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Una crisis sanitaria global y local

Aumento de los casos de tuberculosis 

Esta enfermedad infectocontagiosa, prevenible y curable es causada por el Bacilo de Koch y se transmite al inhalar el bacilo expulsado por una persona enferma al hablar, toser, estornudar o escupir. El contagio requiere contacto prolongado y frecuente.

En la Argentina, los primeros tres meses de 2024 registraron 3.488 casos, superando el promedio anual previo a la pandemia (2.530 casos). Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en 2024 se notificaron 16.647 casos, de los cuales más del 90 % fueron nuevos diagnósticos o recaídas. El Gran Buenos Aires lidera la concentración de casos: nueve municipios reúnen el 30,6 %. Jujuy, Salta, Formosa y el Chaco también sobrepasan el promedio nacional de 33 casos por cada 100.000 habitantes.

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Un informe reciente del Ministerio advierte que uno de cada cuatro pacientes no tiene registro sobre el resultado de su tratamiento; en la provincia de Buenos Aires la proporción sube a uno de cada tres, y en ciertos municipios del conurbano, a uno de cada dos. Sin embargo, en lugar de fortalecer el sistema de salud, se avanzó en un ajuste que desmanteló áreas clave como la Dirección de Vacunas y la de ITS, VIH, Hepatitis y Tuberculosis.

   A nivel mundial, la OMS alertó en marzo de 2025 que la tuberculosis volvió a ser la principal causa de muertes por patógenos infecciosos, superando a la Covid-19. En 2023 murieron 1,25 millones de personas por esta enfermedad, incluidas 161.000 con VIH. Las personas con VIH tienen 16 veces más riesgo de contraerla. Los mayores factores de riesgo se dan en contextos de hacinamiento, trabajo en talleres clandestinos, desnutrición y falta de acceso a servicios de salud.

   El tratamiento dura seis meses y su continuidad es crucial. La interrupción genera resistencia a medicamentos, complicando el cuadro clínico. Pero en un país donde la pobreza supera el 38 %, y la canasta familiar excede el millón y medio de pesos, sostener controles médicos regularmente resulta casi imposible.

   La crisis sanitaria refleja el deterioro del sistema público de salud y las condiciones sociales. Los "ajustes" gubernamentales profundizan la miseria, atentando contra el derecho a la salud. Para enfrentar la emergencia, es urgente invertir en salud pública, aumentar salarios y jubilaciones, mejorar la vivienda y reducir la jornada laboral. Solo así será posible combatir enfermedades como la tuberculosis desde una perspectiva social y humana.

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