¿Qué era el cachapé?
Un carro de cuatro ruedas, rústico y con aguante.
El cachapé es el primo hermano del alzaprima. El cachapé era un carro de cuatro ruedas, de rusticidad y aguante a toda prueba. Con él se acarreaban los rollizos de quebracho desde los obrajes hasta las planchadas o playadas del ferrocarril y de las fábricas de tanino.
Desde los comienzos del Chaco, fueron los medios de transportes para cargar los rollizos de madera del monte y trasladarlo de un lugar a otro. La presencia de los cachapés en las picadas de los quebrachales chaqueños data de principios del siglo pasado, cuando la industria del tanino se instaló con fuerza en nuestra zona boscosa.
Tenía el aspecto de una "cureña" o armadura de cañón, pues estaba compuesto de dos trenes independientes ligados por una "lanza" ajustable que permitía regular la distancia entre ejes, de acuerdo con la longitud de los troncos. Carecía de plataforma y elásticos. La carga se asentaba sobre sólidos cabezales de madera y se la amarraba por el carro con gruesas cadenas llamadas "garroteras", refiriéndose a unos palos con que hacen torniquetes para ajustar la pila de rollizos.
Era arrastrado por dos o tres yuntas de bueyes, según las zonas y los caminos. Lo conducía un peón llamado "carrero cachapecero", quien se encargaba también de la carga y descarga. Los rollizos cuyo peso alcanzaba frecuentemente 1000 y hasta 2000 kilos eran puestos sobre los carros por medio de una combinación de palancas, cadenas y planos inclinados, utilizando la fuerza de los bueyes. La capacidad de carga del cachapé era generalmente de cuatro a seis toneladas, pero la mayor parte del año debido a los pantanos, no era posible cargarlos con más de tres toneladas. Su promedio de traslado era de 5 km/hora.
Entre 1920 y 1950 rodaban por el Chaco cerca de dos mil carros. En la década del 60 comenzaron a desaparecer de los obrajes chaqueños, sustituidos por acoplados tirados por tractores o por los grandes camiones de carga. Estos tradicionales carros se fueron transformando en otros tipos de carros como para traslados, como los "tumberitos" o las "zorritas".
No se sabe el origen de este carro, pero sí que existían en Europa algunos similares, con la diferencia de que los nuestros tenían las ruedas traseras más grandes que las delanteras.
Don Heraclio Pérez lo inmortalizó en esta canción:
Carrero cachapecero de melena larga y bella,
antes que salga el lucero te despiertan las estrellas.
Te dirigís al corral para tus bueyes uncir,
y te vas a trabajar, la ley del pobre a cumplir...
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