¿Doble candidatura?
Febrero se agota y los comicios provinciales del 11 de mayo están a dos cuadras. La consecuencia es un verano atípico para la vida interna de los principales partidos, que habitualmente no tienen que dedicarse tanto a los asuntos electorales en el verano de un año que solo define cargos parlamentarios.
Tanto en la UCR como en el peronismo las definiciones apremian, y nadie tiene las aguas quietas. Para los radicales está la ventaja de ocupar el gobierno provincial, pero eso no les evita algunos desvelos. En el PJ es diferente. Dieciséis años en el poder le quitaron el hábito de estar en el llano y le atrofiaron habilidades que solo se activan cuando hay que hacer política sin los recursos del Estado. Por eso y otros motivos, en la oposición comienza a afianzarse la posibilidad de una doble candidatura de Jorge Capitanich: la archiprevista a senador nacional más otra, en el otoño, a diputado provincial.

ARGUMENTOS
Esa nominación doble del exgobernador fue ideada por algunos dirigentes coquistas y no tendría resistencias importantes por parte de Capitanich, aunque de ninguna manera es un hecho. El argumento que esgrimen es, en cierto modo, razonable: el justicialismo no tiene otra figura para poner en el primer lugar de la lista de candidatos a la Legislatura del Chaco que reúna dos condiciones: elevado conocimiento por parte del electorado y capacidad de aglutinar a la tropa propia. Tras la derrota del ’23, el coquismo se parece bastante a una bolsa de gatos. Por ahora muestran las uñas más en privado que en público, en buena medida para no enojar al jefe y por un resto de conciencia acerca de que el peronismo local no tiene margen para nuevas fracturas.
"Intentemos evitarlo", habría sido la expresión con la que Capitanich buscó desalentar, tibiamente, el pedido de que sea el principal candidato del partido en mayo, donde lo único que estará en juego son 16 bancas de la Cámara de Diputados de la provincia. Y se mantendría su candidatura a senador para las elecciones nacionales del invierno.
Los que defienden la iniciativa argumentan lo dicho antes, que no hay otro dirigente capaz de cohesionar el frente interno y que a la vez sea conocido en toda la provincia, más el beneficio de que se podría conjurar una interna que abajo lesione todavía más las chances del PJ. Por el lado de los costos, una doble candidatura nunca está bien vista por los votantes, aun cuando no sería la primera de Capitanich (fue, por ejemplo, en 2007, candidato a senador y a gobernador). También convertiría a una de las dos postulaciones en meramente testimonial, a menos que por un tiempo pida licencia en un cargo para ejercer el otro o que sorprenda (muchísimo) resignando la opción nacional.
MINIMIZAR DAÑOS
Algo que los peronistas tienen asumido es que en mayo la victoria será radical. Pero se ilusionan con una derrota que no sea sinónimo de paliza y que aliente la esperanza de un regreso a la Casa de Gobierno en 2027. "El tema es que si Zdero, manejando el gobierno, logra el mismo 46% del ’23, los radicales están en un problema. Ni hablar si queda por debajo. Y si supera el 50% los que vamos a estar en un problema somos nosotros", analizaba ayer un hombre de "Coqui".
En los tableros de la dirigencia pejotista, el posible reparto de bancas legislativas brinda las referencias sobre cuáles son los límites de la ilusión y del fracaso. El mismo dirigente decía: "Si es 9 a 7, la sacamos barata; si es 10 a 6, es un desastre; y si sale 8 a 8 sería excelente".
La estrategia que todos apoyan en el PJ es polarizar. Es otra de las razones para buscar que Capitanich también sea candidato en la elección provincial. "No hay muchas vueltas, el que no esté contento con Zdero va a votar por ‘Coqui’", dicen, estimando que la imagen de Capitanich le podría garantizar al partido un piso de 35% en el escrutinio y un techo más cercano al 40%.
En el ajuste fino, otro tema son los acuerdos internos. El coquismo puro le pide a Capitanich que no ceda espacio alguno al sector de Magda Ayala, la intendente de Barranqueras, que lidera una corriente renovadora. Tampoco al tandem Atlanto Honcheruk - Juan Carlos Ayala ni a Gustavo Martínez, el villano que siempre regresa. En riguroso castellano, un exfuncionario de Capitanich definía: "Están recontra cagadísimos, no tienen nada como para hacerle una interna a "Coqui". Si él les da algo, tiene que ser del lugar ocho (en la lista legislativa) para el fondo".
EXPECTATIVAS
El alegato de los leales a JMC contra los grupos no coquistas tiene sus razones de peso. Un diputado en ejercicio daba este dato: "De nueve diputados que metimos en 2021, a Capitanich hoy le responden solamente tres. Eso no puede suceder más".
En gran medida, la expectativa opositora es que el caudal propio se alimente de los votantes enojados por la situación económica y social. Las señales de recuperación generaron un mejor clima para la administración de Javier Milei y para la de Zdero, pero la caída de la capacidad de compra de los asalariados y pequeños emprendedores está todavía lejos de remontar la rodada cuesta abajo de los últimos años, acentuada con el ajuste de diciembre ’23.
Por eso desde el justicialismo siguen con atención la evolución de las negociaciones paritarias con docentes y empleados públicos, y no descartan la ayuda de un "efecto boleta de luz" en los comicios, ya que a los hogares estarán llegando las facturas más lacerantes de Secheep, correspondientes a los meses en los que el Chaco se convierte en un trailer del infierno.
¿Y LOS LIBERTARIOS?
Hay algo más que anima a la muchachada coquista: la irresuelta vinculación política entre Zdero y La Libertad Avanza Chaco. Si uno se guía por los hechos, está claro que el gobernador radical está conectado al bluetooth libertario para las cuestiones nacionales. El gobernador no dudó en permitir que Víctor Zimmermann abandonara el Ministerio de la Producción para volver al Senado (de donde había llegado en octubre pasado) a fin de darle al gobierno un voto clave para bloquear el intento opositor de crear una comisión investigadora sobre el escándalo de $Libra, la criptomoneda que Milei promocionó y resultó un fraude.
Zimmermann dejó el Senado cuatro meses atrás mediante una licencia, ya que renunciar a la banca hubiera implicado que en su lugar asumiera Alicia Terada, amiga personal y dirigente de Elisa Carrió (tenaz cuestionadora del presidente) en el Chaco. Y ahora algunos especulan con la posibilidad de que Zimmermann sea reemplazado en Producción por Juan Carlos Polini, diputado nacional crítico de Milei que sería reemplazado, en caso de renuncia, por Julio Picón, mucho más afín al discurso libertario. Es una versión no confirmada, que algunos dirigentes radicales desestiman de plano.
El caso es que Milei necesita de los gobernadores y los gobernadores necesitan de Milei. Ahora bien, ¿es una señal inequívoca de que la UCR y LLA compartirán listas en el Chaco? Hasta ahora no hay nada definido. Sí contactos y coqueteos, pero no más que eso. El PJ se relame con la posibilidad de que ambas fuerzas vayan con candidatos separados. El efecto Milei podría quitarles a los radicales varios puntos en mayo si no hay alianza.
Esta semana será importante. Es probable que radicales y libertarios ya vayan definiendo si habrá boda o caminos paralelos. En el PJ, se espera que Capitanich vuelva al Chaco (estuvo en Europa, donde una de sus hijas cursa un doctorado). Sería el miércoles, para iniciar una serie de reuniones y, quizá, madurar si será candidato en los dos turnos o solo en la elección nacional. Se juega 2025, pero la mirada es hacia lo que más importa: 2027.










