Crisis política en la Provincia de Buenos Aires
El lunes 7, el gobernador bonaerense Axel Kicillof confirmó la renuncia de Jorge D’Onofrio como ministro de Transporte, alegando "motivos personales".

En un comunicado oficial, Kicillof agradeció la labor de D’Onofrio desde su asunción en 2022. Sin embargo, los tiempos y circunstancias del anuncio alimentan sospechas de un intento por encubrir las denuncias de corrupción que llevaron a la imputación penal del exministro.
Un clan bajo la lupa
La salida de D’Onofrio incluye a varios de sus familiares, entre ellos su esposa Claudia Pombo, expresidenta del Concejo Deliberante de Pilar. Ambos eran señalados como líderes de un esquema corrupto relacionado con fotomultas y verificaciones técnicas vehiculares (VTV). Según las acusaciones, operaban con gestores que eliminaban multas de tránsito a cambio de sobornos y manipulaban la recaudación de la VTV, causando un perjuicio millonario al Estado.
Esta presunta red de corrupción, que socavó los controles viales, se suma al contexto del ajuste promovido por el gobierno de Javier Milei, agravando la inseguridad vial en la provincia.
Un reemplazo estratégico
El puesto de D’Onofrio será ocupado por Martín Marinucci, dirigente del Frente Renovador y cercano a Sergio Massa. Este cambio habría sido impulsado por el propio Massa, quien, según trascendió, advirtió a Kicillof sobre "irregularidades en el Ministerio de Transporte".
La movida forma parte de una interna política en la que Massa buscó desplazar a D’Onofrio, quien había tomado distancia del Frente Renovador para alinearse con el gobernador.
Impacto político en un año electoral
La renuncia de D’Onofrio golpea directamente a Kicillof, quien enfrenta un inicio de 2025 complicado tras no lograr la aprobación del presupuesto provincial, la ley fiscal ni la autorización para endeudarse por 1.200 millones de dólares. Esto coloca al gobernador al borde de un posible default por los vencimientos de deuda externa.
El escándalo del "clan D’Onofrio" también afecta la imagen de "honestidad" que Kicillof buscaba proyectar frente a los cuestionamientos al kirchnerismo. La renuncia del exministro, investigado por cohecho, defraudación al Estado, enriquecimiento ilícito y lavado de activos, parece ser una salida pactada entre el gobernador y Massa para minimizar daños mayores.
El caso de D’Onofrio no es el único escándalo político reciente. A ello se suma la controversia alrededor de Cristian Ritondo, referente opositor. Estas situaciones refuerzan la percepción de que la corrupción atraviesa el sistema político.
En este marco, la gestión de Kicillof parece encaminada a profundizar el ajuste económico, con posibles recortes en salarios estatales y docentes, además de una nueva prórroga de la Ley de Emergencia. La renuncia de D’Onofrio no solo marca un golpe político para el gobernador, sino que también expone las tensiones internas de un gobierno provincial en crisis.










