrónica del ganado. Recordó que el tema se instaló a comienzos de la década del 2000 pero que ciertos factores de poder lograron frenarlo durante un cuarto de siglo. "Uruguay lo tiene hace 22 años, Paraguay lleva un año, Chile lo tiene, nosotros no", enfatizó que la medida responde a razones de sanidad y manejo, entre otras ventajas técnicas.
La realidad palpable
Cané explicó que la puesta en marcha del caravaneo electrónico es una realidad inevitable y que los sistemas deben contemplar mecanismos solidarios para atender las necesidades de los pequeños productores. "No me parece que los que históricamente se opusieron defendieran más los intereses del pequeño productor", afirmó, al tiempo que rechazó argumentos sobre el costo del chip. Según sostuvo, el impacto económico es insignificante "no llega a 1 kg de carne en la vida útil del animal y el valor del dispositivo"; si se mide en dólares, resulta despreciable frente a las ganancias diarias del ternero.
En esa línea, advirtió contra el sub-registro y el revoleo de hacienda y sostuvo que la resistencia a la trazabilidad muchas veces responde a otros intereses. De todos modos, reiteró que los sistemas deben ser solidarios para no cargar al pequeño productor con costos que no pueda afrontar.
El stock ganadero que no crece
SÁENZ PEÑA (Agencia). Bernardo Cané también planteó una reflexión más amplia sobre la producción ganadera nacional: señaló que el stock está estancado desde hace décadas y que Argentina debe cambiar su escala productiva. "Tenemos un stock como hace 40 años, no aumentamos. Tenemos que abrir la cabeza: pasar de 3 millones a 5 millones de toneladas de carne para comer razonablemente bien y exportar mucho más, porque el mundo requiere carne", dijo.
Finalmente, advirtió que el actual escenario de precios altos con terneros cotizados en 5000 y 6000 pesos el kilo, no es necesariamente una buena noticia si no se acompaña con oferta capaz de cubrir la demanda. "Este boom de precios es contraproducente: a la corta o a la larga algún eslabón de la cadena estalla, el feedlot o el frigorífico, porque no hay capacidad suficiente en la oferta para atender la demanda", concluyó.










