Adiós a Víctor Falkenmeyer: la batuta que hizo crecer la Orquesta Sinfónica del Chaco
La despedida a un referente de la música chaqueña.

La noticia duele y conmueve a generaciones: con profundo respeto y gratitud, los integrantes de la Orquesta Sinfónica del Chaco despide al maestro Víctor Falkenmeyer, el hombre cuya pasión por la música dejó huella en la vida cultural del Chaco. No se va cualquiera; parte el pilar que levantó, nota a nota, la historia de la música sinfónica en la provincia.
Para dimensionar el legado que deja Falkenmeyer hay que remontarse a julio de 1976, cuando era apenas un sueño convertir al Chaco en semillero de grandes músicos. Desde aquel primer llamado para dirigir la Orquesta de Cámara Juvenil, su pulso marcó el ritmo de las transformaciones. Fue ese germen inicial el que, un año después y bajo su firme conducción, se convirtió en la actual Sinfónica Provincial. Dirigió los pasos de la institución durante casi cuatro décadas, y la llevó a brillar en noches históricas, regalando al público chaqueño óperas, ballets y conciertos que engrandecieron la escena local.

Pero su huella fue más allá del escenario: sembró cultura, entusiasmo y disciplina entre músicos que hoy reconocen en su figura a un maestro formador. El propio Martín Pedrozo, actual director de la Sinfónica, lo resumió así: "Honrar la memoria de Falkenmeyer es hablar de mucho más que de un director de orquesta; es recordar a quien sembró cultura, impulsó sueños y tejió los cimientos de lo que hoy somos. Su trabajo abrió puertas a proyectos ambiciosos que moldearon una identidad artística propia en la provincia".
Pedrozo, que de niño ya escuchaba hablar del maestro en casa, también lo describe como un perfeccionista respetuoso, dedicado a elevar el arte musical con arreglos de nivel y una entrega inquebrantable. "Hoy nos toca despedirlo y agradecerle por una vida entera al servicio del arte en Chaco, dejando huellas indelebles aunque su tierra natal fuera Santa Fe. ¡La admiración de siempre, maestro!"

La batuta se detuvo, pero las melodías que Víctor ayudó a forjar seguirán sonando. Porque en la historia grande del Chaco musical, su nombre resuena fuerte, y su legado seguirá pulsando cada vez que la orquesta salga a escena. Hasta siempre, maestro Falkenmeyer.










