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Liturgia de Santa Rita en Puerto Tirol

Una celebración que se comparte con pan y mate cocido

Desde ciclistas que cumplen promesas hasta catequistas que madrugan por los demás: así se vivió la devoción por la patrona de los imposibles en el corazón del Chaco.

Antes del amanecer, bajo los árboles de la plaza frente a la parroquia San José de Puerto Tirol, la fe comenzó a oler a mate cocido caliente y pan fresco. Eran las 5 de la mañana y ya estaban allí los niños de primer año de Catequesis Familiar, acompañados por sus padres y coordinadores. "Para mí ayudar a la gente es algo bueno", dijo uno de ellos, mientras ofrece una taza humeante con una sonrisa.

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Las filas y las colas siempre numerosas para pedir y agradecer a santa Rita de Casia en la parroquia de Puerto Tirol.

Esther, una de las responsables del grupo, explicó que cada año se turnan en horarios para que los chicos no se cansen, y que todo lo brindado fue gratuito. "Levantamos el ánimo de los peregrinos con un gesto simple. El mate cocido reconforta tanto como una oración", resumió.

"VINE A AGRADECER EN MI CUMPLE"

A esa hora ya habían comenzado a llegar los primeros peregrinos. Algunos a pie. Otros en bicicleta, como el grupo de Margarita Belén liderado por Irma, quien además celebraba un día muy especial. "Es mi cumpleaños, y no podía estar en otro lugar. Vengo todos los años, con mis alumnos del gimnasio. Tardamos una hora cuarenta en llegar, por ruta", contó con una marcada emoción.

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En uno de los rincones de la parroquia se encontraba el diácono Isidro, de Puerto Vilelas, que trabajó durante la madrugada.

Dijo que cada integrante tiene sus motivos: algunos cumplen promesas, otros simplemente sienten el deseo de acompañar a la Virgen.

"POR MI FAMILIA Y POR LOS ANIMALITOS"

Desde Quitilipi, en colectivo, llegó Marta con un grupo de unas 40 personas. Su fe por santa Rita lleva años de historia. "Vengo a agradecer por mis hijos, por mi barrio, por los humildes, y hasta por mis gatitos y perritos, que también sufren", confesó con ternura. Ya había pasado por la parroquia a bendecir sus imágenes y planeaba quedarse todo el día, almorzar con el grupo y regresar por la tarde.

En sus palabras, la fe es amplia, generosa y sin límites. "Es por todos. Por los que no pudieron venir también", manifestó.

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Un centenar de creyentes se movilizaron hasta la parroquia de Puerto Tirol para asistir a la misa brindada por Monseñor Dus.

SERVIDORES DEL ALMA

En uno de los rincones de la parroquia se encontraba el diácono Isidro, oriundo de Puerto Vilelas, quien prestó servicio desde la madrugada. Confesó que apenas durmió un par de horas entre la misa de la medianoche y el Rosario Luminoso. "Estamos para bendecir recuerdos, escuchar dolores, compartir la fe", dice, con el cansancio a flor de piel pero con la voz firme.

Isidro también trabaja en la Pastoral de las Adicciones en Resistencia y vincula el lema de este año "Santa Rita, con ella caminamos en esperanza" con su misión: "El adicto es un dolido. Nosotros evangelizamos el mundo del dolor. La esperanza es lo que todavía sostiene a la sociedad de pie".

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MISIONEROS SIN FRONTERAS CON SELLO CHAQUEÑO

Entre los puestos y los grupos de oración también se ve una bandera que llama la atención: Misioneros Sin Fronteras de América. Miguel y Rafael explican que su voluntariado tiene raíces en la obra salesiana de Don Bosco y que ayudan a jóvenes rurales a terminar sus estudios y acceder a salidas laborales. "Nuestra misión no tiene fronteras de religión ni política. La humildad es nuestro norte", afirma Miguel, quien alguna vez fue bendecido por el propio Papa Francisco.

Rafael, llegado desde la Isla del Cerrito, participa por primera vez y dice sentirse orgulloso. "Me llevo el alma llena", comenta antes de retomar su caminata.

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