Educación detrás de los muros: cuando un cuento abre puertas a la imaginación en la Unidad Penitenciaria Federal N°7
En el corazón de Resistencia, la EPA N°16 late al ritmo de la literatura y la imaginación, incluso cuando los pasillos que la rodean son de rejas y concreto. Allí, en la Unidad Penitenciaria Federal N°7, un grupo de docentes decidió tender un puente entre el encierro y la libertad usando como ancla la potencia transformadora de un cuento.
Todo comenzó cuando los educadores, atentos a los intereses y curiosidades de sus alumnos privados de su libertad, observaron el entusiasmo que despertaban los libros de terror y fantasía de la biblioteca penitenciaria. "Trabajamos la tipología textual con cuentos de terror y nos sorprendió el interés por la lectura. Los internos iban y venían buscando autores y relatos", cuenta Arturo Gutiérrez, docente de la EPA N°16.

En esa búsqueda de nuevas herramientas, dieron con un cuento del chaqueño Miguel Ángel Molfino, publicado en las páginas de Diario NORTE. Ni dudaron: se contactaron con el autor, pidieron permiso y con su visto bueno pusieron manos a la obra. Así, el cuento se transformó en la llave que abrió, al menos por un rato, nuevas ventanas a la imaginación entre quienes asisten a clases en la escuela penitenciaria.
La propuesta no solo sirvió para explorar las estructuras narrativas —inicio, personajes, desarrollo y final—, sino también como disparador de producciones propias. Los internos, animados por el ejemplo, se animaron a buscar en sus recuerdos, a inventar relatos sobrenaturales o a contar anécdotas transformadas por el filtro fantástico.
La docente Mayra Coronel, parte del equipo, explica: "Presentamos el cuento de Molfino como modelo y notamos cómo enseguida se apropiaron del formato. Sus propios cuentos surgieron casi naturalmente". Esta dinámica, nacida de la observación y no de una planificación rígida, se asentó en la confianza y el compromiso con el proceso educativo.

En un contexto poco propicio para soñar despierto, la escritura y la lectura se volvieron espacios de libertad. "Siempre apuntamos a que salgan, aunque sea mentalmente, de ese encierro. Vimos una evolución notoria. Son personas adultas, muchas veces reacias al principio, que terminaron buscando libros y redescubriendo sus capacidades", reflexiona Gutiérrez.
Esas producciones —cuentos de terror, historias de vida, relatos fantásticos— forman parte de una pequeña exposición interna que llegó a tener un stand propio, a cargo de los docentes, en la Feria de Ciencias Regional X A-B que se realizó el pasado viernes 11 en la Escuela de Comercio.
Lo que consiguieron, en conjunto docentes y alumnos, son el testimonio tangible de que la educación, la literatura y la creatividad pueden abrir grietas de libertad incluso en los lugares más inesperados. Una apuesta, en definitiva, a que nunca se apague esa búsqueda inagotable de aprender, imaginar y reconstruirse.
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Educación y desafíos: cuando un cuento abre puertas a la imaginación en la U7💡










