"Con suerte podemos dar cada quince días un plato de comida"
El último informe de la Universidad Católica Argentina da cuenta de que en el Gran Resistencia más de 70% de los infantes no tienen cubiertas las necesidades básicas.

Se conoció hace días el informe del Observatorio Social de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina en el que evidencia los números alarmantes en cuanto a pobreza infantil en el principal conglomerado de la provincia, aún cuando se diera una sensible baja en el último período medido.
Realizado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares que divulga el Indec, se señala que el Gran Resistencia continúa liderando el ranking de pobreza infantil en la Argentina. El pico se dio tras la devaluación de diciembre de 2023. Otras ciudades del NEA, como Posadas, Formosa y Corrientes, también muestran indicadores alarmantes.
Según los datos relevados, en el Gran Resistencia la pobreza infantil fue de 72,6% en el primer semestre de 2023, y subió ligeramente a 78,3% en el segundo semestre de ese año. Pero el salto más preocupante se dio en el primer semestre de 2024, cuando alcanzó un 92,8%, el nivel más alto del país. Este fuerte incremento se explica principalmente por el deterioro del poder adquisitivo luego de la devaluación del peso en diciembre de 2023 y el consecuente pico inflacionario de inicios de 2024. El descenso para la segunda mitad del año pasado llevó el porcentaje a 74.1% cuando el promedio nacional fue 52,8%, veinte puntos por encima de la media.
"Las regiones del NOA y NEA no solo parten de niveles históricamente más altos de pobreza infantil, sino que tampoco logran volver a los niveles de 2023, consolidando una situación de mayor vulnerabilidad estructural", advierte el documento. En contraste, ciudades del AMBA, Cuyo y Patagonia como Buenos Aires, Bahía Blanca, Mar del Plata o Neuquén mostraron descensos importantes.
"La mejora del promedio no alcanza a todos, y el Norte aparece como el gran perdedor en la geografía reciente de la pobreza infantil", subraya el Observatorio de la UCA.
NO DAN ABASTO
Entre los referentes sociales que están al frente de espacios alimentarios, Sonia Cardozo, de Libres del Sur Territorial, quien manifestó que la ayuda a las familias se ha vuelto casi imposible debido al cese de las asistencias gubernamentales y la merma en las donaciones de los propios vecinos.
"La situación local, la que vemos nosotros, la que estamos día a día paliando la situación en los barrios, está demasiado complicadísima", sentenció Cardozo. Explicó que, si bien antes podían colaborar mínimamente con un plato de comida o una copa de leche, hoy no lo pueden hacer de manera diaria porque "ni siquiera ya estamos recibiendo alimentos del gobierno nacional ni provincial". La dirigente social subrayó que la "ayuda alimentaria" ha sido cortada, lo que obliga a las organizaciones a depender exclusivamente de donaciones, una fuente que también se ha visto drásticamente reducida. "La ayuda que veníamos recibiendo anteriormente de los vecinos ya cesó, porque todos están viviendo el día a día con esta situación económica que nos trajo este nuevo gobierno", lamentó.
En la actualidad, Libres del Sur puede ofrecer una copa de leche o un plato de comida con "mucha suerte, una vez cada quince días, una vez al mes". La preocupación es aún mayor al constatar que las cantidades de personas que requieren asistencia "se siguen incrementando" en cada jornada de entrega.

A su turno, Gladys Fabretto, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) del Chaco lanzó una desesperada advertencia sobre la profunda crisis alimentaria que atraviesa la provincia, denunciando la falta de recursos para sostener los comedores y merenderos que asisten a miles de familias. Fabretto describió un panorama desolador: "La situación en los barrios está demasiado complicadísima. Si bien anteriormente podíamos ayudar mínimamente con un plato de comida o una copa de leche, hoy no lo podemos hacer día a día porque ni siquiera ya estamos recibiendo alimentos del gobierno nacional ni provincial, porque nos han cortado la ayuda alimentaria". Coincidió en que la organización ha tenido que reducir drásticamente la frecuencia de sus asistencias. De tener noventa merenderos distribuidos en 33 localidades hoy solo se redujo a dos. "Los comedores no dan abasto", lamentó.
"Lo que vimos en este tiempo es que ha incrementado la demanda, la comida no alcanza, que hay personas que se vuelven con su tupper vacío, sus ollas vacías y con la grave situación económica que vive hoy el país y sobre todo acá en Chaco, hace que niños y niñas y personas adultas mayores vayan a dormir sin un plato de comida", finalizó.













