Juan Vrillaud, gobernador del Territorio Nacional del Chaco
El 6 de agosto de 1932 asumía la Gobernación del Chaco Juan Vrillaud en reemplazo de Juan Samuel Mac Lean (uno de los mejores gobernadores del Chaco territorial, todo un ejemplo) designado por el gobierno de facto de Uriburu.

Como antítesis de la historia el reemplazante auspiciaba la corrupción como: el contrabando, el juego, la prostitución, explotados sistemáticamente y sin disimulo alguno, despertaban por lógico contraste la irritación encubierta o airada de los resistencianos.
En Resistencia proliferaron brotes incalculables de suburbio matrero, como la entonces Villa San Martín y su Bajo, el Lote 200. Las modestas casas de obreros ferroviarios y almaceneros burgueses contrastaban con los tugurios donde el hampa, la mala vida, el malevaje de los protegidos hacían peligrosa la entrada, aun para las patrullas policiales cuando caía el sol. Aquí va una breve historia de las andanzas de Vrillaud.
Allá por 1930 se instaló en Resistencia Carmelo Candeloro que trabajaba en el Correo, aunque alternaba con su profesión de periodista colaborando con el diario "La voz del Chaco". Vivía en Ayacucho al 280 en una casa que alquilaba a Díaz Corrales. En aquellos años, el momento chaqueño era tan novelesco como los antecedentes del nuevo vecino. Desde el ámbito oficial no se comprendía ni se percibía siquiera el empuje productivo en marcha. Muy al contrario, se lo succionaba inescrupulosamente.
Carmelo Candeloro logró su ideal fundo un periódico llamado el "Palique semanal" (artículo breve de tono crítico humorístico). El periódico aparecía todos los sábados a la tarde, salió a la calle por 1º vez, el 13 de noviembre de 1932. Se imprimía en el taller grafico de José Francisco Pisarello, ubicado en calle Santiago del Estero 599, esquina Echeverría. Esta imprenta editaba por su cuenta y bajo la dirección de Pissarello el periódico "Nuevos Tiempos", que con el "Palique Semanal" y el diario "El Territorio" integraban un frente áspero de oposición al gobierno, en contraste con la mesura o el oficialismo discreto de otras publicaciones.
Sin dudas que Candeloro, con su semanario, sobrepasaba brutalmente toda mesura. Además de las palabrotas intrépidas contra la corruptela oficial, despotricaba contra los intereses creados y hasta las costumbres de aquella sociedad incipiente. Así, en el revuelto acostumbrado de verdades e infamia que ofreció la edición del sábado 3 de diciembre, el "Palique Semanal" denunciaba que se instalaría en el Club Social de Resistencia una ruleta, bancada solapadamente por el gobernador Vrillaud y el jefe de Policía, don Arturo Perazzo. Prometía más revelaciones sobre el jugoso tema en la edición próxima.
Este hecho le costó la vida a Carmelo Candeloro, cuando el 10 de diciembre de 1932 fue asesinado brutalmente en la vía pública frente a su casa por un balazo del policía Tiburcio Casco, quien también falleció cuando el periodista acertó con un tiro en defensa propia. El agente Tiburcio Casco fue el brazo ejecutor del gobernador Juan Vrillaud.










