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El potencial del algodón

El algodón tiene un enorme potencial para recuperar su competitividad en los mercados internacionales, pero para ello es necesario mejorar la calidad de la fibra, modernizar la infraestructura productiva y establecer políticas públicas que promuevan la transparencia y la sostenibilidad en la cadena de valor del algodón. Solo mediante un enfoque integral que incluya todos estos aspectos, se podrá aprovechar las oportunidades que ofrece este cultivo.

Así lo advierte un documento de trabajo, que analiza el potencial del algodón argentino, elaborado por Nadia Schuffer, Matías Gutman y Juan O’Farrell, de Fundar, una organización dedicada al estudio, la investigación y el diseño de políticas públicas con foco en el desarrollo de una Argentina sustentable e inclusiva. El informe asegura que existe una gran oportunidad para potenciar la producción de algodón y consolidar este mercado de exportación.

El algodón es un cultivo de gran relevancia para la economía, especialmente en la provincia del Chaco, donde su producción ocupa un lugar preponderante. El informe explica que, a nivel global, es una de las materias primas esenciales de la industria textil, y su demanda se mantiene alta debido al crecimiento de la población, el aumento del ingreso global y los cambios en los patrones de consumo hacia la moda rápida. Pero a pesar de las oportunidades que ofrece este mercado, la producción algodonera de Argentina presenta desafíos importantes que requieren un enfoque integral para maximizar su potencial.

Por otra parte, el documento recuerda que el algodón ha sido históricamente una fuente importante de empleo y exportación. A lo largo de los años, la cadena textil-indumentaria ha ocupado un lugar fundamental en la estructura productiva del país, dado que abarca desde la producción de fibra hasta su transformación en productos finales. En este sentido, Argentina se destaca por contar con producción local en todos los eslabones de la cadena de valor, lo que la diferencia de muchos otros países. Además, el algodón argentino es uno de los pocos productos de esta cadena que se exporta, lo que subraya su importancia en el mercado internacional.

Pero a pesar de la relevancia del algodón en la economía, la productividad de este cultivo en Argentina se encuentra por debajo de la de otros países exportadores. Según el informe de Fundar, la producción algodonera argentina se concentra principalmente en tres provincias: Santiago del Estero, Chaco y Santa Fe, con una superficie cultivada de 560.000 hectáreas. Sin embargo, existe una marcada desigualdad en la distribución de tierras y recursos entre los productores. El 20% de los productores más grandes controla el 80% de la superficie, mientras que los pequeños productores, que representan el 40% del total, solo tienen acceso al 4%. Esta desigualdad también se refleja en el acceso a tecnologías avanzadas, ya que los grandes productores tienen mejores condiciones para acceder a semillas de calidad y maquinaria moderna, mientras que los pequeños dependen de programas estatales.

Uno de los principales problemas en la producción de algodón en Argentina -advierte Fundar- es la baja productividad en comparación con los países líderes del mercado, como Brasil, Estados Unidos y China. Si bien ha habido mejoras en los últimos años, los rendimientos de toneladas de fibra por hectárea siguen siendo inferiores a la media mundial.

El estudio plantea que un desafío clave para mejorar la competitividad del algodón argentino es la calidad de la fibra. La medición precisa de la calidad del algodón solo se puede hacer después del desmote, lo que genera una asimetría de información entre los productores y los compradores. Esta falta de transparencia en la calidad de la fibra afecta el sistema de precios y limita las oportunidades para los productores que cultivan algodón de alta calidad. Para abordar esta problemática, el informe de Fundar propone la creación de una red nacional de laboratorios HVI (Instrumentos de Alto Volumen), que permitiría clasificar la calidad de la fibra de manera objetiva y confiable. Esto fomentaría un sistema de precios más transparente, premiando a los productores que logren una mayor calidad en su producción. Además, se recomienda fortalecer la trazabilidad de la producción y mejorar el acceso a tecnologías avanzadas que permiten obtener cosechas con menos impurezas.

El algodón cuenta con un gran potencial para recuperar su competitividad. Para lograr ese objetivo es fundamental mejorar la calidad de la fibra, actualizar la infraestructura productiva y diseñar políticas públicas que fomenten la transparencia y la sostenibilidad en toda la cadena de valor del cultivo.

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