"Se escuchan voces sobre subvacunación y subregistro. Queremos datos, no relatos", advirtió.
El ex presidente del Senasa y actual productor ganadero Bernardo Cané, se refirió a la reciente resolución que exceptúa a novillos y vaquillonas de la inoculación contra la fiebre aftosa a partir de la segunda campaña del próximo año.
SÁENZ PEÑA (Agencia). El ex titular del SENASA Bernardo Cané expresó su sorpresa por la forma en que se comunicó la medida: "Me llama la atención que haya sido anunciada por un tweet del ministro de Economía, cuando existen autoridades específicas como el secretario de Agricultura o la presidenta del Senasa. Estas son decisiones técnicas que deberían ser desarrolladas, avaladas y comunicadas por el organismo sanitario", remarcó en diálogo con el programa Agroperfiles Radio.

Asimismo, criticó que el anuncio haya sido justificado con argumentos económicos: "Los temas sanitarios deben analizarse con fundamento sanitario. Si el objetivo fuera reducir costos, lo razonable sería cumplir el anuncio del Presidente sobre la posibilidad de adquirir la vacuna a un valor de 60 centavos de dólar, en lugar de los precios actuales".
Para el exfuncionario, la fortaleza del sistema sanitario argentino radica en la articulación público-privada entre el Senasa, gobiernos provinciales y las fundaciones locales que llevan adelante la campaña de vacunación.
No hubo consulta con los gobiernos provinciales
Sin embargo, aseguró que no hubo consulta con los gobiernos provinciales ni con los operadores fundamentales, que son las fundaciones.
En ese sentido, reclamó mayor transparencia y datos concretos: "Las medidas sanitarias deben tomarse con ciencia, con respaldo y con información. Necesitamos ver auditorías recientes a las fundaciones, muestreos epidemiológicos serios región por región y saber cuál es la protección real del rodeo. Se escuchan voces sobre subvacunación y subregistro. Queremos datos, no relatos", advirtió.
Focos activos en Europa
Cané también recordó que actualmente existen focos activos de aftosa en distintas partes del mundo, como Europa, Israel, África y Egipto, lo que refuerza la importancia de sostener un sistema de protección sólido. "La campaña de vacunación tiene doble función: brindar protección inmunitaria individual y colectiva, y mantener una vigilancia epidemiológica activa. Cuando lanzamos este sistema en 1989 lo hicimos porque era indispensable, y lo sigue siendo hoy", explicó.
Además, señaló que el esquema público-privado de fundaciones es perfectible, pero no debe desarmarse: "En vez de tirar por la ventana un sistema que funciona, debemos auditarlo mejor y darle más contenido. Cada visita de vacunación es una oportunidad para relevar información sanitaria, productiva e incluso de salud pública. Es un sistema único en el mundo que deberíamos aprovechar", concluyó.
Chafor celebra la medida dispuesta por el Senasa
SÁENZ PEÑA (Agencia). El presidente de la confederación Chafor, Guillermo Martínez Balbis, dijo: "Nosotros venimos pidiendo hace mucho tiempo que haya una reestructuración dentro del sistema de vacunación y este pedido no es nuevo.

"Me sorprenden estas cosas de que algunos digan que en base a qué estudios sanitarios se dictan las resoluciones, cuando todos estábamos esperando esta medida, y otros se enojan porque fue el ministro Caputo el que anunció por sus redes sociales esto", señaló el dirigente ruralista de Formosa.
"Qué nos tiene que interesar quién lo anuncia, lo importante es el hecho, ya que esta medida nosotros la pedíamos. Resulta que ahora nos enojamos cuando acceden a un pedido nuestro y dicen que es una medida política", indicó.
La medida establece que en la segunda campaña de vacunación del 2026 se dejarán de vacunar vaquillonas, novillos y novillitos, sin comprometer a la sanidad animal, debido a que poseen la inmunidad necesaria. Esta iniciativa implicará un ahorro cercano a 14 millones de dosis y alrededor de 22 millones de dólares.
Además, los establecimientos de engorde a corral quedarán exceptuados de la primera campaña de vacunación. Esta decisión permitirá una disminución de casi 2 millones de dosis, con un ahorro estimado de 3 millones de dólares para el sector productivo.
Dieciséis millones de dosis menos
En resumen, este conjunto de medidas generará una reducción de 16 millones de dosis de la vacuna antiaftosa sin comprometer el comercio internacional, lo que implica un ahorro estimado total para los productores de 25 millones de dólares.










