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Opinión

La influencia de la Fiesta del Inmigrante de Las Breñas en su 50° aniversario

Al cumplirse cincuenta años de la conformación de la Asociación Permanente de la Fiesta Provincial del Inmigrante y de la primera fiesta, es para mí un imperativo reivindicar la dimensión del proyecto institucional y la extensión del pensamiento fundacional. Si bien aquello se plasmó en los primeros documentos publicados, es importante hacer algunas reflexiones a modo de homenaje, porque como lo expresara el ingeniero Emilio Druzianich en 1974 en la primera revista:

"No es esta una fiesta más. Queremos hacer el Chaco pensando en el pasado, en el presente y en su futuro. En la mayoría de los pueblos agrícolas del país, el desarrollo de la vida colectiva no siempre ha sido fácil ni esencialmente llevadera. La lucha diaria y constante en todos los órdenes ha tenido que multiplicarse infinidad de veces y el esfuerzo en muchas ocasiones se ha visto y se ve obligado a superar límites. 

La población del Chaco, en este sentido, puede hablar con legítimo orgullo de lo que ha hecho en el pasado y de lo que para honor de las presentes y futuras generaciones está realizando en los tiempos actuales, sin otro aporte fundamental que el del trabajo permanente e inspirado por el deseo de crear las condiciones necesarias para el goce de una existencia mejor, más libre y más colmada de posibilidades; por eso decimos que el homenaje que el Chaco se propone brindar al inmigrante y sus descendientes no es una fiesta más, sino que es una acción con previsión de futuro y con permanente actualización; es algo que busca la interacción de la comunidad en pos de un objetivo común, que se irá concretando sobre un marco geográfico definido en el cual quedará reflejada parte de la historia de la comunidad chaqueña y su evolución posterior…" (Revista del Inmigrante Seguir haciendo Chaco, E. Druzianich, Año 1974 p. 3)

 La idea de rendir homenaje encontró rápido cauce en el decreto 1863 del 24/7/1974, por el cual se fijó a Las Breñas como sede oficial y permanente de la Fiesta Provincial del Inmigrante y se declaró -por ley 1523 de ese año- el 28 de noviembre como Día del Inmigrante.

No puede menos que valorarse aquella manda del gobierno provincial: realizar la fiesta-homenaje anual, como el objetivo liminar orientado a promover la interacción de la comunidad. Los lineamientos generales de la institución con proyección de futuro quedaron plasmados en el Estatuto social que dio marco jurídico al ideario esbozado que logró interesar, desde el inicio, a las distintas colectividades. En esa dirección se establecieron nexos importantes con embajadas y consulados que permitieron a través de los años el acceso a significativos bienes que se fueron incorporando al comportamiento colectivo: grupos orquestales, exhibición de películas, muestras fotográficas, conferencias, cuerpos de danzas internacionales, canto y coro, producción artística, acuerdos de hermandad, de cooperación, relación con distintos países, gestionar información para la canalización de trámites, construcción de obras públicas para el mejoramiento urbanístico y para la promoción artística y cultural.

Desde aquellos lineamientos institucionales trazados por lúcidos dirigentes breñenses y soñadores de la comunidad vendrán, con el desandar de los años, renovados desafíos y nuevas iniciativas. Serán para alumbrar un nuevo tiempo de construcción y de proyección de Las Breñas. Es que las primeras décadas de vida comunitaria toman fuerza con la llegada de los pobladores de distintos países –especialmente de Europa–, los cuales empiezan a convivir con paraguayos venidos del norte y con pobladores que arriban de Santiago del Estero, de Santa Fe y Corrientes. La habilitación al tránsito de pasajeros por el ferrocarril, en 1916, será la vía de mayor afluencia para el poblamiento. 

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Postal de la edición 2023 de la Fiesta Provincial del Inmigrante en Las Breñas.

 La etapa que llega hasta los años del cincuentenario se destaca por el accionar de varias instituciones que llevan a cabo actividades y emprendimientos productivos y culturales para el desarrollo comunitario entre las que se destacan la labor de la escuela pública, las primeras medidas de la Comisión de Fomento y el impulso solidario y pujante de la Cooperativa Agrícola, Ganadera e Industrial, conocida como "La Cooperativa". Son tres instituciones emblemáticas sobre las que se asentarán los ejes del progreso y crecimiento de Las Breñas, a lo que se irán sumando nuevos aportes institucionales para el progreso. No se puede ignorar, a partir de 1974, la impronta que la Fiesta del Inmigrante ha tenido en el desarrollo y crecimiento de Las Breñas. 

