Toyota aún cree en la nafta
¿Será posible para una empresa imponer el coche eléctrico cuando su CEO no termina de creer en él?
Es lo que deben preguntarse en Toyota por estos días mientras sus principales cerebros se empeñan buscando la estrategia correcta para ser competitivos.

En medio de ese esfuerzo para poner el coche eléctrico, su mandamás no deja de lanzar consignas que apuntan al inmovilismo.
Desde hace tiempo, la compañía viene lanzando mensajes contradictorios sobre el futuro del coche eléctrico. En 2021, la empresa nipona aseguraba que lanzaría 30 modelos eléctricos en los próximos años.
Sin embargo, la llegada del Toyota bZ4X ha estado marcada por los problemas. Primero porque era un coche demasiado caro para la autonomía que ofrecía. Después porque se le podían caer las ruedas en una frenada de emergencia.
A partir de entonces, las declaraciones de los directivos y los anuncios de la compañía parecen ir en direcciones opuestas. Akio Toyoda, ahora CEO del grupo automovilístico, dijo en reiteradas ocasiones que el coche eléctrico no es el futuro, que el tiempo les dará la razón y que la demanda de eléctricos nunca superará un tercio de las ventas totales a nivel mundial.

MENOS ELÉCTRICOS
La compañía redefinió sus planes y anunció que producirá un tercio menos de los coches eléctricos esperados. Pero también presentó una nueva generación de baterías y ha confirmado que seguirá empujando para saltar al coche eléctrico allí donde las regulaciones los obliguen a ello. Es decir: Europa.
Entre los últimos lanzamientos, se espera un Toyota C-HR totalmente eléctrico, un nuevo Lexus y un pequeño Yaris Cross con la misma tecnología.
Sea como sea, lo cierto es que el híbrido ha seguido dando unos excelentes resultados a la compañía. Sus ventas se dispararon en Estados Unidos el año pasado, siguen fortísimas en Europa y en Japón parece que ni se plantean el cambio a esta tecnología. Toyota registró el año pasado los mejores números de su historia.
Y en mitad de esta estrategia por seguir aumentando la oferta de los coches eléctricos, un producto que parece dividir a la compañía: un deportivo.
OLOR A NAFTA
Desde el año pasado se habla del nuevo modelo deportivo de la marca. Se dijo, incluso, de que podría recuperar un nombre mítico para la compañía: MR2 o Celica. No sería la primera vez que Toyota desvía la mirada al pasado para mirar hacia su futuro. Que se lo digan al Toyota Supra.
Trasladar las sensaciones de los motores de combustión a los modelos eléctricos está siendo un verdadero dolor de cabeza y marcas como Mazda también han presentado sus dudas ante esta posibilidad.

El problema para Toyota es doble. La compañía se ha pasado muchos años siendo tachada de marca aburrida. Akio Toyoda, al frente de la compañía, quiso dar la vuelta por completo a este discurso. Hasta el punto de que se han visto coches casi únicos en el mercado como los Toyota GR Yaris, el Toyota GR86 o el Supra.
Con un deportivo eléctrico en camino, la compañía busca soluciones para seguir ofreciendo motores de combustión. Hasta el punto de probar a inyectarle hidrógeno. Toyota parece vivir su propia cruzada por salvar a este tipo de vehículos.
"Siempre habrá gente en Toyota apasionada por el desarrollo de deportivos eléctricos. Pero para mí, como piloto experto, mi definición de deportivo es algo con olor a gasolina y un motor ruidoso". Las palabras son de Akio Toyoda en una reciente entrevista de Automotive News.
Toyoda dejó algo en claro: no ofrecerán un deportivo eléctrico mientras no sea viable económicamente. Y no lo será hasta que consigan "baterías asequibles". El motivo, para Toyoda, es que un coche eléctrico de competición "no es emocionante. Porque no podrás dar vueltas al circuito durante más de una hora. Las carreras en las que participo son principalmente de resistencia, así que con los vehículos eléctricos actuales, no será una carrera de coches. Es una carrera de tiempo de carga, de cambio de batería o algo así", enfatizó.
Con estas declaraciones, el CEO del grupo parece haber enfriado las expectativas sobre un deportivo eléctrico. Hideaki Iida, diseñador del prototipo Toyota FT-Se, ya avisó que el coche se encontraba en una fase muy temprana del desarrollo.










