Pablo Laurta, Varones Unidos y los discursos de odio
El uruguayo Pablo Laurta, fundador del grupo antifeminista "Varones Unidos", fue detenido en Córdoba acusado de asesinar a su expareja, Luna Giardina, y a su exsuegra, Mariel Zamudio. Tras el doble femicidio, secuestró a su hijo de 5 años y fue capturado mientras intentaba huir hacia Uruguay.

Laurta era conocido en Uruguay por su militancia antifeminista y por difundir teorías sobre "denuncias falsas" de violencia de género. Su caso reavivó el debate sobre cómo estos discursos, que niegan la violencia machista y promueven la hostilidad hacia las mujeres, pueden terminar legitimando violencias reales.
Un pasado de violencia
Según medios argentinos, Giardina había denunciado a Laurta por agresiones y había huido de Uruguay tres años atrás, tras un intento de estrangulamiento. Tenía un botón antipánico, pero la orden de restricción había vencido un día antes del crimen.
El caso conmocionó tanto a Argentina como a Uruguay, en un contexto atravesado por el dolor de la violencia vicaria, apenas un mes después del asesinato de los hermanos Morosini a manos de su padre.
De las redes a la violencia real
Laurta fundó "Varones Unidos" en 2015, en plena expansión de los movimientos globales contra los derechos de las mujeres. Este colectivo niega la violencia machista y promueve la idea de que existe una "ideología de género" que oprime a los hombres. En redes, difundía desinformación, atacaba las leyes de género y cuestionaba el feminismo, los derechos LGBTI+ y la educación sexual integral.
En el último tiempo, el grupo fue criticado por justificar el accionar de Andrés Morosini, quien asesinó a sus dos hijos en septiembre. El 4 de ese mes, mientras los niños estaban desaparecidos, la cuenta de "Varones Unidos" escribió: "Morosini está en todo su derecho de llevarse a sus hijos. Ese es el significado de la patria potestad". Tras confirmarse el crimen, Laurta culpó al sistema judicial "feminista" por haber "torturado psicológicamente" al hombre.
Los mensajes permanecieron en línea hasta que la red X (ex Twitter) suspendió la cuenta por incitación al odio. En su perfil, Laurta mantenía fijado un artículo donde se presentaba como víctima de una denuncia falsa y acusaba a la Justicia argentina de "legitimar el secuestro" de su hijo por parte de su expareja y su madre, las mismas mujeres que luego asesinó.

El entramado político y mediático
En Uruguay, Varones Unidos logró instalar su discurso en el debate público y en el Parlamento. Participó en audiencias legislativas y en la defensa de la Ley de Corresponsabilidad en la Crianza (2023), que permite la tenencia compartida aun con denuncias de violencia. La norma fue aprobada pese a las advertencias de organismos internacionales y colectivos feministas, que alertaron sobre sus riesgos para las infancias y su potencial para habilitar la violencia vicaria.
El colectivo también organizó charlas en el Palacio Legislativo junto a grupos ultraconservadores, como "A Mis Hijos No los Tocan", y fue anfitrión de presentaciones de los argentinos Agustín Laje y Nicolás Márquez, asesores de Javier Milei y referentes del discurso contra la "ideología de género".
Diversas investigaciones, entre ellas una del periódico uruguayo "La Diaria" y un estudio de la Universidad Claeh, demostraron que las "denuncias falsas" por violencia de género son estadísticamente insignificantes. Sin embargo, más de la mitad de la población uruguaya cree que son "frecuentes", prueba del éxito de la desinformación impulsada por estos grupos.
Una advertencia urgente
El doble femicidio en Córdoba confirma, de la forma más brutal, lo que los movimientos feministas vienen señalando: los discursos de odio no son inocuos. Cuando se niega la violencia machista y se victimiza al agresor, se alimenta el terreno donde esa violencia florece.
El caso de Pablo Laurta, quien pasó de denunciar un supuesto "sistema feminista opresor" a convertirse en femicida, expone con crudeza el vínculo entre la palabra y la acción. En tiempos en que el negacionismo de la violencia de género gana espacio en redes y en política, los crímenes de Córdoba suenan como un recordatorio urgente: los discursos de odio matan.
"A los Laurta los promueven los Milei y los Laje"
La candidata a diputada nacional por el Frente de Izquierda, Romina Del Plá, se refirió al caso: "El doble femicidio cometido por Pablo Laurta contra su expareja, Luna Giardina, y su exsuegra, Mariel Zamudio, en la provincia de Córdoba, pone en el banquillo de los acusados al Estado y al gobierno. Al Estado, porque Luna había denunciado previamente a Laurta en reiteradas oportunidades por situaciones de violencia contra ella y su hijo, sin encontrar en la Justicia ningún resguardo, solo un botón antipánico mientras el agresor seguía actuando con total impunidad. Y al gobierno de Milei, porque la misoginia de Laurta es alimentado desde la cabeza del poder político. Laurta fundó "Varones Unidos", una organización machista vinculada con Agustín Laje y Nicolás Márquez, mentores ideológicos de Javier Milei en su cruzada contra la agenda de igualdad de derechos para las mujeres".
Romina Del Plá concluyó: "El incremento de los femicidios y crímenes de odio plantea la necesidad de que el movimiento de mujeres y diversidades vuelva a ganar las calles masivamente, para derrotar a los voceros de la agenda misógina y reaccionaria".










