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Reducir riesgos de incendios

La provincia del Chaco se encuentra nuevamente bajo la amenaza constante de incendios forestales. La prolongada sequía, unida a las altas temperaturas y la falta de lluvias crea un escenario peligroso en el que las pasturas y montes se convierten en combustibles fáciles para las llamas. Aunque los esfuerzos de los bomberos y voluntarios han logrado controlar los focos de incendios registrados hasta el momento, el riesgo sigue latente, especialmente, ante la previsión de que las alertas se extiendan hasta marzo.

Cada día, los bomberos enfrentan una creciente demanda de trabajo. En la primera semana de febrero, solo en Presidencia Roque Sáenz Peña se registraron hasta siete incendios diarios, muchos en predios abandonados y en áreas cercanas a las rutas. Un dato a tener en cuenta es que las llamas no solo destruyen la vegetación, sino que también causan graves daños a la infraestructura eléctrica, dejando a decenas de familias sin servicio de energía. Los postes quemados y las líneas comprometidas requieren reparaciones urgentes y costosas que sobrecargan aún más a los operarios de la empresa de energía Secheep, quienes deben intervenir continuamente para restablecer el suministro.

El fuego afecta a postes y líneas eléctricas rurales, además de transformadores de distribución y en varios casos a redes de alta, media y baja tensión. Con el fin de reducir los riesgos de incendios, la empresa provincial de energía solicitó la colaboración de la comunidad para evitar que se produzcan daños en zonas rurales. La mejor manera de evitar incendios es previniendo el encendido de fuegos, recordando que en el Chaco está prohibido realizar quemas. El fuego descontrolado, además de destruir recursos naturales, pone vidas en riesgo. De todos modos, por ahora los incendios que se producen en la provincia se pueden controlar porque no son de grandes magnitudes.

También se han registrado incendios en Gancedo, Las Breñas, Corzuela, El Impenetrable, Pampa del Infierno, Los Frentones, Villa Ángela, Samuhú, Enrique Urien, Margarita Belén y Puerto Tirol, entre otras localidades.

El origen de los incendios es diverso, pero la mayoría de los casos son provocados por actividades humanas. La práctica de quemar terrenos para limpiar campos, aún vigente en muchas áreas, es una de las principales causas. A pesar de estar prohibida por la ley debido al daño irreversible que genera, sigue siendo una costumbre arraigada que pone en peligro tanto a las personas como al entorno natural. Además, prácticas tan simples como arrojar colillas de cigarrillos o encender fogatas en lugares no habilitados son factores que facilitan la propagación del fuego.

Por otra parte, hay que recordar que el impacto de estos incendios no solo afecta a las personas y sus bienes, sino que también pone en riesgo la biodiversidad local. En zonas rurales, por ejemplo, la vegetación seca aumenta la susceptibilidad de los terrenos al fuego, acelerando la propagación de las llamas y convirtiendo cada incendio en una amenaza mayor para animales y plantas. A medida que las temperaturas siguen elevándose y las precipitaciones continúan siendo escasas, la situación empeorará si no se toman medidas preventivas de manera urgente.

El desafío está en lograr una mayor conciencia de toda la comunidad. Es necesario que cada ciudadano del Chaco asuma su responsabilidad y se comprometa a evitar cualquier acción que pueda desencadenar un incendio. Mantener los espacios limpios, evitar el uso de fuego en zonas rurales y asegurarse de que las viviendas estén libres de vegetación seca son algunas de las medidas fundamentales que se deben adoptar para reducir los riesgos.

El cambio climático ha elevado la frecuencia e intensidad de estos fenómenos, por lo que la prevención debe ser la principal herramienta para evitar que los incendios sigan causando daños en la provincia. Las condiciones actuales son un recordatorio de que la protección del entorno natural y la seguridad de todos dependen de un esfuerzo conjunto y decidido.

Según la Organización Meteorológica Mundial, la ausencia de lluvias y el incremento gradual de las temperaturas son patrones consistentes con el cambio que experimenta el clima, que están exacerbando la temporada de incendios en diversas regiones del planeta. El aumento de las temperaturas también desempeña un papel fundamental. A medida que el termómetro sube, el riesgo de que cualquier chispa o pequeño fuego se convierta en un incendio descontrolado se multiplica.

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