Prevenir enfermedades respiratorias
Con la llegada de los primeros frentes fríos del año, las enfermedades respiratorias se hacen protagonistas en las salas de espera de hospitales y centros de salud. En la ciudad de Resistencia, por ejemplo, el Hospital Pediátrico ha registrado un marcado incremento en las consultas médicas: más de 500 por día, frente a un promedio invernal habitual de 300. Este repunte, aunque esperado, confirma la necesidad de tomar medidas preventivas para proteger la salud, especialmente de los grupos más vulnerables.
Las bajas temperaturas crean un ambiente propicio para la propagación de virus respiratorios, como el de la gripe (influenza) y el del resfrío común. Estos virus encuentran en el invierno un entorno ideal, que se produce por la mayor permanencia en espacios cerrados, escasa ventilación y un sistema inmunológico muchas veces debilitado por el estrés estacional y los cambios bruscos de temperatura.
Los síntomas de estas enfermedades pueden ser similares, que van desde fiebre, tos, congestión nasal, dolor de garganta y malestar general. Sin embargo, la gripe suele presentarse de forma más repentina y con síntomas más intensos, como dolores musculares y fatiga extrema. En ambos casos, se trata de infecciones altamente contagiosas que, aunque en la mayoría de los casos no son graves, pueden derivar en complicaciones en personas con factores de riesgo.
La prevención de enfermedades respiratorias no depende únicamente de factores climáticos, sino sobre todo de prácticas cotidianas que ayudan a reducir el riesgo de contagio. En este sentido, la higiene de manos cumple un rol fundamental. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente después de toser, estornudar o estar en contacto con superficies públicas, es una de las estrategias más efectivas para cortar la cadena de transmisión.
Otra medida esencial es la ventilación adecuada de los ambientes. En épocas de frío, tendemos a cerrar ventanas para conservar el calor, pero esto favorece la concentración de virus en el aire. Ventilar los espacios cerrados al menos dos veces al día, aunque sea por pocos minutos, ayuda a renovar el aire y disminuir el riesgo de contagio.
Por otra parte, hay que recordar que la vacunación contra la gripe es una herramienta clave para prevenir formas graves de la enfermedad y reducir la circulación viral. Está especialmente recomendada para grupos de riesgo, es decir, personas mayores de 65 años, niños menores de 2 años, embarazadas, personal de salud y personas con enfermedades crónicas como asma, diabetes o afecciones cardíacas. Es importante tener en cuenta que vacunarse protege a quien recibe la dosis, pero también contribuye a la inmunidad comunitaria y reduce la carga sobre el sistema de salud. Pero además de las medidas específicas contra los virus respiratorios, también es recomendable llevar un estilo de vida saludable, ya que esto ayuda a mantener un sistema inmunológico fuerte, capaz de responder mejor ante infecciones. Esto incluye una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas y vitaminas, especialmente la C y la D, que tienen un rol importante en las defensas del organismo.
El ejercicio físico regular, aún en los meses fríos, también es clave. Actividades moderadas como caminar, hacer estiramientos o practicar yoga ayudan a mantener el cuerpo activo y reducir el estrés, otro factor que impacta en la inmunidad. Dormir entre siete y ocho horas por noche completa el triángulo de hábitos saludables para prevenir enfermedades.
Cuando se pronostican olas de frío, como ocurrió recientemente en Resistencia, es fundamental tomar precauciones adicionales. Abrigarse con varias capas de ropa, evitar cambios bruscos de temperatura, consumir bebidas calientes y, en el caso de los adultos mayores y niños pequeños, mantenerse en lugares calefaccionados y protegidos del viento, son acciones básicas para evitar hipotermia o enfermedades respiratorias. Asimismo, no hay que descuidar la calefacción de los hogares. Evitar braseros o estufas sin ventilación, ya que el monóxido de carbono puede provocar intoxicaciones graves. El uso responsable de fuentes de calor es tan importante como el abrigo.
Los meses fríos no tienen por qué ser sinónimo de enfermedad. Con hábitos preventivos, responsabilidad social y atención a los grupos más vulnerables, es posible atravesar las bajas temperaturas con buena salud. La clave está en anticiparse, cuidarse y cuidar a los demás.










