El crimen de Maira Benítez: jurisprudencia para el caso Cecilia Strzyzowski
La desaparición de Maira Benítez en 2016 marcó un antes y un después en la justicia chaqueña. Su caso, resuelto sin la aparición del cuerpo, sentó jurisprudencia que hoy podría ser clave en el proceso por el femicidio de Cecilia Strzyzowski . Dos historias atravesadas por el poder, la impunidad y la lucha incansable por justicia. El abogado Vianello, quien representó a la mamá de Maira, trazó una comparación entre los dos hechos, y confía en que habrá justicia para Cecilia.
Maira Benítez tenía 17 años cuando desapareció el 17 de diciembre de 2016 en Villa Ángela. Cecilia Strzyzowski, de 28 años, fue vista por última vez el 2 de junio de 2023 en Resistencia. Por el primer crimen fueron a juicio cinco acusados, pero solo uno terminó condenado. Por el femicidio de Cecilia, son siete los que están en el banquillo.
El caso de Maira, oriunda de la tercera ciudad más importante del Chaco, se vinculó con el poder y la trata de personas. Rodrigo Silva, condenado a 21 años por homicidio simple, trabajaba en el campo de un exjuez. Otra vez, los contactos y la impunidad sobrevolaron aquellos largos años de investigación, cerrada de manera brillante por la fiscal Gisela Oñuk.

En cuanto al homicidio de Cecilia, fue el comienzo de la estrepitosa caída del imperio construido por Emerenciano Sena y Marcela Acuña, ambos con riesgos de ser condenados a perpetua, como también el hijo, César, sindicado como el autor del hecho. A partir de allí, se desmoronaron los movimientos sociales que durante años, mediante piquetes, se adueñaron de calles y rutas.
Los logros en los tribunales
Pablo Vianello es un abogado penalista que ha intervenido en causas de gran relevancia. Fue quien se puso a disposición de Antonia Morán, madre de Maira Benítez, y logró demostrar que su hija no fue víctima de trata, sino de homicidio.

Además, desempolvó una causa que dormía en el archivo judicial: Yanina Sequeira no había muerto de forma natural, como había caratulado la entonces fiscal Dolly Fernández, sino que fue asesinada por su expareja Hernando Morel en General Vedia. Morel fue condenado durante el primer juicio por jurados en un femicidio.

Vianello también logró la primera condena por tentativa de femicidio en la provincia.

Luciana Romero se salvó de milagro tras recibir 14 puñaladas por parte de su exesposo Germán Cazal Ortiz, quien recibió la pena de 20 años de cárcel.

La reflexión de Vianello y la Jurisprudencia histórica
Vianello se refirió al juicio que se realiza por el femicidio de Cecilia Strzyzowski y realizó una publicación en sus redes.
"En la causa de Maira Benítez se determinó el asesinato de la misma en base a que dos tipos de perros del K9 marcaron rastros de ella: el de rastros de personas vivas en el asiento delantero del vehículo de (Rodrigo) Silva, y el de rastros cadavéricos (persona ya fallecida, "Maira") marcó en el baúl del vehículo y dentro de la casa de campo de un exjuez de Villa Ángela. Nunca se encontró el cuerpo, pero con esas pruebas se logró determinar que Maira llegó al lugar con vida y en ese mismo lugar se transformó en un resto cadavérico (la mataron allí). Así, de esta manera, se logró obtener para el Chaco la primera jurisprudencia provincial de condena por homicidio sin cuerpo", señaló.

"Mucho antes del juicio, cuando peleábamos para que la causa pasara de federal a provincial, nos decían: "Sin cuerpo no hay homicidio". Y aunque les parezca raro, la misma Fiscalía de Cámara de Villa Ángela se negaba a que se eleve a juicio la causa porque no había cuerpo. Pero como una luz en la oscuridad, se nos apareció la causa con condena efectiva de una chica en la provincia de Buenos Aires allá por el año 2018, cuando casi perdíamos las esperanzas de poder llegar a un juicio. Me entero de que hacía poquito se había realizado el juzgamiento de Daniel Lagostena por la muerte de su pareja Érica Soriano, donde nunca se logró encontrar el cuerpo de Érica, pero sí se logró condenar a Daniel a la pena —si mal no recuerdo— de 20 o 21 años", repásó. " Fue allí que, decididos con la familia, volvimos a insistir en que no necesitás un cuerpo, lo que necesitás son las prueba y así lo sostuvimos hasta lograr una condena de 21 años sobre el asesino de Maira Benítez, logrando así que hoy quizás Cecilia tenga un lugar donde recostarse en su frenético pedido de justicia".

"Necesitamos pruebas directas o indirectas"
"Siempre repito una frase o extracto cuando me preguntan si se puede juzgar a alguien sin haber cuerpo, y repito siempre esto que me salió en una nota sin pensarlo, pero con mucho sentido común, y que puede explicar porqué no es necesario un cuerpo: si hoy encontrásemos el cráneo o cualquier pieza ósea de Maira en la plaza 25 de Mayo, lo único que lograríamos es alimentar el ego de los incrédulos y desconfiados de la justicia, porque las pruebas seguirían siendo las mismas y nunca van a cambiar. Para determinar si alguien mató, necesitamos pruebas directas o indirectas, no un cuerpo o partes de él, porque esas partes, después de tanto tiempo, tanta incidencia del clima o de tanto fuego… difícilmente me aporten algún dato esclarecedor que me diga cómo sucedió lo que todos sabemos que sucedió", planteó Vianello.

"En ese momento fueron los perros y algunas pericias químicas (luminol, Bluestar, etc.) las que determinaron que Maira ingresó al predio del campo con vida y pasó a ser un rastro cadavérico (falleció). Nadie la vio ingresar, pero los canes y los peritos esclarecieron esa parte para que podamos armar una teoría del caso consistente. Y la diferencia con Cecilia es que todo el mundo la vio ingresar a la casa y nunca más volvió a salir, por lo cual, humildemente, creo que aquí la decisión es bastante más fácil para entender y comprender qué pasó".

Finalmente , "me enorgullece saber que aquellos innumerables kilómetros transitados, más noches de alojamiento a costa de mi propio bolsillo —nunca hubo honorarios—, sabiendo que representaba a una familia muy humilde, pero con una gran convicción y anhelo de justicia, en una ciudad que funcionaba como una especie de feudo secretista, donde una joven fiscal (Gisela Oñuk) fue la única que se animó a seguir nuestra teoría, a pesar de saber que todo había ocurrido en el inmueble de un poderoso ex".

Concluye : "Es por todo esto que me siento orgulloso de hoy poder decir que el Chaco tiene jurisprudencia al respecto, y que nuestra provincia hoy puede decir: sin cuerpo, hay homicidio".










