Restauración de bienes culturales: una disciplina con implicancias éticas por los especialistas
La licenciada en conservación y restauración Andrea Ypa reflexiona sobre su profesionalización y explica la labor que se desarrolla en la provincia del Chaco.

La licenciada Andrea Ypa explicó que "la restauración del patrimonio cultural es una tarea delicada que debe ser llevada a cabo por especialistas. La profesión del conservador-restaurador de bienes culturales ha sido definida por documentos de organismos internacionales con el objeto de consolidar su formación y evitar intervenciones inapropiadas por parte de artistas o artesanos. La habilidad técnica y las buenas intenciones no resultan suficientes, es necesario poseer formación en criterios de restauración y cuestiones éticas respecto a los límites de la intervención, de lo contrario se pone en riesgo el patrimonio cultural. Por este motivo, los artistas no deben restaurar ni siquiera su propia obra. En este sentido se han venido creando asociaciones en distintos países para la regulación de la profesión, llegando en algunos casos a contar con matrícula propia, como en México por ejemplo. En nuestro caso, la Asociación Argentina de Conservadores y Restauradores (Asacor) viene realizando acciones en este sentido".
Formación universitaria
La formación universitaria del conservador-restaurador es multidisciplinar e incluye a las ciencias naturales (química, física y biología), la historia del arte, el estudio del comportamiento de los materiales que componen a los bienes culturales así como el entrenamiento en distintas técnicas de restauración.
En las últimas tres décadas, la disciplina ha alcanzado un notable desarrollo en nuestro país, creándose tres licenciaturas en conservación y restauración de bienes culturales, así como posgrados vinculados al campo. De forma gradual, estos profesionales se han ido incorporando a museos, archivos históricos, centros de investigación que albergan colecciones e incluso como equipos estables en edificios patrimoniales, como es el caso del Congreso de la Nación Argentina.

Implicancias éticas de la conservación
La conservación comprende la actuación sobre el entorno de aquello que se conserva, con el objetivo de prevenir su deterioro (conservación preventiva) así como la intervención directa sobre el bien (restauración). Dado que los bienes culturales reúnen un conjunto de valores únicos e irremplazables, las intervenciones se guían por una metodología rigurosa. En primer lugar, se debe realizar un examen detallado del bien, que incluye su investigación histórica y el estudio de sus múltiples significados. A continuación, un análisis de los deterioros presentes y su origen, para lo que puede resultar necesario realizar estudios de laboratorio o la aplicación de distintas tecnologías de análisis. Una vez realizado el diagnóstico, se aplica un tratamiento de acuerdo a los lineamientos éticos de la profesión, promoviendo la mínima intervención con materiales estables, compatibles y reversibles. Asimismo, todo el proceso debe ir acompañado por una documentación detallada, que incluya recomendaciones para la conservación del bien a largo plazo.
La conservación-restauración en la Provincia del Chaco
En los últimos años, profesionales de la conservación-restauración han venido realizando trabajos en nuestra provincia. Tal es el caso de Elisa Martínez, quien ha restaurado el mural "Argentina: dolor y esperanza", ubicado en el Aula Magna de la UNNE; el grupo de murales de Raúl Monsegur en la Plaza 25 de Mayo; así como varios de los murales ubicados en El Fogón de los Arrieros. Por otra parte, quien suscribe esta nota, ha restaurado la fuente-mural de la misma plaza así como otros murales en El Fogón; ha realizado cateos estratigráficos en la Estación de Tren (Monumento Histórico Nacional), develando pinturas decorativas desconocidas; respecto a acciones de conservación preventiva, ha trabajado con las colecciones del Museo Provincial de Bellas Artes y el Museo Artesanal "René James Sotelo" (Quitilipi), así como con el archivo histórico-artístico de El Fogón de los Arrieros. En este sentido, resulta de vital importancia que quienes deciden intervenir sobre el patrimonio cultural, tengan en cuenta la existencia de profesionales de la conservación-restauración en la región.










