"La cama no te lleva a ninguna parte, tenés que levantarte y buscar trabajo"
Alejandro Gómez es de Corrientes, pero hace changas en Resistencia. En una esquina de la ciudad vende bollos, alfajores y churros.
Las tardes en Resistencia tiene distintos colores. En la esquina de Remedios de Escalada y Corrientes se encuentra Alejandro Gómez. El joven viene desde Corrientes Capital. Se lo ve sonriente, se diría contento, mientras en su puesto de trabajo vende bollos, alfajores y churros. Tiene algunos clientes fijos y otros muchos compradores ocasionales. Sin importante el clima, calor extremos, frío o pasando por los días de lluvia, él está presente en su puesto.

CHANGAS
Con la insistencia de la perseverancia de no quedarse tendido en su cama, Alejandro se generó de alguna manera su propio puesto de trabajo. En el decir de la gran poeta Juan Ibarbourou, el joven se ha hecho amigo íntimo de ocasos y conoce el sabor acre de las frutas selváticas de la ciudad. Lleva ocho años con este trabajo. Se traslada todos los días de una ciudad a otra.
Ante la cámara encendida de un celular que lo está filmando, Alejandro se vuelve por un instante tímido. Guarda sus manos y al comienzo se sonroja, después las palabras le suceden sin pausas.
"Estoy acá en esta esquina todos los días. Este es mi puesto de lunes a viernes. Los fines de semana me voy al Parque de la Democracia. Tenemos churros, bollos y alfajor de maicena. Tengo precios por unidad y también hago promoción si llevan cuatro productos", explicó.
VENDER TODO
La insistencia y la perseverancia de Alejandro se refleja más allá de su presencia constante en un punto exacto de la ciudad. También refulge en sostener el puesto hasta vender todos los productos que trae en el día. Comentó que la elaboración de sus productos vienen de la mano de Carola, es ella quien se dedica a estas delicias que llaman la atención de los peatones que se detiene y observan con atención. El dulce de leche de los churros brillando y desbordándose en la punta, casi como un llamado a probar y dejarse tentar por un dulce.

Alejandro llega a su puesto todas las tardes de lunes a viernes, pasadas las 16. Cuenta que según el movimiento del día en ocasiones se queda hasta las 19. Llega hasta el lugar con la premisa de vender todo. Por ello en algunas oportunidades el atardecer lo encuentra aún en la esquina.
"Siempre se vende todo", comenta al tiempo que agrega que hay días donde se vende más rápido y hay otros días donde cuesta, pero "siempre se vende todo".
"EL LABURO ESTÁ EN LA CALLE"
Alejandro tiene dos hijos, un varón y una nena. La changa de la venta es el sustento de la familia. "Me gustaría hacer algo distinto si aparece pero mientras tanto estoy viviendo con la venta de churros. Creo que hay que salir adelante y el trabajo es la única forma de salir adelante".
"El laburo está en la calle. Hay que salir con fuerza, no hay que rendirse y ese es mi mensaje para todos desde siempre. La cama no te lleva a ninguna parte, tenés que levantarte y buscar - no hay que rendirse. Hay que salir a luchar", afirmó.
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