¿Quién es Yolanda Vargas y por qué la Justicia de Salta busca condenarla?
Esta madre trabajadora salteña perdió a sus hijos Thiago (4) y Melani (6) en el incendio de su casilla en el año 2021, en el asentamiento de Las Palmeras (Colonia Santa Rosa- Salta)

La historia de Yolanda Vargas, una madre trabajadora de Colonia Santa Rosa, Salta, pone de manifiesto las profundas desigualdades y falencias del sistema judicial argentino. Yolanda no solo enfrentó la tragedia irreparable de perder a sus hijos Thiago, de 4 años, y Melani, de 6, en un incendio ocurrido en 2021, sino que además ha debido soportar un proceso judicial que la ha revictimizado de forma persistente.
Una tragedia que cambió su vida
El incendio que acabó con la vida de Thiago y Melani ocurrió en el asentamiento Las Palmeras, donde Yolanda vivía en una casilla precaria. Esa noche fatídica, ella había salido brevemente a comprar alimentos para cocinar. A su regreso, se encontró con la vivienda envuelta en llamas y el destino de sus hijos sellado por la tragedia.
Lejos de recibir apoyo, Yolanda fue detenida en la comisaría local mientras se encontraba en estado de shock. Fue incomunicada durante 23 días y solo recuperó su libertad tras una movilización popular liderada por vecinos y organizaciones sociales. Su arresto inicial fue avalado por testimonios cuestionables y por una investigación llena de irregularidades.
Un proceso marcado por el prejuicio
La fiscal de la causa acusó a Yolanda del delito de "abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo". La acusación se basó principalmente en testimonios anónimos que luego se revelaron como provenientes del subcomisario local, el padre de los niños —denunciado previamente por no pagar la cuota alimentaria— y una vecina. Mientras tanto, testimonios en defensa de Yolanda, incluyendo declaraciones de agentes sanitarios que conocían a la familia, fueron desestimados.
El tratamiento de Yolanda por parte de las autoridades fue inhumano. Durante su detención, no se le permitió velar adecuadamente a sus hijos; los agentes penitenciarios que la escoltaban le impidieron acercarse a los ataúdes. Además, fue alojada en una celda de castigo conocida como el "chancho", donde se le acusó de ser una "mala madre".
Irregularidades en la investigación
El peritaje del incendio, pieza clave en el caso, presenta graves falencias. No fue realizado por la Policía y nunca se determinó con claridad la causa del siniestro. Restos humanos de los niños fueron hallados tiempo después en el lugar, lo que cuestiona aún más la rigurosidad de la investigación. Pese a estos indicios y a los reiterados pedidos de sobreseimiento respaldados por cientos de firmas, el juez Federico Oyarzú decidió elevar la causa a juicio.
La lucha de una comunidad
Yolanda Vargas ha contado con el apoyo incondicional de sus vecinos y de organizaciones sociales, que han denunciado el sesgo de género y de clase que atraviesa su caso. Argumentan que la Justicia ha actuado más como un aparato de castigo que como un garante de derechos, criminalizando a una madre que ya había sufrido la pérdida más grande que alguien puede enfrentar.
El juicio y su significado
El próximo 3 de febrero de 2025, Yolanda enfrentará el inicio del juicio, que coincide con el cuarto aniversario de la tragedia. Este proceso no solo pone en juego su libertad, sino también cuestiona la capacidad del sistema judicial para actuar con imparcialidad y respeto por los derechos humanos. La historia de Yolanda Vargas representa una herida abierta para una sociedad que debe reflexionar sobre cómo aborda la justicia los casos de las personas más vulnerables.
En palabras de quienes la defienden: "Yolanda no es una criminal. Es una madre que vive en la pobreza, que perdió a sus hijos y que ahora enfrenta un sistema que busca convertir su dolor en un delito".













