Es argentino, tiene 19 años y jugará las Eliminatorias del Mundial para San Marino
Ex delantero de San Lorenzo, Salicioni lleva unos pocos meses en Italia y juega en un equipo que ascendió a la Serie B. Tiene la nacionalidad sanmarinense y el cuerpo técnico de la Selección se interesó en él
Se llama Fausto Salicioni es delantero y tiene la posibilidad de concretar el sueño de todos los que jugaron o juegan al fútbol. El 20 de enero pasado cumplió 19 años y, con el cambio de edad comenzó algo distinto en su historia como futbolista. En febrero fue a buscar un mejor destino en Italia.

Y así fue como el joven, nacido en Viedma, Río Negro, terminó jugando en Virtus Entella, un equipo que estaba a principios de año en la Serie C italiana y está situado en la ciudad de Chiavari, cerca de Génova.
Tuvo que entrenar mucho para ponerse a la altura de sus nuevos compañeros. El lugar le gustó y le hizo acordar a la capital rionegrina donde dio sus primeros pasos.

Como detalle de color, el Virtus Entella tiene la camiseta de color celeste y blanca a rayas verticales debido a que la Argentina acogió a muchos chiavarenses que emigraron a fines del siglo XIX y principios del XX.
Fausto mide 1,80 m, en la Argentina hizo inferiores en San Lorenzo y, a través de un convenio está en Virtus Entella. Allí jugó el primer semestre en algo equivalente a la Reserva en Argentina. En Italia esa categoría se denomina Primavera y es donde foguean a los jugadores sub-21. Hace unas semanas Virtus Entella, recientemente ascendido a Serie B, renovó el acuerdo con Salicioni por un año más. Pudo quedarse en Italia porque tiene el pasaporte de San Marino.
A partir de una iniciativa de un grupo de fanáticos de fútbol llamado Objetivo San Marino la radio de la República de San Marino entrevistó a Fausto Salicioni para contar que había un sanmarinense en las filas de Virtus Entella. Ahí el argentino puso en práctica su italiano y contó su historia. La entrevista tuvo repercusiones a tal punto de que su nombre y apellido llegó al cuerpo técnico de la selección mayor de San Marino.
Y una tarde lo convocaron. Tenía que ir a San Marino en tren. Desde Chiavari a Génova y luego hacia el pequeño estado ubicado en la región de la Emilia-Romagna. Fueron siete horas en tren. Se alojó en la casa de un amigo que vive cerca de San Marino. Cuando le contó del llamado a su representante Martín Blanco, este se sorprendió por la rapidez de la citación.
Lo pasaron a buscar por la casa de su amigo y lo llevaron al Estadio Olímpico de San Marino. En su primer día de entrenamiento se encontró con Dante Rossi, un defensor argentino de 38 años, nacionalizado sanmarinense que juega en esa selección desde 2020. Rossi le dio confianza y una mano para que se sintiera cómodo.
Tras su primer entrenamiento volvió a Virtus Entella y su equipo avanzó hasta la final del torneo que se jugó en Nápoles. Eran claramente visitantes porque había mucha gente alentando a los napolitanos, que se consagraron campeones.
Después de esa final llegó una nueva convocatoria, esta vez para un entrenamiento previo a un partido oficial de la selección de San Marino por las Eliminatorias del Mundial. La fecha era de visitante contra Bosnia y Herzegovina. Salicioni viajó desde Nápoles a Chiavari en micro y luego en tren a San Marino. Para ese entrenamiento lo alojaron en el hotel donde concentra la selección.

Entrenó y entonces hubo una señal inequívoca de que iba a ser llamado para el partido contra Bosnia y Herzegovina: le dieron un ambo oficial de San Marino. Le habían pedido sus medidas por si tenía que sumarse a la delegación en un viaje como integrante de la selección y esa fue la confirmación. Recibió el ambo azul, la remera blanca, valija y ropa oficial: era jugador de la selección mayor de San Marino.
Fausto había crecido en Viedma, acostumbrado a viajar en trenes y en micros, se preparó para un largo trayecto desde San Marino a la ciudad de Zenica, donde está el estadio Bilino Polje, en el que Bosnia y Herzegovina juega de local por las Eliminatorias.
Los pasaron a buscar por el hotel y fueron al aeropuerto donde los esperaba un chárter. Y fue entonces cuando el pibe argentino, que llevaba pocos meses en Europa, se vio vestido de ambo azul y camisa blanca junto a otros que vestían igual que él rumbo a un avión que lo iba a llevar a jugar un partido por las Eliminatorias del Mundial.

