Vecinos frenaron la instalación irregular de un crematorio de mascotas en pleno centro
La comunidad detectó hornos instalados en un domicilio particular y alertó por el impacto sanitario. La Municipalidad confirmó que la obra carece de permisos y ordenó dar marcha atrás con la instalación.
Vecinos del macrocentro de Resistencia denunciaron la construcción de un crematorio de mascotas en una vivienda ubicada sobre la calle Echeverría al 545, a pocos metros de tres escuelas y de una plaza. La obra, perteneciente a la empresa de servicios fúnebres Cabral, incluía la instalación de hornos sin ninguna autorización municipal.

Al viralizarse la denuncia, inspectores municipales realizaron una constatación y confirmaron que la obra carecía de cualquier permiso para su ejecución.
Desde la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad de Resistencia se reconoció que no existen habilitaciones vigentes para crematorios dentro del casco urbano y que la instalación no tenía trámite alguno en curso. Asimismo, se ordenó al propietario desarmar las estructuras.

Una obra que avanzó en silencio
La situación salió a la luz cuando los residentes consultaron a los operarios que trabajaban en la residencia, y así confirmaron que se trataba de un proyecto para cremaciones. "Era evidente que estaban levantando la chimenea de un horno. Nadie imaginó que algo así pudiera instalarse en pleno centro", expresó Mario, un vecino del lugar.
Las familias de la zona hicieron presentaciones en la Municipalidad, difundieron videos en redes y alertaron a distintos medios. El reclamo apuntó tanto al posible impacto ambiental del humo como a la falta de controles.

Ernesto, quien vive a solo dos casas del domicilio intervenido, sostuvo que "era algo impensado instalar un crematorio en el corazón de la manzana, entre Echeverría, Jujuy, Belgrano y Moreno. Un despropósito total".
Impacto ambiental y sanitario
Los vecinos insistieron en que la principal inquietud es sanitaria. "No se hizo ni un estudio de impacto ambiental. Estamos hablando de humo, de vapores, de residuos, de partículas que pueden afectar a personas inmunodeprimidas o con patologías de base", sostuvo Mario, que además es profesional de la salud.

Además, señalaron que la falta de información oficial agravó la desconfianza. "Nadie nos explicó qué normas existen para este tipo de instalaciones. Queremos saber si un crematorio así puede funcionar y quién lo controla. Lo que averiguamos hasta ahora es que no hay ninguna ordenanza que lo permita en esta zona", cuestionó Judith, vecina afectada.
Para el vecindario, la respuesta municipal llegó gracias a la presión colectiva. La sensación general es que la obra avanzó por fuera del radar de los organismos que deberían garantizar la seguridad ambiental.
El Municipio paralizó la obra
Tras las presentaciones formales y la presión comunitaria, la Municipalidad actuó y emitió un comunicado al respecto. Primeramente, el operativo de inspección constató que el crematorio no estaba en funcionamiento, aunque los hornos estaban instalados.
Luego se notificó la prohibición de cualquier acción vinculada al proceso de cremación y se iniciaron actuaciones administrativas. El Municipio afirmó que, además de no existir permisos, el área de habilitaciones comerciales no otorga factibilidad para este tipo de actividades en esa parte de la ciudad.
Desde la Secretaría de Gobierno también remarcaron que, al no haberse iniciado actividades, no podían aplicarse sanciones todavía, pero sí impedir cualquier avance. La obra quedó paralizada y bajo monitoreo, tras la intervención vecinal que logró frenar el emprendimiento.