El trabajo pionero de los docentes, que a su turno vinieron de otras provincias, tendrá continuidad con muchos hijos de pobladores, que, luego de formarse en centros distantes, regresarán al terruño haciendo aportes significativos al progreso local y habrán de insertarse en instituciones deportivas, sociales, comerciales y culturales.  

Nacen instituciones nuevas como el Centro del Menor y la Familia, se perfila la educación técnica y el nivel terciario, abren sus puertas las entidades bancarias y financieras y, con el tiempo, los medios de comunicación acapararán la atención colectiva, reemplazando el servicio que, a su tiempo, supieron brindar las empresas de la publicidad oral.

Ante la ausencia de infraestructura adecuada, un grupo de empresarios y profesionales locales construyen un moderno hotel que se ubica al ingreso de la ciudad, cuyo proyecto hiciera el joven profesional de aquel tiempo, el arquitecto Miguel Ángel Zoloff Michoff, también integrante de la primera comisión central organizadora de la fiesta. 

Huella y aportes culturales 

En el campo de la cultura hacen su experiencia un grupo de jóvenes talentosos en el arte cinematográfico que logran filmar las hoy conocidas como "películas del inmigrante" - Capital del Inmigrante, Caminante no hay camino se hace camino al andar, El breñal fue hace tiempo, entre otras, donde resalta la participación activa de los hermanos Rubén e Isaac Belsky, acompañados por un grupo de vecinos.

La mirada hacia aquellos años que enmarcan el nacimiento de la Fiesta del Inmigrante permite observar signos evidentes de un proceso transformador en el orden sociocultural de una comunidad a través de lo deportivo, artístico, literario, fotográfico, escultórico y musical que convocan a participantes locales y de otros puntos cardinales como a los estudiantes secundarios la Justa del Saber.

Pueden anotarse, además, los certámenes escultóricos con obras de Hernando Nazzetta, Antonio Seiler, Cristian Alvarenga, Carlos Salas, Javier López, periódicos concursos literarios, de donde irán surgiendo nuevos valores poéticos y escritores que irán jalonando el quehacer local breñense, alguna vez denominado polo cultural en el Sudoeste chaqueño.

La figura del poeta local Mario Nestoroff empieza a trascender fronteras y se conocen obras poéticas de Olinda Montenegro, Serafín Ricci, Eugenio Gamarra, Drago Grbavac, José Eduardo Vidal, María ("Nena") Amad y Nenka Incoff entre otros de la época. Nacen obras musicales como las de Rubén Toloza, Rolando Weinhold, el Himno al Inmigrante de Miguel R. Martínez, la polka canción Inmigrantes en el Chaco de Ángel I. Rosales. El arte fotográfico encuentra espacio en la imaginación creativa de Américo Agoston, Assen Monoff Keskimoff, Humilda Rodríguez, César Diaz. Seguirán después Enrique Sosa, Joselo Domínguez, Raúl Gibelli, Darío Hock, y otros.

La historiografía local reconoce la huella y aportes de Manuel Lorenzo y Guido A. Miranda, y se fortalece con el legado de Omar Héctor Zenoff, del doctor Jorge Zoloff Michoff y de Rubén Toloza. A todo ello se agregan las publicaciones en las revistas alegóricas que anualmente presentara la Asociación Permanente de la Fiesta Provincial del Inmigrante. Con ello comienza el proceso de visibilización de los nuevos escritores breñenses que escriben y publican en sus páginas, y hoy son fuente de consulta de los jóvenes historiadores.

Paralelamente, las colectividades crecen y se organizan y se reflejan importantes testimonios urbanos que sirven para exteriorizar las raíces multiculturales. Un claro ejemplo de ello lo configura el predio del ferrocarril con esculturas a cielo abierto y patrimonios históricos como la iglesia ortodoxa ucraniana, la exescuela alemana, los museos – el público municipal del inmigrante y otro privado–.

La gastronomía internacional se difunde con amplitud. Los jóvenes se capacitan y la cocina típica logra expandirse rápidamente, generando nuevos modos de ocupación y consumo. La pastelería alcanzó su punto cúlmine con la Torta Gigante con recetas internacionales preparadas por laboriosas y voluntariosas damas. 

Los cincuenta años de vida institucional de la Asociación Permanente y de la Primera Fiesta deben ser momentos de homenaje y de gratitud, de renovar y pasar la posta, pero también de reflexión para recrear ese horizonte que con enorme optimismo soñaron pioneros pobladores y precursores de la fiesta.

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