Sobre los tres docentes que perdieron la vida al volver de la escuela en el río Paraguay
Bajo el mandato de "la vocación", los sucesivos gobiernos perpetúan que los docentes vayan a trabajar en condiciones muy precarias.

La muerte de tres docentes en Formosa, ocurrida entre el 28 y 29 de noviembre en el río Paraguay, ha expuesto nuevamente las condiciones precarias en las que cientos de educadores desempeñan su labor en las zonas más remotas del país.
Edith Canteros, Graciela Ríos y Rodolfo Ferraut fallecieron tras quedar atrapados en una tormenta mientras regresaban de la Escuela 171, ubicada en la Isla Buey Muerto, a bordo de una pequeña embarcación.
Este suceso, que ha generado dolor e indignación en la comunidad educativa, fue señalado por Carla Deiana, dirigente de la agrupación Tribuna Docente, como el resultado directo del abandono estatal hacia los trabajadores de la educación.
"La precariedad como norma"
Deiana subrayó que los docentes rurales son obligados a desempeñar su tarea en condiciones extremas. "Tienen que trasladarse kilómetros y kilómetros a pie, en moto, canoas o cualquier medio que encuentren disponible, enfrentando riesgos constantes", afirmó. Esta realidad, lejos de ser un caso aislado, refleja la falta de inversión en infraestructura y transporte escolar en provincias como Formosa.
No es la primera vez que una tragedia de este tipo ocurre. En marzo pasado, una docente de Ibarreta falleció tras descompensarse mientras conducía su moto bajo un calor extremo en la Ruta 81. Estos casos, según Deiana, podrían evitarse si el Estado garantizara condiciones dignas para los educadores.
El peso de la vocación y el abandono estatal

La dirigente docente cuestionó el discurso oficial que apela a la *vocación* para justificar la falta de recursos y la precarización laboral. "El mandato de la vocación perpetúa que los docentes trabajen en condiciones deficitarias. Por salarios que apenas alcanzan para sobrevivir, los obligan a exponerse a riesgos diarios, especialmente en zonas desfavorables", denunció.
Al mismo tiempo, Deiana criticó la actitud del Estado, que no solo desatiende las necesidades básicas de los educadores, sino que además los somete a exigencias descontextualizadas, evaluaciones constantes y cuestionamientos públicos sobre su labor.
Demandas urgentes
Frente a este panorama, desde Tribuna Docente exigen medidas concretas para garantizar la seguridad y el bienestar de los trabajadores de la educación. Estas incluyen:
• Salarios dignos que permitan cubrir la canasta básica.
• Medios de transporte seguros para los traslados en zonas rurales.
• Infraestructura adecuada que facilite la llegada a las escuelas y condiciones laborales óptimas.
"La tragedia del río Paraguay no solo simboliza el sacrificio cotidiano de los docentes rurales, sino también la histórica desidia estatal hacia quienes sostienen la educación en las zonas más vulnerables. Si no se actúa con urgencia, el sistema educativo seguirá funcionando bajo una premisa de precariedad que cobra vidas, silenciosa pero sistemáticamente. Es necesario que el Estado asuma su responsabilidad y deje de exponer a los docentes a estas situaciones. ¡Basta de muertes evitables!", concluyó Deiana.










