Pidieron prisión perpetua para el estanciero que mató a un menor
El hecho ocurrió en Cañuelas, en mayo de 2020. Rodolfo Sánchez arrolló a Alex Juan Campo, que supuestamente cazaba liebres en su predio.
El 24 de mayo de 2020, según la acusación en su contra, el estanciero Rodolfo Sánchez atropelló y mató en su campo de la zona de Cañuelas a Alex Juan Campo, un joven de 16 años.

Cinco años después, el juicio contra Sánchez culmina en el Tribunal 4 de La Plata, con una acusación a cargo del fiscal Mariano Sibuet y una querella a cargo de los abogados Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, en representación de la familia de la víctima.
Fiscal y querella pidieron a fines de la semana pasada que el estanciero sea condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por alevosía, según confirmaron fuentes del expediente a Infobae. La defensa de Sánchez, a cargo del abogado Fabián Améndola, en cambio, pidió que el caso sea considerado un homicidio culposo. El veredicto se conocerá el lunes 23 de junio.
Ante el Tribunal, el estanciero -que llegó al juicio bajo prisión domiciliaria por motivos de salud, tras pasar tres años en un penal bonaerense- intentó un gesto conciliador para aliviar su situación, ante el repudio de la familia de la víctima. "Yo soy padre, tengo hijos, jamás quise que pasara eso", dijo, según reportó InfoCañuelas. Lo mismo había dicho en su indagatoria, cinco años atrás. En aquella ocasión, relató que su víctima apareció de la nada, que intentó frenar de golpe, pero no pudo por el pasto mojado y el neumático gastado. Incluso, dijo que llamó al 911 y que pidió expresamente una ambulancia.
Sin embargo, a Sánchez el expediente lo complica.

LOS RELATOS, LA AUTOPSIA Y LAS PERICIAS
Campo, de acuerdo con los primeros relatos recolectados por la UFI 1 de Cañuelas, solía salir a cazar a los campos de la zona con sus hermanos. Vecinos del barrio Guzzetti una zona rural, los Campo tenían el hábito de entrar a las estancias de la zona para buscar liebres para comer, con sus galgos y gomeras, sin armas de fuego.
De vez en cuando, algún propietario o vecino les gritaba y se iban, sin mayores discusiones. Esa mañana, los tres hermanos entraban a una propiedad en el kilómetro 72,5 de la ruta 205, cerca del paraje El Taladro. No era la primera vez que lo hacían.












