A nivel global, cada diez minutos una mujer es asesinada por su pareja
El informe "Femicidios en 2024: Estimaciones globales de femicidios cometidos por parejas íntimas o miembros de la familia", elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y ONU Mujeres revela que cerca de 83.000 mujeres y niñas fueron asesinadas en el mundo durante 2024, lo que equivale a una pérdida de vidas cada 10 minutos.
De ese total, casi el 60 por ciento, es decir alrededor de 50.000 víctimas, murió a manos de sus parejas u otros integrantes de su familia. La ONU advierte que este dato no muestra una mejora respecto a años anteriores y sostiene una tendencia en la que la violencia dentro del ámbito privado continúa representando el mayor riesgo de homicidio para las mujeres.
Presentado en el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se conmemoró esta semana, el documento confirma que, a nivel global, miles de mujeres continúan siendo asesinadas cada año en contextos marcados por relaciones desiguales de poder, la falta de protección adecuada y la impunidad estructural. El informe señala que las estimaciones globales de 2024 oscilan entre 44.400 y 55.500 víctimas de femicidio en contextos íntimos o familiares. Aunque la cifra central es ligeramente menor a la registrada en 2023, esta variación no implica una disminución real, sino diferencias en la disponibilidad y la calidad de los datos entregados por los países. Tanto la UNODC como ONU Mujeres advierten que esta limitación complica la identificación de tendencias precisas y la creación de políticas públicas eficaces.
En su análisis regional, el documento muestra desigualdades en la incidencia del femicidio. África registra la tasa más alta, con 3 víctimas por cada 100.000 mujeres, seguida por las Américas con 1.5, Oceanía con 1.4, Asia con 0.7 y Europa con 0.5. Aunque el fenómeno es global, el impacto se intensifica en regiones con limitaciones estructurales vinculadas a la igualdad de género, el acceso a servicios y los mecanismos de protección. África presenta la tasa más elevada y también el mayor número total de víctimas, aunque la falta de datos precisos en esta región, así como en Asia y Oceanía, dificulta determinar con exactitud qué proporción de los asesinatos fue cometida por parejas o por otros familiares.
En las regiones con información más completa, como las Américas y Europa, el informe brinda un panorama más detallado. En las Américas, el 69 por ciento de los femicidios fue perpetrado por sus parejas, mientras que en Europa esta proporción alcanzó el 64 por ciento.
El informe también destaca la aparición de nuevas formas de violencia facilitadas por la tecnología. El ciberacoso, la vigilancia coercitiva, la difusión no consensuada de imágenes y otras manifestaciones de violencia digital generan daños psicológicos y sociales, pero además pueden escalar hacia agresiones físicas y femicidios.
Frente a la magnitud del problema, las organizaciones internacionales subrayan la urgencia de fortalecer los esfuerzos de prevención. El informe propone seis áreas esenciales para reducir los femicidios: la mejora de marcos legales que tipifiquen adecuadamente el femicidio y aseguren sanciones efectivas; la ampliación de servicios de atención para sobrevivientes con refugios, apoyo psicológico y asesoría legal; la restricción del acceso a armas de fuego, un factor que incrementa la letalidad de la violencia de pareja; la producción de datos nacionales completos y precisos para diseñar políticas eficaces; la coordinación interinstitucional que garantice respuestas integrales entre justicia, salud y servicios sociales; y la creación de estrategias de prevención dirigidas a grupos vulnerables y contextos de mayor riesgo.
El informe de la UNODC y ONU Mujeres señala, además, que los avances en la reducción del femicidio siguen siendo insuficientes y, a pesar de décadas de campañas y políticas, el número de mujeres asesinadas dentro del hogar continúa siendo alto. La persistencia de esta violencia demanda una respuesta de la comunidad internacional que debe estar basada en datos sólidos, marcos legales firmes y políticas que involucren múltiples sectores.
Según los expertos de la ONU, el femicidio es el resultado de sistemas de desigualdad que pueden y deben transformarse. Las cifras de 2024 deben convertirse en un llamado de atención tanto para los Estados, como para la sociedad civil y la comunidad internacional. Solo mediante esfuerzos coordinados y sostenidos será posible garantizar que ninguna mujer o niña pierda la vida por motivos de género.










