Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
Es un área cada vez más investigada de organismo humano

Microbiota intestinal, un sistema clave para definir nuestra calidad de vida

El rol de los intestinos en nuestro grado de salud es valorado cada día más, de la mano de investigaciones reveladoras.

Todos sabemos que los microbios (virus, bacterias, hongos y otros) son responsables de causar enfermedades, epidemias y muertes y gracias al advenimiento del agua potable, los antibióticos, las vacunas y todas las medidas de higiene, se redujo considerablemente la incidencia de enfermedades infecciosas como la viruela, la tuberculosis y la hepatitis, entre muchas otras. Todo esto permitió que la gente viva muchos más años que hace apenas 70 u 80 años.

nor241024-013f01.jpg
En nuestros intestinos hay microbios dañinos y otros que son benéficos para nuestro organismo. La dieta moderna alimenta a los primeros y margina a los segundos.

Pero se sabe también que no todos los microbios son malos. Es más, la gran mayoría pueden beneficiar nuestro organismo y muchos suelen alojarse en el intestino, conformando lo que llamamos "microbiota intestinal", antes conocida como "flora intestinal".

DESDE EL NACIMIENTO

La conformación de un microbioma saludable es un trabajo que comienza desde el nacimiento del bebé, incluso en el momento del parto. Cinco tips para tener en cuenta:

1) Parto vaginal y lactancia materna: al momento de nacer, al transitar por el canal vaginal el bebé recibe de la madre microbios buenos que se desarrollarán en su interior. En contrapartida, aquellos que nacen por cesárea incorporarán bacterias de la piel y del ambiente, que serán diferentes en la conformación de ese ecosistema. La consecuencia es que el niño nacido por cesárea tendrá a futuro un mayor riesgo de presentar lo que se conoce como ‘enfermedades no comunicables’, como asma, alergias u obesidad.

Por estadísticas mundiales las cesáreas no deberían superar el 10 o 15% de los nacimientos, pero en muchos países estos valores hasta se triplican. A través de la lactancia materna, el bebé recibe bacterias benéficas y componentes específicos para generar una comunicación con el sistema inmunológico.

2) Alimentación saludable: nos alimentamos, incluso desde la niñez, en base a alimentos ultraprocesados que no contribuyen a nuestra salud intestinal. Nuestro microbioma necesita de una alimentación diversificada con presencia de frutas, verduras y cereales integrales, que fueron los alimentos que acompañaron al ser humano desde su evolución, y menor cantidad de harinas, azúcares y grasas saturadas, tan presentes en nuestra dieta actual.

Las bacterias no están preparadas para digerir este tipo de alimentos y muchas especies mueren al no recibir aquellos altos en fibra y de cereales, lo cual explica una pérdida de biodiversidad importante en la microbiota.

3) Higiene: algunas personas abusan del uso de los productos con antibacterianos, que no hacen otra cosa que atacar todas las bacterias de nuestro organismo, tanto las malas, como las buenas. La recomendación es mantener una higiene razonable, sin exageraciones, salvo casos puntuales como individuos que estén atravesando por una determinada enfermedad o en espacios donde es importante la prevención de enfermedades infecciosas (hospitales o, escuelas durante épocas de picos virales, entre otros).

4) Reducir el uso y abuso de los antibióticos: si bien son medicamentos que han cambiado la historia de muchas enfermedades, su uso indiscriminado promueve que los gérmenes generen resistencia y vayan perdiendo su efecto, pero además dañan el microbioma del individuo, mucho más cuando se trata de un niño.

5) Completar los esquemas de vacunación: según cifras oficiales, cada año se reducen en nuestro país las coberturas de vacunación contra enfermedades erradicadas en nuestra región como la poliomielitis, tétanos neonatal, sarampión, rubéola y síndrome de rubéola congénita, y de otras sobre las que se están registrando aumentos de casos, como la hepatitis A, tos convulsa, difteria, tétanos y enfermedades invasivas por Haemophilus influenzae, entre otras.

Esto es particularmente grave en un país con un calendario nacional de inmunización gratuito y obligatorio sumamente amplio. Si regresan estas enfermedades, aumentará en forma directamente proporcional el uso de antibióticos, afectando la salud de nuestra microbiota.

Los tipos de alimentos que pueden perjudicar a la salud intestinal

Algunos alimentos pueden afectar negativamente a nuestra microbiota intestinal. Entre ellos, los alimentos ultraprocesados, ya que suelen contener azúcares añadidos, grasas poco saludables y aditivos que pueden alterar la microbiota. También deberíamos evitar el azúcar porque su consumo excesivo puede favorecer el crecimiento de bacterias nocivas.

nor241024-013f03.jpg
Los alimentos ultraprocesados, como por ejemplo las hamburguesas, deben ser evitados.

El consumo regular de alcohol, a su vez, puede reducir la barrera protectora del intestino. Las carnes rojas en exceso puede inducir un estado inflamatorio en el cuerpo. Los productos lácteos también pueden afectar a algunas personas, así como los cereales con mucho gluten. Tampoco ayudan los alimentos fritos, porque suelen contener grasas trans y otros componentes que pueden dañar la microbiota.

Más de Microbiota intestinal+ Ver todas
Te puede interesar