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Milei vs. la prensa

Una relación tensa que preocupa a la mayoría de los argentinos

Desde que asumió la presidencia, su estilo confrontativo es marca registrada. Sus críticas virulentas a periodistas, medios de comunicación y figuras del periodismo ocupan titulares tanto como sus políticas económicas.

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   Estos datos son contundentes. Reflejan una alerta sobre los límites del discurso presidencial, especialmente en un contexto donde la democracia requiere de una prensa libre y crítica. A esto se suma que el 64,2% de los encuestados considera que el gobierno de Milei es cada vez más autoritario, lo cual establece un marco más amplio de inquietud institucional.

Agresión como distracción

   Para una parte significativa de la población, los ataques de Milei al periodismo no son un simple desahogo ni un gesto de transparencia radical. El 56% cree que "cada vez que Milei ataca a los que no piensan como él es porque quiere desviar la atención de la mala situación de la economía". Esta percepción instala una sospecha funcional: los enfrentamientos mediáticos serían una cortina de humo ante la inflación persistente, el ajuste y los problemas sociales.

Una estrategia de desgaste

   El estudio muestra también que más de la mitad de los encuestados (53,9%) cree que el estilo comunicacional de Milei —por ejemplo, responder a periodistas por redes sociales— debilita la relación con la prensa, mientras que apenas el 17,1% cree que la fortalece.

   En este sentido, el gobierno parece optar por un camino de confrontación permanente que, si bien entusiasma a su núcleo duro, erosiona su vínculo con sectores más amplios de la sociedad.

El periodismo en la mira

   El informe destaca el caso reciente en el que Milei denunció penalmente a tres periodistas —Carlos Pagni, Viviana Canosa y Ari Lijalad— por calumnias e injurias. Frente a este hecho, el 56,9% considera que esas denuncias son graves para la democracia, mientras que solo el 6,5% piensa lo contrario.

   En paralelo, la imagen de los periodistas es dispar, pero hay algo en lo que el consenso es alto: el 86,8% de los encuestados cree que el periodismo debe ser crítico y neutral, sin tomar posiciones ideológicas ni oficialistas ni opositoras. Este dato contradice las acusaciones frecuentes del oficialismo, que suele tildar a la prensa de estar "ensobrada" o actuar como una "casta comunicacional".

Un gobierno sin frenos

   El informe no deja dudas: "La sociedad brinda pistas", advierten los autores. Pero esas pistas parecen no estar siendo aprovechadas por ningún actor político o social. A pesar de que la mayoría considera problemático el estilo autoritario del gobierno y sus ataques a la prensa, la falta de liderazgo opositor impide que esas críticas se transformen en acción política efectiva.

   El gobierno, por su parte, se sostiene principalmente por la leve baja inflacionaria y la dispersión de la oposición. "En la Argentina de la cobardía planificada —concluye el informe— los más osados son los que logran sus objetivos." Milei, en ese sentido, ha hecho de la osadía —o del choque frontal— una forma de gobernar.

Conclusión

   La relación de Javier Milei con el periodismo es una de las más tensas desde el regreso de la democracia. Si bien todavía conserva niveles de apoyo político estables, su enfrentamiento con la prensa genera un malestar creciente en amplios sectores de la sociedad. La mayoría cree que el presidente debería moderar su lenguaje, respetar la crítica y evitar usar su investidura para atacar personalmente a comunicadores.

  En una Argentina con instituciones frágiles y polarización creciente, el respeto por la libertad de prensa es más urgente que nunca. La pregunta es si el presidente —fiel a su estilo— redoblará la apuesta o si escuchará la advertencia silenciosa que emana de los datos.

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