La peste bubónica vuelve a EEUU
En un contexto global marcado por emergencias sanitarias recurrentes, el país enfrenta un nuevo desafío sanitario.

El primer caso mortal por peste bubónica en el año 2025. El anuncio, realizado por el Departamento de Salud Pública del estado de Nuevo México, generó una ola de preocupación en un mundo que aún intenta recuperarse de la pandemia de Covid-19 y sus múltiples secuelas.
El fallecido, un hombre de 62 años residente en el condado de Santa Fe, presentó síntomas compatibles con la enfermedad el pasado 10 de enero y falleció días después a pesar de recibir tratamiento antibiótico. Las autoridades confirmaron que el diagnóstico fue peste bubónica, causada por la bacteria Yersinia pestis, el mismo microorganismo responsable de la famosa "Peste Negra" del siglo XIV que diezmó a un tercio de la población europea.
Este caso, aunque aislado, vuelve a poner en el centro del debate la importancia de la vigilancia epidemiológica, la educación en salud pública y la necesidad de mantener sistemas sanitarios preparados para responder a enfermedades emergentes o reemergentes.
¿Cómo regresó la peste?
Aunque suena a noticia de una época pasada, la peste bubónica no desapareció del mapa. En EEUU, la enfermedad es endémica en algunas zonas rurales del suroeste, especialmente en Nuevo México, Colorado, Arizona y California. La bacteria Yersinia pestis se mantiene en la fauna silvestre, especialmente en roedores y sus pulgas.
Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), entre 1 y 17 casos se registran cada año en promedio en EEUU, con mayor frecuencia entre los meses de junio y septiembre. Sin embargo, la muerte registrada en 2025 es la primera en casi una década.
La infección se transmite principalmente por la picadura de pulgas infectadas, aunque también puede ocurrir por contacto directo con tejidos o fluidos corporales de animales infectados. En algunos casos, puede progresar a peste pulmonar, forma más grave y transmisible de la enfermedad, mediante la transmisión de persona a persona por vía aérea.
Importancia de la detección temprana
El caso de Nuevo México subraya una realidad que la medicina preventiva lleva años señalando: la importancia de la detección temprana y el tratamiento inmediato. La peste bubónica, si se diagnostica a tiempo, es tratable con antibióticos como la estreptomicina o la doxiciclina. Sin embargo, si no se reconoce rápidamente, puede progresar rápidamente y ser mortal.
"Este caso es un recordatorio de que no debemos bajar la guardia frente a enfermedades bacterianas que, aunque raras, siguen existiendo", afirmó el Dr. Luis Fernández, infectólogo y profesor de la Universidad de Harvard. "La clave está en la capacitación de los médicos de primera línea, la conciencia de la población y la vigilancia epidemiológica constante".
Relevancia de la salud pública
Más allá del caso puntual, el retorno de la peste bubónica en un país desarrollado como EEUU plantea interrogantes sobre la capacidad de los sistemas de salud pública para enfrentar amenazas que no son nuevas, pero que pueden cobrar relevancia en contextos específicos.
En primer lugar, la salud pública debe estar preparada para responder a enfermedades que, aunque poco comunes, pueden resurgir por factores como el cambio climático, el crecimiento urbano desmedido o la invasión de hábitats naturales. El aumento de la interacción entre humanos y vida silvestre eleva el riesgo de zoonosis, es decir, enfermedades que pasan de los animales al hombre.
En segundo lugar, este evento refuerza la importancia de la educación en salud. En comunidades rurales donde la peste es endémica, es crucial informar sobre medidas preventivas como el uso de repelente, evitar el contacto con animales muertos y mantener limpios los entornos para prevenir la presencia de roedores y pulgas.
Por último, el caso plantea la necesidad de mantener sistemas de alerta epidemiológica eficaces. La peste, aunque no sea una enfermedad pandémica, debe seguir siendo monitoreada con la misma seriedad que otras emergencias sanitarias.
Medicina preventiva como herramienta clave
La medicina preventiva, muchas veces relegada a un segundo plano frente a la medicina curativa, juega un papel fundamental en la prevención de brotes y en la protección de la salud colectiva.
"La medicina preventiva no solo salva vidas, sino que también reduce costos en sistemas sanitarios", explicó la doctora María López, especialista en salud pública de la Universidad Johns Hopkins. "La prevención de enfermedades evita hospitalizaciones, secuelas y gastos innecesarios. Además, protege a los grupos más vulnerables, como ancianos, niños y personas inmunodeprimidas".
En el contexto de la peste bubónica, esto se traduce en campañas de concientización, programas de control de roedores, vigilancia activa en áreas de riesgo y formación de personal médico para identificar síntomas atípicos.
¿Qué se está haciendo?
En respuesta al caso registrado en Nuevo México, las autoridades sanitarias del estado y el CDC han activado protocolos de control en la zona. Se está realizando un muestreo de roedores y pulgas en los alrededores del domicilio del fallecido, se ha intensificado la vigilancia epidemiológica y se están llevando a cabo charlas informativas en la comunidad.
Además, se ha recomendado a todos los médicos del área estar alertas ante casos de fiebre acompañada de linfadenopatía (hinchazón de ganglios), uno de los síntomas más característicos de la peste bubónica.
"Estamos trabajando en coordinación con los centros de salud locales para garantizar una respuesta rápida y eficaz", afirmó el Dr. Tomás Rivera, director del Departamento de Salud de Nuevo México. "La prioridad es prevenir nuevos casos y proteger a la población".
Un mensaje global
Aunque el caso se registró en EEUU, su relevancia trasciende las fronteras. Países con menos recursos y sistemas de salud más frágiles pueden verse más afectados por enfermedades emergentes o reemergentes. La peste sigue siendo un problema de salud pública en países de África, Asia y América Latina, donde el acceso a diagnóstico y tratamiento es limitado.
"Este caso nos recuerda que las enfermedades no tienen fronteras", concluyó el doctor Fernández. "La salud pública debe ser una prioridad global. La prevención, la educación y la cooperación internacional son herramientas esenciales para proteger a la humanidad".
La muerte por peste bubónica en EEUU en 2025 no solo es un hecho aislado, sino una llamada de atención. Muestra que, aunque los tiempos hayan cambiado, las enfermedades no se han ido. La medicina preventiva y la salud pública son más necesarias que nunca para anticiparse a las amenazas, proteger a las comunidades y garantizar que el progreso sanitario no retroceda. La historia no se repite, pero a veces insiste en recordarnos sus lecciones.

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