Milei se integró a la Alianza Global contra el Hambre propuesta por Lula en el G20
En acuerdo multilateral, 80 Estados unirán fuerzas para combatir contra el hambre y la pobreza. El gobierno argentino adhirió condicionalmente.

A través de un comunicado oficial, la administración de Javier Milei explicó las condiciones bajo las cuales Argentina se integra a esta alianza global. El documento detalla:
"La República Argentina, expresando la voluntad democrática de su pueblo, se compromete a luchar contra el hambre y la pobreza mediante reformas de mercado que, además de su probada eficacia para alcanzar el doble objetivo de esta Alianza, respeten la igualdad de derechos de todos los individuos. La República Argentina se suma a esta Alianza Global recordando, de conformidad con su Documento Inicial, que ofrece un ‘enfoque de canasta de políticas (…) que no implica la aprobación colectiva de instrumentos o programas de políticas específicos’, y enfatizando que entre las opciones de políticas disponibles se contemplan ‘enfoques impulsados y orientados por el mercado’."
El comunicado también reafirma la postura del gobierno argentino: "Las políticas socialistas violan los derechos de los individuos y, al asfixiar las economías de los Estados nacionales que las implementan, siguen provocando un subdesarrollo insostenible que impide cualquier lucha viable contra el hambre y la pobreza."
A pesar de mantener su postura ideológica de rechazo a la intervención estatal, Milei considera que el mercado es la herramienta más efectiva para resolver estos problemas. Esta posición le permitió justificar la adhesión a una iniciativa multilateral que, en principio, parecía estar en contradicción con su política exterior reciente.
Hasta la jornada previa, la Argentina no había confirmado su participación en la propuesta liderada por Lula. Sin embargo, Milei decidió unirse tras asegurar que la Alianza permite a cada país aplicar políticas basadas en su propia perspectiva.
Lula fundamentó la iniciativa en los principios de la Agenda 2030 de la ONU, un marco que ha sido objeto de críticas por parte del gobierno argentino y sus aliados ideológicos. Por lo tanto, esta adhesión puntual no implica un acuerdo más amplio entre ambos líderes en otros temas tratados en el G20, como la guerra en Ucrania o la crisis en Medio Oriente, donde persisten profundas diferencias.