Cuando bajaron del avión los esperaba un micro que los llevó del aeropuerto al hotel, donde, recuerda Fausto, había carteles que decían: "Acá estuvo Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos", ya que es el lugar donde se alojan todos los equipos que enfrentan a Bosnia y Herzegovina.
Todo era fascinante para el argentino de apenas 19 años. Desde el servicio y las comodidades del hotel hasta el hacerse entender en inglés para pedir agua caliente para el mate. Cuando llegó la noche, Rossi, que es palabra autorizada en el plantel de San Marino, le pidió a Salicioni que lo acompañara hasta la puerta del hotel, donde esperaban los hinchas de San Marino para saludar.
"Eran cuatro o cinco hinchas que van a todos lados a ver los partidos de la selección. Había uno que era muy alto y no parecía ni italiano ni argentino. Era un irlandés que había llegado desde su país después de dos días de viaje en barco. Todo era una locura", contó. El irlandés-por esas cosas inexplicables que tiene el fútbol- es fanático de San Marino. Se sacaron fotos y volvieron al hotel.

Salieron hacia el estadio y las calles estaban llenas de hinchas de Bosnia y Herzegovina. Entraron al vestuario y Fausto se encontró con una camiseta con su apellido y el número 7. Se emocionó. Cumplir el sueño estaba cada vez más cerca.
La cancha estaba llena y del otro lado había unos quince o veinte hinchas de San Marino. Cuando rememora el momento de haber pisado el césped, confiesa que se le pone la piel de gallina.
Estaba en el banco de suplentes con el partido 0-0, todo un logro para San Marino -un equipo que no gana casi nunca-, y recuerda que sintió un estruendo: estallaron las tribunas. No era un gol, sino el preludio. Se había levantado del banco de Bosnia y Herzegovina para calentar, nada menos que el crack que juega en a Fiorentina, Edin Džeko.

Entró a los 62 minutos y cuatro minutos más tarde puso el 1-0 que definió el partido que San Marino había peleado. Salicioni, aquel 7 de junio, no entró. Estuvo cerca pero no se dio porque estaba con una pequeña lesión que no le permitía estar al 100 por ciento.
Fue convocado nuevamente para enfrentar a Bosnia y Herzegovina, en el estadio Olímpico de San Marino. Allí fue peor, la visita goléo por 6-0 a su equipo.
En Argentina
Fausto Salicioni también defendió los colores de Gimnasia y Tiro y Central Norte de Salta, donde jugó cuando por trabajo su familia se trasladó a la capital salteña. También vistió la camiseta en su ciudad natal de la Asociación Civil Deportiva y Cultural de Profesionales de Viedma y Patagones, más conocida como ADCP.

Fue en Viedma cuando reclutadores de San Lorenzo de Almagro lo vieron y le ofrecieron la posibilidad de ir a la pensión del Club en Buenos Aires. Tenía 12 años y su familia quiso retrasar el viaje un tiempo. A esa edad jugaba para ADCP en la liga rionegrina, y también un campeonato barrial de Viedma en el que se plantaba frente a muchachos mucho más grandes que él.
San Lorenzo lo quería en sus filas, pero tenía que trasladarse a Buenos Aires. El padre lo acompañó y se mudaron ellos dos. En esa época comenzó a jugar de delantero. Cuando le confirmaron que quedaba en San Lorenzo, en 2020, lo siguió toda la familia. Los Salicioni se instalaron en la Capital y un mes más tarde estalló la pandemia de coronavirus.
Con la cuarentena Fausto Salicioni creció mucho físicamente. Y eso le dio ventajas por sobres sus pares. Era una especie de Erling Halaand con 15 años. En 2021 en San Lorenzo le fue tan bien que lo convocaron varias veces para la Selección Argentina Sub 17 que dirigían Pablo Aimar y Diego Placente. Jugaba en la Quinta división de San Lorenzo cuando llegó el llamado de Italia.

A la hora de elegir un delantero para emular, Fausto se queda con Julián Álvarez: "No solo por cómo define sino también por lo que mete y hace por el resto del equipo". También le gusta mucho el juego de Mateo Retegui, argentino goleador en la Selección Italiana. Y cuenta una anécdota: "Hace un par de meses estábamos en Italia con mi papá y me pidieron una foto. Me confundieron con Retegui", cuenta entre risas y también porque efectivamente tiene un parecido físico con el delantero que fue a jugar a Al-Qadsiah de Arabia Saudita.
Fausto Salicioni hizo el viaje inverso de su bisabuelo que había dejado San Marino en 1927 para ir a Argentina a construir su futuro, justamente partiendo desde el puerto de Génova. El juvenil delantero goleador dejó Argentina para construir un futuro en Italia.
Fuente: Infobae










