Qué es la sanación pránica y cómo trabaja sobre nuestro cuerpo invisible
En diálogo con Norte Play, Nelson Gómez, instructor de sanación pránica en la región NEA, explicó en qué consiste esta técnica reconocida como medicina integrativa por la OMS.
Sin tocar el cuerpo y sin reemplazar la medicina tradicional, propone trabajar sobre la energía vital para acompañar los procesos de sanación física, mental y emocional.

"Todos sabemos que tenemos energía, lo sentimos, lo vivimos… pero pocos saben que se puede trabajar con ella de manera consciente y sistemática", dice Nelson Gómez. Instructor regional de sanación pránica —con presencia en Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones—, Nelson es uno de los 23 formadores certificados en esta técnica en todo el país. Y, según cuenta, la mayoría se concentra en Buenos Aires. "Como siempre, Dios atiende en Buenos Aires", bromea.
La sanación pránica no es una terapia alternativa ni reemplaza la medicina convencional, simplemente la complementa. Así lo define la Organización Mundial de la Salud, que la enmarca como medicina integrativa. Desde esa perspectiva, la técnica trabaja sobre el cuerpo energético, ese que no vemos pero que sostiene la vitalidad del cuerpo físico. Y lo hace a través de protocolos específicos para cada dolencia, sin tocar nunca al paciente.
"Nosotros no hacemos ni magia ni chamanismo. Aplicamos una técnica desarrollada por el maestro Choa Kok Sui, que está respaldada por más de 20 libros de investigación. Cada dolencia tiene su protocolo. No se improvisa nada", explica Nelson.
Un puente entre ciencia y energía
La sanación pránica nació de una mente científica, Choa Kok Sui era ingeniero químico. Su método se basa en el principio de que el cuerpo físico se puede sanar más rápido si se fortalece y armoniza su energía vital, que se absorbe del aire, el sol y la tierra. Y que circula, como los pensamientos, aunque no la veamos.

En países como Chile, la técnica ya está reconocida por los ministerios de Salud, y se aplica en hospitales. En Argentina, aunque no está masivamente difundida, hay médicos, odontólogos, kinesiólogos, psicólogos y hasta religiosos que se han formado para aplicarla.
"Lo que más me atrapó cuando hice el primer curso fue la libertad con la que se enseña. El instructor te dice: No me creas nada. Practicá, validá, y sacá tus propias conclusiones."
Una práctica con formación y resultados
No se trata de una experiencia mística ni de una sesión de fe, sino que hay estudio, hay casos clínicos, hay validación. Quien quiera aprender puede hacerlo a través de cursos intensivos. Para certificarse como sanador pránico, se deben presentar entre 25 y 50 casos comprobados, firmados por el paciente o su profesional médico.

Nelson no sólo atiende personas en la región, sino también a distancia como, por ejemplo, desde España, Estados Unidos o el sur argentino. "La energía no tiene fronteras. Pero sí necesitamos saber con qué vamos a trabajar. Siempre hay una charla previa, y nunca trabajamos sin diagnóstico médico", aclara.
Cada tratamiento puede durar entre 15 minutos y una hora, según la dolencia. "No es lo mismo un resfrío que un cáncer. Pero nunca superamos la hora. Y nunca tocamos el cuerpo físico. Si alguien lo hace, no está haciendo sanación pránica."
El bienestar también se entrena
La técnica también aborda la salud mental. Hay protocolos específicos para duelos, depresión o ansiedad. "El estrés es la energía más contaminante y la más común. Por eso también enseñamos a gestionarla", cuenta Nelson.
Entre los consejos prácticos que ofrece está el famoso baño de agua y sal. "Eso que decían las abuelas de poner los pies en una palangana con sal, tenía fundamento. El agua salada limpia el campo energético. Por eso la gente que vive cerca del mar suele estar más relajada."

Diplomatura universitaria en el Chaco
Una de las grandes noticias que Nelson compartió en la entrevista es la firma de un convenio con la UNCAUS (Universidad Nacional del Chaco Austral) para ofrecer por primera vez una diplomatura universitaria en Sanación Pránica. Será presencial, con seis meses de cursado, y se suma a los cursos que ya se dictaban como posgrado en la Universidad Nacional de Rosario.
"Estamos muy felices. Que una universidad pública abra este camino es una validación enorme para todos los que venimos trabajando hace años en esto."
Para Nelson, aprender y aplicar esta técnica cambia no sólo el cuerpo, sino también la forma de habitar el mundo. "Cuando uno está bien, su entorno mejora. Si estoy mal, inevitablemente afecta a los demás. Por eso es importante trabajar en uno mismo."
Y si la medicina tradicional nos invita a cuidar el cuerpo físico, la sanación pránica viene a recordarnos que también tenemos un cuerpo invisible. Uno que respira, siente, se fatiga y —con la guía correcta— puede sanar.











