Los chinos la tienen clara con los aranceles
En un mundo donde las economías se cierran cada vez más sobre sí mismas, los aranceles a la importación van cobrando cada vez mayor importancia.
Por vía de subir esos impuestos o instalar normas de cumplir los Estados tratan de evitar que productos que se producen localmente sean reemplazados por importados y perjudiquen la generación de trabajos.

Los chinos, líderes en la fabricación de vehículos eléctricos, sabían que EEUU o Europa iban a arancelar ferozmente sus productos masivos y baratos, por lo que hace tiempo venían desarrollando alternativas.
Se trata de los híbridos enchufables, o PHEV, que al no estar gravados con los mismos aranceles, los fabricantes pueden expandirse al mercado europeo haciendo gala de su tecnología, diseño y precios competitivos. Los híbridos enchufables saltan las regulaciones porque pueden ser las dos cosas, nafteros o eléctricos.
BURLANDO LA NORMA
Los nuevos "eléctricos" que sortean las trabas aduaneras son coches con motores "comunes" que cargan las baterías que los hacen funcionar como eléctricos.

El Mazda MX-30, por ejemplo, prioriza siempre el modo eléctrico. No usa el motor de combustión hasta que carece de energía suficiente en la batería para mover el coche, pero el motor de combustión no se dedica a mover las ruedas cuando tiene que actuar, sino a producir electricidad que se almacena en la batería, siendo esta la que se utiliza para mover las ruedas (sí, algo similar a las locomotoras diésel).
CATL, eminencia en tecnología de baterías, presentó hace unos meses una batería con una autonomía de 400 kilómetros y carga rápida. Pero no para usarla en un eléctrico 100 %, sino para un híbrido. Es como un enchufable 2.0 que, en la práctica, tiene un motor de combustión, aunque no se use para el fin convencional.
MÁS BARATOS
Además de la tecnología, el punto a favor de los fabricantes chinos es el precio. Marcas como BYD y MG tienen híbridos de entrada a precios significativamente menores que los de la competencia.
Pero hay vida más allá de la electrificación y, aunque China está empujando fuerte por el paso a estas "nuevas energías" dentro y fuera de sus fronteras, si hay que adaptarse para esquivar aranceles pueden hacerlo con varios modelos de combustión pura y dura.

El MG ZS es un ejemplo. Fue uno de los coches nafteros más vendidos en Europa durante el año pasado. Hay más jugadores en este mercado, y Omoda es otro ejemplo. Jaecoo también tiene coches exclusivamente de combustión, como el Jaecoo 7, y ahí es donde está el potencial de las compañías chinas para ganar cuota de mercado por vías alternativas a la del full electric.
LOS CHINOS LA VIERON
Los chinos la vieron antes mientras Europa se enfrascaba en bizarras discusiones sobre qué es la electricidad.
Cuando los aranceles ya estaban en el horizonte se especuló con estrategias por parte de China para fabricar en Europa y esquivar dichos aranceles. La idea que se anticipaba era ensamblar las piezas críticas de los coches en fábricas chinas, desmontarlo y llevarlo a las fábricas europeas, donde se volverían a montar para dar forma al coche final.

Pero los estrategas se equivocaron subestimando a un país con miles de años de historia de comerciar con sus vecinos y las empresas chinas siguen con su estrategia de llenar Europa de sus coches.
Pese a los aranceles, gigantes como BYD siguen encargando barcos enormes que permitan seguir manteniendo el ritmo de las exportaciones. Es un mercado muy jugoso con Alemania apostando por la electrificación, Noruega siendo el rey del consumo y territorios como Países Bajos en los que China tiene terreno por conquistar.
Y lo está haciendo sorteando las normas con algo tan simple como los híbridos.










