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¿Por qué los escapes ya no se ven como antes?

Desde que el motor a combustión se masificó, uno de los síntomas buenos de su salud era la salida de color ceniza, revelando que el combustible rendía al 100 %.

Con los años aprendimos que ese escape blanco no era tan bueno debido a que esas naftas contenían agregado de plomo, venenoso y altamente contaminante.

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Una antigua estación de servicios en Buenos Aires. Los surtidores daban a la calle y la nafta contenía un alto concentrado de tetraetilo de plomo.

EL PRIMERO

Un jueves de octubre de 1924, en una planta de Standard Oil en Nueva Jersey (EEUU), un empleado llamado Ernest Oelgerth había empezado a alucinar. El viernes estaba corriendo por el laboratorio, gritando del terror. El sábado, con Oelgert peligrosamente trastornado, su hermana llamó a la policía: se lo llevaron al hospital y le pusieron una camisa de fuerza. El domingo estaba muerto.

En cuestión de una semana, también lo estaban cuatro de sus colegas en el laboratorio, y 35 más estaban hospitalizados por trabajar en la combinación de tetraetilo de plomo que le diese a la nafta mayor poder antidetonante y -por consiguiente- potencia.

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Un viejo cartel de un surtidor en Estados Unidos indica que la nafta que se expende es de uso exclusivo para autos y contiene plomo. El problema se conoce desde los años ‘20 pero el poderoso lobby petrolero logró disimularlo hasta entrados los ‘90.

Sabían que había un problema con el tetraetilo de plomo. De hecho, se referían al laboratorio donde lo desarrollaban como "el edificio del gas loco".

En una tercera planta, en otro lugar de Nueva Jersey, también había habido muertes; los trabajadores alucinaban, veían insectos y trataban de espantarlos. Ese laboratorio era conocido como "la casa de las mariposas". Estos casos fueron los primeros en alarmar a la comunidad científica ya que desde la época de los romanos se sabía que el plomo causaba "locura y demencia".

¿POR QUÉ PLOMO?

Desde la década de 1920 hasta su prohibición en 1996, se añadió plomo a los compuestos de combustibles en Estados Unidos y en el resto del mundo como un agente antidetonante. La exposición al plomo alcanzó su punto máximo en la década de 1960. Y aunque se supo desde el principio que el plomo era dañino, se mantuvo, hasta que en la década de 1970, la comunidad científica confirmó que incluso una exposición mínima al plomo podía ser perjudicial, especialmente para el desarrollo cerebral de los niños.

Ese agregado de plomo al combustible hace que este sea menos propenso a explotar antes de tiempo dentro de la cámara de combustión, lo que se denomina comúnmente como "pistoneo".

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El agregado de compuestos de plomo a las naftas mejora mucho el rendimiento del motor, pero sus efectos contaminantes perduran por generaciones.

De esa manera se puede modificar el tiempo del encendido para tener más avance de la chispa que salta en la bujía y obtener un mejor rendimiento a medida que los motores iban aumentando su relación de compresión.

LOS EFECTOS

Un equipo de investigadores concluyó recientemente que alrededor de la mitad de los estadounidenses vivos en 2015 probablemente estuvieron expuestos a niveles dañinos de plomo durante su infancia. El resultado: 151 millones de casos de trastornos psiquiátricos como ansiedad y depresión, y la reducción colectiva del coeficiente intelectual.

El estudio, publicado este mes en una revista científica de psicología infantil, combinó análisis de niveles de plomo en la sangre en las personas con datos históricos de los años en que estuvieron disponibles las naftas con plomo.

"Las diferencias de personalidad y salud mental asociadas al plomo fueron más pronunciadas en las cohortes nacidas entre 1966 y 1986 (Generación X)", se lee en los resultados del estudio.

EN ARGENTINA

La conclusión más dramática de la investigación es que la nafta con plomo pudo ser responsable de la disminución colectiva del coeficiente intelectual (IQ) de los estadounidenses en 824 millones de puntos.

El plomo también ha sido vinculado previamente con las tendencias de criminalidad en Estados Unidos. A medida que se eliminó el plomo de las naftas y las líneas de exposición descendieron, el índice de criminalidad general del país también disminuyó.

En Argentina, la nafta no contiene plomo desde el año 1996, y el contenido de plomo en pinturas al látex se encuentra regulado en concentraciones por debajo de 0,06 %.

Si bien nuestro país no tuvo hasta los ‘90 contaminación causada por los caños de escape (el conocido smog de tantas urbes) se calcula que entre 1960 y 1980 se eliminaron al medio ambiente por el consumo de naftas aproximadamente 400.000 toneladas de plomo por año.

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