El futuro del Mercosur
El Mercosur no es un obstáculo para la Argentina, sino una herramienta aún subutilizada, con un gran potencial para promover el desarrollo económico y la inserción internacional del país. A esa conclusión llega un reciente informe publicado por el centro de estudios Fundar, que realiza un análisis sobre la situación actual del bloque regional. El documento intenta responder a una pregunta central: ¿cuál es el papel que debe jugar el Mercosur en la estrategia de desarrollo e inserción internacional de la Argentina?
El trabajo de Fundar, titulado "Mercosur: juntos estamos mejor", llega en un momento en el que el bloque regional enfrenta tensiones internas entre los países que lo integran y, para colmo, con fuertes transformaciones en el escenario global. La administración del presidente Javier Milei cuestionó abiertamente el esquema de integración vigente, proponiendo algunos cambios que van desde la conversión del Mercosur en una simple zona de libre comercio hasta la eventual salida de Argentina del bloque. Fiel a su estilo, en la última cumbre presidencial el mandatario dijo que "recorreremos el camino de la libertad acompañados o solos". Este posicionamiento muestra una tendencia hacia la flexibilización o, peor aún, hacia el desmantelamiento del proyecto integrador regional.
Frente a estas alternativas, el análisis del centro de estudios Fundar identifica tres escenarios posibles: un deterioro progresivo, una flexibilización hacia una zona de libre comercio o un relanzamiento ambicioso del bloque como una "unión aduanera 2.0". Tras evaluar los impactos económicos y estratégicos de cada camino, los autores del informe llegan a la conclusión de que el Mercosur no es un obstáculo para la Argentina, sino una herramienta aún subutilizada, con una gran capacidad para potenciar su desarrollo económico y su inserción internacional. El estudio muestra que el Mercosur, a pesar de sus limitaciones estructurales, sigue siendo un espacio estratégico para la Argentina. Es especialmente relevante para el comercio de bienes con mayor valor agregado, en los que participan activamente pequeñas y medianas empresas nacionales. Además, los datos revelan que el comercio intrazona es, en promedio, más intensivo en tecnología que el comercio extrazona, lo cual aporta valor estratégico en términos de diversificación productiva y sofisticación exportadora.
Por otro lado, observa el documento, la coordinación regional dentro del Mercosur potencia la capacidad negociadora de sus miembros frente a terceros países o bloques económicos. Esta capacidad se perdería en un escenario de fragmentación o de repliegue nacional. Sin embargo, advierte que no se deben minimizar los desafíos, como las barreras no arancelarias persistentes, los desequilibrios en la inserción de los países en las cadenas regionales de valor y la arquitectura institucional débil, que limita la eficacia del bloque para adaptarse a los cambios del entorno internacional.
El trabajo de Fundar señala que, de los tres escenarios posibles, el de la flexibilización -convertir al Mercosur en una zona de libre comercio- implica ganar autonomía nacional en política comercial, pero a costa de reducir los incentivos a la integración productiva regional y de debilitar el poder negociador conjunto. Si se elige este camino, sus efectos distributivos pueden acentuar las desigualdades y limitar el acceso de actores productivos menos competitivos al mercado regional.
Por el contrario, el relanzamiento del Mercosur como unión aduanera 2.0 -con reglas más claras, mayor coordinación institucional y foco en cadenas de valor regionales- permitiría reposicionar al bloque como un actor relevante en el escenario internacional. Esta alternativa, sin embargo, exige voluntad política, inversión en políticas públicas comunes y superación de las asimetrías internas. Lo que no resulta una opción viable es el inmovilismo, porque mantener el statu quo equivale a un deterioro progresivo del bloque y a un desaprovechamiento de sus oportunidades. Argentina no puede permitirse este lujo en un contexto global caracterizado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y aceleradas transiciones tecnológicas y energéticas.
Para que el Mercosur sea una herramienta efectiva en la estrategia de desarrollo de la Argentina, Fundar propone mejorar el funcionamiento del comercio intrazona, eliminando obstáculos como barreras técnicas, sanitarias y deficiencias en la infraestructura fronteriza; abandonar la pasividad, ya que el deterioro silencioso del bloque puede generar mayores costos que una reforma activa y concertada. También observa que el bloque debe ser parte de una política que articule intereses internos y externos, sin caer en discursos simplistas. Otro aspecto importante que se destaca es que la transformación debe involucrar a todos los actores, es decir, Estado, empresas, sociedad civil y fuerzas políticas. Solo así se podrán construir acuerdos duraderos, que trasciendan los ciclos políticos y garanticen estabilidad.










